viernes, mayo 30, 2008
Bloqueos mentales
Me explico: La sensación de tranquilidad y bienestar que estoy experimentando ahora, pareciera que está borrando muchos episodios de angustia, desconsuelo, desencanto, desesperación que hasta hace relativamente poco tiempo eran factores casi cotidianos en mi vida.
No sé si sea bueno o malo. No sé si deba acostumbrarme a la tranquilidad, a dormir mis 8 horas íntegras. No sé si sea sensato empezar a divertirme otra vez, salir, retomar mis amistades de las que tanto tiempo me aparté para no comprometerlas en pagos o invitaciones; de hecho no sé si sea capaz de ligar nuevamente, ya perdí experiencia.
Sé que tengo prioridades a seguir: ir con el nutriólogo de una maldita vez, comprar mi seguro de vida (por ningún motivo quiero que mi hija pase por una zona de la angustia parecida a la que yo me aventé los últimos 9 años), pagar, pagar, pagar y agradecer el haber salido más o menos completa de esta batalla larguísima contra la nómina, los días y las horas.
¿Se crece durante un coma?, tal vez mi estado no fue comatoso, porque todo el tiempo hubo una punzada de dolor entre el pecho y la espalda, a veces se bajaba a la boca del estómago, a veces fue nudo en la garganta, muchas otras fueron lágrimas que se escaparon de mis ojos sin pedirme permiso. Nunca he sabido que los pacientes comatosos lloren o sufran... los que han salido salen atarugados y les cuesta trabajo reincorporarse a la vida cotidiana... pero nunca he platicado con alguno para que me diga si le dolió, si sentía o escuchaba lo que pasaba acá afuera...
Ahora estoy del otro lado de la baranda. Me bajé de la camilla y quisiera empezar a correr y a saltar de una vez. Sentirme viva. Pero, lo prudente es empezar a dar pasitos, uno tras otro, sin prisa pero sin pausas y ver qué pasa.
lunes, abril 21, 2008
Aprendiendo a volver a soñar...
Mónica, mi hermana es una de las personas más importantes en mi vida. Si bien discutimos mucho y en ratos parece que salimos de úteros diferentes, la verdad es que sin ella, en estos momentos, estaría más perdida de lo que me siento.
Hace 8 años, "sin deberla ni temerla", las circunstancias me obligaron a hacerme cargo de lo que entonces era mi familia, o sea mis padres. Mi hermana se fue a vivir fuera de la casa y de la ciudad, mi papá no trabajaba, no tenía pensión, no tenía nada mas que su esposa y una hija con un trabajo estable, del que si bien no sacaba mucho dinero, al menos sobrellevaría el barco. Si, la hija trabajadora era yo. La fábrica familiar se había tenido que cerrar y mi papá no recibiría más su cheque mensual, tal vez una liquidación, pero entre más burros menos olotes, asi que no recibió mucho. Hace 8 años, con 26 años de gloriosa irresponsabilidad; tuve que hacerme responsable de muchas cosas que creo que a mi no me tocaban.
Cuando uno está preparado para asumir responsabilidades: estudiar una carrera, independizarse, casarse, tener un hijo; las cosas parece que fluyen de una manera casi natural y las reponsabilidades no se sienten como tales, o tal vez sí, pero no son agobiantes. Sin embargo, la cosa es distinta cuando la responsabilidad te golpea en la cara sin previo aviso y te obliga a sacar las cosas adelante como puedas. Y eso fue lo que me pasó a mí. Durante 8 años he sido responsable de mis padres, de mi casa y, desde hace 4 años y medio, de mi hija; con todo lo que esto incluye, y si te pones a hacer cuentas sobre cuànto incluye, crèanme, no es tan sencillo.
