lunes, marzo 02, 2009

13 años

13 años son muchos años. Hace trece años nació mi sobrina Andrea y ahora es una adolescente linda e insoportable (como debe ser). Hace trece años era irresponsablemente feliz estudiando una carrera por el placer de estudiarla y disfrutando de viajes, noviazgos cortos y largos, serios y divertidos, tontos y necesarios en algunos casos. Hace trece años alguien me preguntó si me gustaban los libros y cuando dije que sí, me invitó a un desayuno en una finca de jardines hermosos en Zapopan, en donde se estaba creando la primer biblioteca especializada en Ciencias Sociales y Humanidades del estado de Jalisco. Recuerdo cuando entré en la sala de lectura. Aquella mañana me pareció enorme (todavía no estaban los anaqueles, ni las mesas, ni siquiera el mostrador) era un galerón en donde estaban dispuestas algunas sillas para los muy pocos invitados al evento. Recuerdo que tan pronto identifiqué al director de aquel proyecto me acerqué a él con la seguridad que da un vestido rojo en un desayuno y la voz en un hilo como quien reconoce que no sabe nada, o como quien cree que no sabe nada. Con mi vocecita le dije que yo quería trabajar ahi. Que estaba estudiando Letras Hispánicas, que sabía hablar el inglés, que tenía excelente ortografía y que mi pasión más grande eran (son) los libros. Muriá me miró frunciendo las cejas y en un aspaviento estaba rodeado por tres señoritas a las que les indicó que me dieran una cita para platicar en otra ocasión.

Fueron los 15 días más largos de mis 23 años. Cada tercer día llamaba a la Licenciada Peregrina para preguntarle si había una oportunidad para mi. Por fin me entrevisté con ella y me confirmó que el 2 de mayo me presentara a trabajar de 8.30 a 3.30 pm. y que como era tiempo de vacas flacas, mi sueldo sería de 1,600 pesos mensuales. 1,600 pesos mensuales eran bastante más de lo que necesitaba en aquella época, de hecho para mí era una fortuna. El 2 de mayo entré a trabajar al Colegio de Jalisco. Llevaba un vestido beige y mi cabello suelto, largo. Me recibió Gabriela Trujillo, quien entonces era la coordinadora de la biblioteca. Entonces el equipo estaba itegrado por Ivonne Bosch, quien se convertiría en una de mis grandes amigas, Karla Durán, Carolina Basisch (qepd), Rafa García (hijo), y los auxiliares o practicantes: July y Sonia. Yo hice amistad con el ingeniero en sistemas, con Ivonne y con Carolina; aunque a los demás los quise y los respeté durante el tiempo que compartimos aquel espacio.

El 2 de mayo de 1996 en la sala de lectura de la biblioteca, la única colección que ya estaba en el lugar que le correspondía era el diccionario enciclopédico Universal Espasa-Calpe, una edición del primer número de 1925 al último parecía ser el clásico mural de libros que se adquieren por metros para adornar las bibliotecas no consultadas de muchas casas de este país.

La empresa era titánica. Teníamos que catalogar y clasificar 45 mil ejemplares en 6 meses. Ivonne y yo jugábamos competencias a ver quién catalogaba más libros en 8 horas, debo reconocer que aunque cerca nunca la vencí: su récord fueron 36 títulos catalogados en 8 horas; a mí me faltó uno para empatarla. Era una pasión muy difícil de definir, estaba descubriendo el sistema de clasificación decimal DEWEY, Ivonne me dio la clave para aprenderme las tablas más fácilmente jugando con los números de las placas de circulación de los carros: JMV 497, se traducía como 4 lenguas autóctonas 9 grupos de personas o países 7 América del Norte "lenguas aborígenes de américa del norte". Sí era ñoña y era peligrosa.

Fueron los 13 años más cortos de mi vida. Cuando sabes que tienes mucho por hacer, cuando sabes o sientes que por más lo quieras creer, cada viernes al salir del trabajo sabes que el lunes siguiente será la consecución de algo que dejaste iniciado o tal vez el inicio de un nuevo proyecto, el tiempo se pasa volando...

Todo cambia cuando te arrebatan esa pasión, o cualquier pasión. Cuando te dicen que ya no puedes seguir siendo bibliotecaria en esa biblioteca porque tu ciclo se acabò, porque todo en esta vida tiene un principio y un fin... te despiden después de una incapacidad. Te tratan como una criminal que debe ser escondida. Por qué me citan a las 5 de la tarde, cuando el ColJal estaba solo y no a las 11 de la mañana?, por qué despedirme de un día para otro... entre el shock, el dolor, la confusión, uno sale de ahí como animal herido... al día siguiente fue ir a ver lo del finiquito... y la antiguedad, y la experiencia, y la profesionalización y la autoestima se van por el caño... porque nada de eso ha sido tomado en cuenta... Nada absolutamente.

Mañana será el primer mes fuera del Colegio. Mañana será un mes del último día que saludé a todos con el gusto de siempre y más por la ausencia tan prolongada de mi incapacidad. Mañana será un mes de la última vez que comí con mis amigas. Mañana será un mes de que empecé a explicarle a mi hija el por qué estoy en la casa.

Cómo explicarle a Lavinia, a mi princesa de los rizos furiosos lo que me pasó. Cómo explicarle si yo no sé todavía por qué me despidieron, por qué sacaron a la única persona capaz de coordinar ese monstruo de biblioteca. Cómo explicarle a Lavinia que no importa cuánto te involucres, cuánto quieras hacer las cosas, cuánto te guste hacer algo siempre habrá alguien que no lo vea, que no le interese o a quien por cuestiones personales o políticas no le convenga tenerte cerca. Cómo prevenirla para que eso a ella no le suceda, cómo decirle que no tiene que ser como su mamá.

Viví 36 años en una casa, trabajé 13 años en un mismo lugar. Soy una mujer estable. Me gusta la estabildad, la permanencia, el sentir que pertenezco a alguien o a algo. Ahora me siento con casi nada... sé que es un momento importante. Puedo hacer lo que yo quiera... pero, pero no puedo seguir haciendo lo que me gustaba tanto, lo que me apasionó desde el primer día, lo que hice con tanto gusto, siempre.

Sé que una imagen importante en mi album de recuerdos es y será siempre la sala de lectura de investigadores de la Biblioteca Miguel Mathes, con la luz apagada, cuando el sol se proyectaba a través de las láminas de onix del diseño del edificio y todo se volvía rosa, mágico, irreal... Es la imagen salvadora... lo que queda y con lo que me quedo.

3 comentarios:

Herminia Guardagujas dijo...

Te extraño.

Chafa-chef dijo...

Geo. Me quedo sin palabras. Te mando un abrazo muy muy fuerte. Elisa.

Lady Mondegreen dijo...

Un abrazo fuerte