lunes, junio 27, 2005

Regresando a Galeano

Uno de mis escritores sociomágicos favoritos es el uruguayo Eduardo Galeano; hace algunos años leí un texto que he tomado en ocasiones como una bendición en mi vida, en el cual Galeano comenta que en una taberna madrileña hay un letrero que cita "Se prohibe el Cante", así como en un aeropuerto braisileño hay otro letrero que cita "Se prohibe jugar con los carritos portaequipajes" y termina el texto con una frase más o menos así "Qué bueno que todavía hay gente que canta y que juega".

Hoy, de regreso de la guardería de mi hija, descubrí, por absurdo que parezca, que en el centro de la colonia de el Country, en las calles de Mar Rojo y no sé qué otro mar, hay un parquecito con una fuente pegásica muy "mona" en el centro, el chiste quedaría en eso, en que es una fuente "mona" en un parque ubicado en una colonia "inn" de la ciudad, el problema o la bendición es que en una de las esquinas del parque hay un letrero que cita "Se prohibe extrictamente jugar en las áreas verdes".

Bienaventurados los que todavía tienen la suerte de jugar sobre el pasto, de grabar su nombre en los árboles, de ser niños en una ciudad de adultos.

2 comentarios:

Yohualli dijo...

Que bueno que hayas decidido subirlos también acá... Me retemucho gusto poderte leer aquí.
Espero poder compartir más rollos y tus críticas demoledoras.
Un abrazo pinche Mostra

Simiesca dijo...

Los niños son seres mágicos, sabios, conocen el artificio de realizar lo prohibido, de fabricar lo imposible. Quiero ser niño.