Entonces empecé a vivir al día. Todo lo que se presentaba debía tener una vigencia de 15 días en promedio (en esta quincena no puedo pagarte, pero para la pròxima me pongo pilas). Hubo que solucionar enfermedades, operaciones, embarazos dificilísimos, partos terribles, diagnósticos médicos que nos dejaron helados... También, hubo muchos errores en el camino, se aceptaron créditos que solo provocaron mantenernos en angustias permanentes por mucho tiempo, y que si bien nos permitieron estar un poco más desahogados, al menos el último año, me mantuvieron despierta largas horas de la noche como quien espera abril. No hubo tiempo para soñar, no había forma de hacerlo. Cuando no era el médico, era la tenencia y si no completar la quincena con 100 pesos en 20 de agosto... Había muchas cosas entre el corazón y el cerebro más importantes (al menos eso parecía) antes que tener el privilegio de soñar.
Entre tanta turbulencia, entre tanta angustia, entre tanto miedo, mi única certeza, mi ancla, mi refugio, mi aliada, siempre fue mi casa naranja. Saber sin darme cuenta, que no importaba cuánto calor hiciera en la calle, al llegar mi casa sería fresca, casi fría... molestarme por la gotera permanente de la escalera, la que me despertaba después de las tormentas de verano y me asustaba su ritmo perfecto, como de pasos subiendo, mismos que yo contaba hasta llegar a 16, cuando mi respiración se detenía esperando el 17, el 18 y entender que nadie estaba subiendo la escalera, sino que era la maldita (bendita) gotera. La casa de muchas puertas que nos sirvieron de escondite a mi hermana y a mi en la infancia. La casa de la terraza con el azador en donde disfrutamos muchos sábados y domingos con los amigos, las cervezas y la carne azada... Esa casa maravillosa, magnífica, se vendió la semana pasada. Y perder esa certeza, ese refugio, hace que me sienta sobre arenas movedizas.
Por eso llegó mi hermana, con una precisión casi milimétrica para sentarnos a platicar y a llorar y a reírnos juntas. Por eso viene mi hermana a despedirse también de la que fuera su casa. Por eso entre kleenex, lágrimas y risas, hicimos un recuento de lo que han sido los últimos 8 años de mi vida. Mi hermana me está ayudándome, de alguna manera, a desempolvar mis sueños, los que dejé guardados hace 8 años y que hasta ahora irán tomando forma otra vez.
Empiezo a rescatarme. A tomar de nuevo mi centro. A tomar decisiones. La mas importante, la primera, soy yo. Hasta hace dos semanas pensé que mi vida estaría supeditada a la vida de otras 3 personas. Hoy vuelvo a ser yo y tal vez sea el reto más grande y el más peligroso de todos. Serán semanas, tal vez meses de muchos cambios, de mucho crecimiento, de ir despegando poco a poco las alas y esto podrá dolerme y dolerle a algunas personas, sobre todo a las más cercanas.
Vienen muchos cambios en mi vida, en la vida de mi hija, en la vida de mis padres. Todos positivos.
Hoy que el viento cambió de rumbo, para mi y para mi familia, no está de sobra agradecer a quienes han estado con nosotros en buenas y en malas. A mis amigos de toda la vida: Toño, Iliana, Ernesto, Alejandro, Lula... a mis tíos y mis tías que estuvieron al pie del cañón siempre cuando se necesitó; a mis primos que nunca perdieron la fé y que siempre me apoyaron en la risa o en la lágrima; a mis jefes, José María y Angélica, quienes muchas veces fueron como padres protectores; en fin... hay tanta gente que estuvo compartiendo con nosotros estos años de vacas flacas... a todos muchas gracias.
Creo que es un buen momento para escribir y describir lo que sucede, porque en las próximas semanas no creo que tenga tiempo de nada o casi nada. La vida está corriendo allá afuera y ahora por primera vez en muchísimo tiempo, no tengo miedo de que la vida se mueva y mueva las cosas; al contrario, estoy ansiosa por ver esos cambios, por ver la vida en pleno reajuste.
miércoles, enero 16, 2008
2007, a días de su desaparición
Cansada de que las eventualidades me avasallen, quise comenzar el 2007 como diría el sabio Tristán Tzara "siempre sonriente al desastre más bello". Así, enero era el mes de las ilusiones, los proyectos y la necesidad imperiosa que nada destrozara mi instinto de no sólo sobrevivir el año que estaba empezando, sino disfrutarlo y darle a las tragedias cotidianas, su justo valor.
