viernes, enero 13, 2006

No todos son Tom Hanks, o de lo que te puedes encontrar en una vuelta por los perfiles personales de interné.



Tarde de ocio. Fin de un inventario exhaustivo en los que estuve revisando una colección de literatura catalana que llegó a la biblioteca. Estoy en Off. Las intenciones están divididas entre leer el libro más atractivo que llegó con la colección, "Canciones de amor en Lolita's Club" de Juan Marsé; buscar la información que necesito para completar mi trámite de la visa norteamericana o ponerme a dar una vuelta para recrearme el morbo virtual que de vez en cuando me acecha.

Podría en este momento parafrasear al Chiva y decirle que si eligió cualquiera de las dos primeras opciones, mejor ni siga leyendo, pudiera ser que mi morbo se convirtiera en un atentado contra su buena conciencia y la poquita simpatía que ha desarrollado para este sitio se precipitara en un abismo tan negro como mi opinión ante los libros de autoayuda y superación personal que algunos adultos todavía leen como si en ellos pudieran encontrar la justificación ante algunos de sus más perversos devaneos e himeneos.

Pues bien, aclarado el punto, le diré que mi morbo es una fuerza motora muy especial y necesita ser saciada de vez en cuando mediante cualquier medio disponible, en este caso, fue el interné, me gusta pensarlo así, en masculino. El interné: en donde me pierdo y me encuentro, en donde me descubro y me odio, en donde me disfrazo y me hago cierta, en donde me recreo y me aburro. (Cualquier analogía de mi relación con el sexo masculino, es mera coincidencia).

Así pues, puse en marcha mis dedos, un click para ver mi perfil personal y de ahí hacerle click al link marcado como "búsqueda avanzada". Los parámetros que ofrece para ayudar a encontrar a las personas son tan comunes como los que generalmente se encontrarían en cualquier servicio de búsqueda. Los campos que utilicé fueron 5, para ser más precisa:

Sexo: Hombre (por supuesto)
Edad: 30-39 años
País: México
Estado civil: Indiferente.

Si uno está convencid@ de que es cuestión visual, curiosidad mórbida llevada al extremo de los dedos de la mano, el estado o la ciudad donde residan las posibles víctimas es lo de menos, lo importante era ver quiénes suben sus perfiles a internet, qué información manejan, qué ofrecen. Todo el que se anuncia es porque quiere hacerse presente o bien, porque tiene algo que vender. (Habrá que hacer un post relativo a los perfiles femeninos en los que más de alguna se anuncia como prostituta).

Otro click y empieza la búsqueda, cerca de 500 registros aparecen ordenados en 10 páginas siderales. La mayoría son del D.F., otros tantos de Guadalajara, muchos regiomontanos y los menos de estados tan remotos como Quintana Roo, Campeche, Tabahco, Chiapas. Los nicks son lo de menos, la mayoría carece de sentido, nombres tomados al azar, en su mayor parte concentrados en temas eróticos o deportivos, en mitos urbanos o leyendas rurales, como "el coco", "el chupacabras", etc. Las fotografías vienen a ser, lo que para los escritores podrían ser los epígrafes: dicen todo o no dicen nada del que las sube, pero por algo estarán ahí.

Entre los más folclóricos podría manejar a los casados en busca de "experiencias refrescantes", y no es un anuncio de algún refresco, no, se trata de sexo, el tema general entre los perfiles por los que me di la vuelta. Todos buscan sexo, las formas son lo de menos: en línea, por teléfono --incluso hay algunos que dan el número de su celular--, en persona. Por supuesto que muchos de ellos aclaran que sólo buscan "la experiencia", no planean ningún tipo de relación o comportamiento afectivo con quien podría leer su perfil, sencillamente "déjate llevar y mándame un mensaje". De acuerdo, podría dejarme llevar y enviarle el mensaje... regreso a ver su fotografía y me encuentro con un prófugo del show de la barandilla. Desisto. Aunque mi madre me ha dicho muchas veces que lo importante es lo que el hombre lleva por dentro, y puede que esté de acuerdo, hay parámetros, caray... No todo en esta vida se rige por sentimientos... menos cuando el que propone la experiencia me promete tragos de amargo licor, música de banda y motelito barato.

Además del sexo, tan promovido por estos medios, el común denominador entre los perfileros, es que son hombres que anuncian "saber lo que quieren en la vida", qué es eso?, si la vida cambia con el vértigo con el que cambia la delimitación geográfica y política de África, cómo puede un hombre saber qué es lo que quiere en la vida, podrá tener una vaga idea, podrá sostener que se ha preparado académicamente para enfrentar un mundo competitivo, podrá señalar incluso que es un empresario de éxito y que el dinero es lo que menos le preocupa en este momento, pero de ahí a saber lo que se quiere en la vida, me resulta muy confuso, incoherente e inconexo.

Debo aclarar que no critíco el que uno se "promocione" en internet, yo también tengo mi perfil, y defino dos de tres cosas de la personalidad que me sitiaba en el momento de abrir ese perfil, tal vez haya cambiado mucho a estos días, tal vez no; pero queda como recuerdo de lo que fue hasta hace unos meses, días, horas.

Debemos agradecerle a Tom Hanks y a Meg Ryan el que nos hayan sugerido en aquella película "You've got mail", la cual he visto en 4 ocasiones de principio a fin y al final sigo tarareando por varias horas somewhere over the rainbow blue birds sing... la motivación de encontrar esa voz que responda detrás de un monitor a nuestra voz digital, la que pregunta y sueña, la que se enoja y se ríe.

Aunque en lo personal, salvo muy contadas excepciones, sigo creyendo fielmente que no hay nada mejor que ver a los ojos a tu interlocutor, saber de sus gestos, de sus expresiones, del contacto físico, aunque esté lejos de ser erótico, de su olor, de sus manías y sus fobias. Seres de carne, seres de huesos, con quien compartir el cine, el cigarro, la cena, las velas y uno que otro quebranto.

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