
Ahora sí, el boiler y yo, frente a frente. Pero, no supe qué hacer. Sabiéndome una completa inútil tomé el celular y empecé a revisar a los "hombres" de mi lista:
El Mostro: En su casa no contestan y no trae celular, frustración número 1.
Beno: el "incontestable", el número que yo marqué no está disponible o se encuentra fuera del área de servicio.
Carlos: Qué bueno que me hablas, pero estoy en mitad de una clase, dame 15 minutos y ahorita te devuelvo la llamada, besos, ciao.
Querétaro: Sí, pero no... larga distancia y nos clavaríamos en saber de lo que ha sido de nosotros, para después solucionar el problema del boiler.
Gabo: prima, lamento informarte que en la vida he encendido un pinche boiler... la neta no sé cómo se le hace, déjame checarlo con Adolfo y te hablo, va?
El Inombrable: chale... pero si no hay más remedio...
Si bien las cosas terminaron mal, muy mal entre los dos; hubo mucho amor, mucho cariño del bueno y sé que sólo que fuera realmente necesario podría llamarlo y pedirle ayuda, así que marqué. 4 Timbrazos después, me contestó, después de los saludos políticamente correctos, me preguntó qué quería. Le dije que estaba prácticamente en pelotas, frente al boiler sin saber cómo volver a encenderlo. Después de reírse de mí en mi oreja, me dió las instrucciones: "cierra el piloto... sí, el botón rojo, gíralo hasta donde diga apagado. Espera unos minutos a que se salga el gas que se escapó, luego regresa, gira nuevamente el botón hasta donde diga "piloto", presiona y enciende al mismo tiempo el cerillo cerca del piloto... sí, sé que tienes sólo dos manos, el piloto es ese tubito negro que sobre sale... una vez que prenda, manten el botón presionado unos 3 segundos y suelta despacio, si se apaga otra vez, repite todo como te lo dije". Al final, como al principio, me declaro una inútil funcional en lo que a materia doméstica se refiere, afortunadamente hubo alguien que pudo ayudarme a salir del bache y continuar con mis asuntos bajo la regadera.
Sí, estoy de acuerdo en que todos tenemos un rol en la vida de las personas que se relacionan con nosotras. Muchas veces pueden pasar los años, pueden pasar los enojos, pueden darse los olvidos... Pero en ese momento, lo mejor fue darme cuenta de que si bien con mi Inombrable aprendí que lo mejor de la pasión lo pone el amor, también con él aprendí a encender un boiler. Creo que con nadie pude aprender mejor ambas cosas.