Así pues, aunque el 2007 no fue un paseo por las nubes, me trajo muchos gustitos y alegrías.
Mi flaca del alma tuvo oportunidad de venir a Guadalajara en dos ocasiones, la primera en marzo, con los niños y la segunda en septiembre, toda la familia. Les organizamos una fiesta a nuestras hijas por sus 4 años, que aún recuerdo con muchísimo gusto y entusiasmo. Vi a mi sobrino Jorge aprender a caminar y a decir algunas de sus primeras palabras.
Me inscribí para cursar mi segunda licenciatura, ahora en bibliotecología, lo cual me hace muy feliz.
Estreché vínculos con mi amigo Sergio López, de la UdeG, quien paciente y prudente escuchó mis quejos en cuanto momento fue necesario.
Conocí a personas muy especiales: Eric de Bruyn, Adriana Rizo, Elisa Ontiveros, Alejandro Rojas, Maritza, José Luis Casasnovas, al señorito Haldo, Raúl Conde, Claudia Reinoso, etc.
Mi princesa de los Rizos Furiosos, entró al Kínder; y pude comprarle su mochila de rueditas para llevar su lonche.
Vi la película Ratatouille, una de las películas de dibujos animados más bonitas que he visto en mi vida; lo mejor fue que no la vi sola, me acompañaron la princesa de los rizos furiosos y los tíos Macaco y Simiesca... no hubo guerra de palomitas pero sí compramos calcomanías al final de la película porque todos nos portamos muy bien.
En agosto la Princesa y yo tomamos un autobús que nos llevó a la hermosísima ciudad de Querétaro, en donde pasamos días inolvidables con nuestros querídisimos amigos los primaverales Monero y Rocío (alias Sol y Luna Moreno del Valle) y sus hijas Erin y Kari; también conocimos nuevos amigos, el Conde Raúl Conde y la creatividad mental y gráfica de la ClauWeb.
Tuve oportunidad de ir a los dos conciertos del año: el de Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat y el de Miguel Bosé. Gracias doña Xaris, por haber hecho posible la mitad del sueño.
Toño y yo pasamos por momentos difíciles, pero como los grandes amores, seguimos tan amigos y unidos como siempre, enfrentando los retos y las dificultades juntos, sabiendo que nuestra amistad es más fuerte y más resistente que nunca.
Compré una laptop, la toshi de mi amiga Ili; así que ahora estoy conectada también desde casa. Gracias por el paro, amiga. Por ti la virtualidad volvió a mi hogar. Se agradece infinitamente.
Me reencontré con mi amigo Salvador Ruiz Velasco, no era de extrañarse porque Chava y yo tenemos la virtud de irnos encontrando de vez en vez, como si nos mantuviéramos unidos por un hilo invisible. Ahora ya intercambiamos mails y libros, entonces es más fácil estar en contacto.
Me inscribí en Red Light Center, ahora juego a ser una avatar sexy, mientras platico con gente de todo el mundo a través de un chat para adultos. Muy divertido. Ahí he conocido personas que vale la pena mencionar: fox (nick) un hombre magnífico, inteligente, tierno y divertido que vive en Amberes y con quien compartí largas horas de las fiestas decembrinas. También mi amigo Vonas (nick), quien de momento vive en Barcelona, divertido, inteligente y quien se ha convertido en un buen amigo con quien comparto largas conversaciones a altas horas de su madrugada.
Así, el recuento 2007, resulta positivo en casi todos los aspectos. Sí, se dieron algunos distanciamientos que me duelen muchísimo todavía, pero que al dar un voto de confianza al tiempo y la distancia, sé que si la vida nos considera importantes, nos volverá a unir con más fuerza.
Para todos, con todo mi cariño, Feliz año 2008!
lunes, enero 07, 2008
Red Light Center
Si ya han escuchado hablar de Second Universe, entenderán mejor el concepto de Red Light Center. Second Universe es un mundo alterno, en el que cada quien puede crear su propio avatar con características personales, vestuario, accesorios, creo que hasta cicatrices le puedes meter al avatar... en fin. Una vez que has creado tu avatar para Second Universe, tienes que descargar un mega programa para instalarlo en tu computadora. con el programa y tu avatar, entrarás en una especie de isla en la que podrás "convivir" y conocer a gente de todas partes del mundo, mediante un chat. Incluso ya hay grupos de apoyo de algunos países tales como: Alemania, Australia, España, Francia, y por supuesto, Estados Unidos. Si no pagas, no pasarás de ser un indigente deambulando por las calles de la ciudad ultramoderna de Second Universe, pero, si pagas, tendrás opción de tener tu propio departamento, tu automóvil, ir a fiestas VIP... cualquier parecido con la realidad es totalmente acertado. Consumismo fuera y dentro de tu PC.
Ahora bien, qué pasa con Red Light Center. RLC, es un sitio semejante a Second Universe, pero para adultos, esto es, con tema erótico. Y la ciudad virtual está basada en el Red Light District de Amsterdam.

Como en Second Universe, hay peladaje y VIPs, y aqui también pueden conocerse y convivir entre ellos, lo único que te diferenciará de ser VIP a simple mortal son dos pequeños detalles: 1. si eres simple mortal tu nick aparecerá sobre tu cabeza de color verde, si eres VIP será de color amarillo y 2. Si no eres VIP no podrás crear tu propia película "anime" con avatares occidentales. Si, aqui el que paga tiene derecho a cojer, peero, hay un dato importante, como en Second Universe, RLC tiene su propia moneda, que en este caso son los "rays", en el momento en que te inscribes tus "rays" están en 0, pero conforme entres al programa y empieces a visitar perfiles de usuarios u otros usuarios visiten tu perfil, se irán acumulando tus rays, cuando llegas a 350 rays, automáticamente subes de categoría sin pagar un solo dólar-euro-yen-libra. Alguien en RLC me dijo que en una tarde junto los 350 rays, cosa que me parece francamente improbable, puesto que yo tengo 2 semanas y a penas llevo 62 míseros rays o sea que mi camino para crear historias ánimes, está casi a la tercera parte. Una ciberamiga de RLC, me dijo que mientras más fantasias o intereses sexuales manejes en tu perfil, más atractivo será y más rápido podrás conseguir los rays para convertirte en VIP.

Por supuesto que no daré información sobre mi nickname en RLC, pero será francamente divertido si en alguna ocasión paseando por las calles de RLC nos encontramos.
RLC vendría a ser el parque de diversiones del alter-ego, un lugar donde está permitido casi todo... creo que la fantasía del ser humano está muy lejos de ser igualada, mucho menos superada... pero si están en el rollo de conocer gente divertida, sin tener que poner una foto suya o datos más en forma, es una buena opción para interactuar con gentes de otros continentes, o países.
viernes, diciembre 07, 2007
Lealtades y Des-Lealtades
Descripción del personaje 2: Alejandro. Amigo del primer personaje. Lo conocí por Salvador cuando estábamos en el Coro del templo de San Rapidito (cuando era chiquito y nadie lo pelaba, el templo; no Alejandro, eh?). La amistad entre Alejandro y Salvador sólo era comparable con la amistad, lealtad, compañerismo y complicidad que puede haber entre los grandes: Batman y Robin, El Gordo y el Flaco, Benitin y Eneas, Don Gato y Benito Bodoque, Shaggy y Scooby Doo, Pinky y Cerebro... y tantas otras nobles parejas que han enaltecido la amistad.
Entonces todo era armonía. Los amigos se respetaban, no rayaban el cuaderno del otro y admiraban el trabajo del otro. En este periodo, cuando todo iba bien, nadie podría haber imaginado que las cosas se pondrían feas... no, no feas... realmente horribles. Resultó que a Salvador, el escritor, se le ocurrió una buena mañana enviarle el primer capítulo de una novela que empezaba a escribir a su buen amigo Alejandro, para que éste lo leyera, se lo comentara, le sugiriera... Alejandro cumplió su función de amigo y leyó aquel capítulo y los 10 que siguieron hasta conformar lo que años más tarde se convertiría en la novela "La Perla del Obispo en Indias".
Tercer personaje: La Geo. Mujer. Cibernauta y bibliófila. Aprendiz de bruja. Amiga de Salvador por encuentros y remembranzas de cuando Providencia era lo que no volverá a ser.
Y nos encontramos entre libros, donde deben encontrarse los buenos amigos, en mitad de la Feria Internacional del Libro. Él me encontró a mí. Y aunque teníamos varios meses sin vernos, no me sorprendió en lo absoluto. Con Salvador vivo un efecto cortazariano en Guadalajara, similar al que describe en el París de su Rayuela. No necesitamos citas para encontrarnos. Después de saludarnos, lo asesté diciéndole "yo tengo un pendiente contigo". Chava pensó en ese momento en que lo abordaría por una indiscreción que cometió meses antes sobre un destacado historiador amigo mío y conocido de él. Pero no. Realmente el pendiente era aquel post en el blog de lacuñadademimejoramiga, y entonces me explicó todo.
Cuando Salvador estaba escribiendo su novela, le enviaba a Alejandro los capítulos para que él los revisara y se los comentara, incluso para que sugiriera sobre ellos. Creo que muchos de los que escribimos y tenemos a la mano amigos netos, lo hemos hecho en más de una ocasión. Iliana mimejoramiga, es mi lectora por excelencia, todo lo que escribo pasa por sus ojos y siempre agradezco cada comentario, cada línea, cada sugerencia sobre mi texto.
Un día Salvador recibe la nueva novela de Alejandro, La Perla del Obispo, en la puerta de su casa. En el shock de ver su obra, su bebé en sus manos bajo el nombre de otra persona (aunque sea su mejor amigo, es un golpe bajo durísimo), descubre que hay una dedicatoria para él. Sí, es muy confuso. Su amigo publica en Nueva Zelanda la obra que Salvador escribió y además se la dedica. Lindo, ¿no es cierto?
El Blog de lacuñadademimejoramiga, comenzó a llenarse con comentarios de los más diversos tonos. Desde los agresivos hasta los conciliadores. Unos abogando por Salvador, como fue mi caso y otros pidiéndole a Alejandro explicaciones... Salvador decidió ponerle punto final a la discusión, que había tomado tintes de amasiatos y mentadas de madre, y días después, Alejandro en el intento de defenderse, dice que es lo mismo reproducir discos (piratear) a lo que él hizo. No, muchacho, no... acuérdese, una cosa es copiar y otra es plagiar. Incluso para fotocopiar hay que seguir ciertos lineamientos avalados por las leyes de Derechos de Autor.
Para fotocopiar una obra, ésta debe haber sido DIVULGADA, si no ha sido publicada y divulgada, entonces NO PUEDES FOTOCOPIAR. Pero insisto, la fotocopia sigue respetando la autoría del escritor. Y Alejandro no la respetó.
¿Y qué hiciste del amor que me juraste?
Si hacerle un comentario a una obra, una anotación o una sugerencia, nos convirtiera en autores... se imaginan la cantidad de bibliotecarios, correctores de estilo, amigos, que serían autores de las más diversas obras...
Si ese fuera el caso... Salvador, lamento decirte que yo también soy autora de tu novela, nomás que la mía se llamará "El obispado de la Perla". Ah, Ernesto, yo soy la autora de tu tesis sobre la rebelión en la Isla de Mezcala, así que también soy Maestra en Estudios sobre la Región y, Miguel Ángel, te acuerdas de aquella ponencia sobre Megacuencas en el Occidente de México?, guess what?, también soy autora!!!... ¿verdad que no es asi?
Alejandro, neta, recapacita, reconoce tus errores y rectifícalos... La soberbia nunca ha sido la mejor de las consejeras y más vale una colorada que mil descoloridas... De verdad, hay leyes internacionales que persiguen el plagio, hay suspensión de permisos laborales para extranjeros, no te imaginas el infiernito que se puede vivir por andar jugando a ser más listo que otros...
Cuando uno tiene una amistad entrañable, de años, de lealtad absoluta, casi siempre estás consciente de que tus amigos pueden equivocarse, fallarte por alguna indiscreción cometida, distanciarse por conocer nuevas amistades que por lo novedoso son más atractivas, en fin... un montón de pecadillos que cometemos los amigos entre nosotros mismos...
Y en la escala de valores, entre lo malo, lo feo y lo peor... qué calificación le darían a un plagiario?, qué calificación le darían a un plagiario mejor amigo del escritor?, qué calificación le darían a un plagiario mejor amigo del escritor que no reconoce que se equivocó por querer alzarse el cuello con su círculo de amistades?
PD.- Tal vez se pregunten qué pasó con el blog de lacuñadademimejoramiga, no?, pues bien, decidió salirse de la bronca y bloqueó comentarios... más bien los censuró. Y como está en su derecho, porque internet es un órgano democrático, pero hay banderas que deben seguir ondeando, yo me atrevo a subir este post y seguir apoyando la causa de mi amigo, que es mi causa por la hermandad entre escritores y podría ser causa de muchos otros.
jueves, noviembre 22, 2007
Nostalgia
Y no te extraño en la nostalgia
barata que se anuncia y vende
en los comerciales de televisión,
en las carteleras del cine.
Te extraño auténticamente,
con ganas, sintiendo tu ausencia hasta los huesos,
como cala el frío
cómo cala el frío...
Te extraño con los ojos,
con la boca, con las manos,
te extraño en mi sonrisa,
entre mis muslos,
en mi silencio y mi canto.
Te extraño en lo intenso,
en lo íntimo, en la noche
cerrada de mi cuarto.
En el celo de mi hija,
en el arco de la ceja de mi madre
en el silencio cómplice de mis amigos.
Te extraño como supongo
sólo puede extrañarse a uno mismo.
Como si me faltara un pie,
una mano, un ojo, una idea...
Te extraño y hay un dolor frío
entre mis senos, un dolor
que no puede salir,
como una angustia callada,
una sonrisa a medias,
una idea por venir.
sábado, octubre 27, 2007
MB Papitour Gira Grandes Éxitos 77-07

Sí, soy fan de Bosé, como lo he sido de Joaquín Sabina y de Serrat, y sucede que en un fin de semana se me juntaron los 3 en Guadalajara. ¿Qué es eso?, fue como provocar demasiado a la suerte, tener que decidir: Sabina-Serrat / Bosé... estaba claro que decidiría primero sobre Serrat y triste pero inevitablemente Bosé tendría que esperar otros 30 años para traerme lo mejor de su repertorio de nuevo a Guadalajara. Los 3 en la ciudad, caramba... ¿qué hacer?
La luna, el destino, los amigos, todo se puso de modo para que pudiera asistir también al concierto de Bosé, ahora con una pequeña diferencia: estaría a unos pasos del escenario (unos 10, para ser más exacta).
El concierto empezó a las 9:30 de la noche. Abrió con una mezcla rara entre SERENO/DUENDE/NENA, quizá porque son 3 de las canciones que mejor lo han representado a lo largo de su carrera... quizá solo haya sido un capricho.
Aquí les va el repertorio de todo el concierto:
El hijo del capitán trueno, Bambú, Gulliver, Salamandra, SEVILLA, Mirarte, PARTISANO (que termina la canción con el mismo monólogo que se avienta en su disco de GiraDos en Concierto, pero dedicado a Guadalajara -aaaah-), AMIGA/Teorema/Creo en ti/ Morir de Amor /LINDA (un popurrí del inicio de su carrera que me transportó a la adolescencia); Don Diablo, Te Amaré, LOS CHICOS NO LLORAN (Presentó a toda su banda); Morena mía (tan sexy...); Como un Lobo, SI TU NO VUELVES, NADA PARTICULAR... aquí se suponía que debía cerrar el concierto, se retira Bosé del escenario y la gente empieza con el tradicional "otra, otra, otra", dos minutos después, vuelve a entrar cantando el rolonón de Fito Paez LA BELLEZA, es una rola fabulosa, la música es dramática, terriblemente linda, y aprovecha para agradecerles (supongo) a cada uno de los miembros de su banda con un gesto muy hindú (que es el de pegar la frente a la frente del otro, supongo que también mencionaría la mantra NA MAS TE), siguió OLVÍDAME TÚ, rolonón támbién; BANDIDO, que fuera la rola con la que dejra de tener la imagen de niño jotito y caguengue a chico sexy, y cerró con NENA en la versión actual.
Miguel Bosé es la Reina del Drama. Su escenario es minimalista, sobrio, toda la magia reside en las luces. Y no pasará una canción sin que el escenario se quede totalmente oscuro y sólo un haz de luz ilumine al Divo. Drama Queen maravillosa.
Entre las efemérides del concierto, estaba un chavo, de unos 35 años diciéndole a su chava: "¿cuántos años tendrá este cabrón?", y la chava "pos que yo sepa , 50..." y el chavo "chale, yo quiero verme como él cuando tenga cincuenta" y la chava "y por qué no mejor de una vez?" me reí tanto... el pobre chavo todo desalentado... pero pos sí, como pa qué esperarte a los cincuenta?
Me traje algunas fotos del concierto, unas muy buenas, otras no tanto... traigo mi gafet de staff del artista, traigo el guión del concierto impreso y nada más.
En un fin de semana, en dos días, fui a los dos conciertos más importantes de mi FANtástica vida. Corée y lloré con Serrat y Sabina; bailé, grité, salté con Bosé. Y hoy, veo que no fueron dos, sino tres pájaros de un tiro, tres papitos.
viernes, octubre 26, 2007
Serrbina, Sarrat, Serrat y Sabina juntos, así, en ese órden. primero El Primero, el que me despertó las ideas y la rebeldía ante mi madre cuando me enamoré la primera vez a fuerza de "ese con quien sueña su hija, ese ladrón que os desvalija de su amor soy yo, señora"... Habría que ir a verlos. Y una vez ahí ver de qué iría la cosa. Qué iba a pasar?, ¿qué harían?, ¿cantarían juntos?, ¿uno cantaría al otro?, ¿cómo sería el ambiente?, ¿quién se comería a quién?La cita fue en Auditorio Telmex-Metropolitano, ayer jueves a las 8:30 de la noche. La organización no le pide nada a ninguno de los mejores teatros del mundo. Desde el estacionamiento, la llegada al primer control, las indicaciones tan claras por dónde entrar hacia dónde dirigirse, todo era perfecto. Estructura de vidrio, concreto y luz. Hasta que llegué a la butaca y bueno, cuando me senté mis piés pegaban con el respaldo de la fila de adelante, punto en contra.
A las 8:30 de la noche se anunció la primera llamada, primera. El auditorio aún no se llenaba ni siquiera al 50% y en algún momento llegué a pensar que no se llenaría jamás. 10 minutos antes de las 9 fue la tercera llamada. El auditorio se quedó en silencio, la expectativa era grande.
De repente todo fue luz y música. De repente salieron por el centro del escenario los dos. El Señor y el estrafalario, el catalán y el andaluz, los dos maravillosos, uno más jodido que el otro, y a ritmo de "ocupen su localidad" cantada a dueto, nos dieron el primer bocado del manjar que estaba por venir.
Lucía, Princesa, Mediterráneo, A la orilla de la chimenea, Mi poema, Por el boulevard de los sueños rotos, Las musas, esos locos bajitos, 19 días y 500 noches, Calle Melancolía, ¿quién me ha robado el mes de abril?, La Fiesta, Penélope, Y nos dieron las diez, Contigo, y tantas otras que me fueron llevando de la sonrisa a la euforia, a la sonrisa, a la nostalgia...
Haber asistido a "Dos Pájaros de un Tiro" es haber combinado una larga historia familiar, nuclear, sentimental, emocional. Los sábados era comer en familia escuchando a Serrat, las noches de mi adolescencia y gran parte de mi juventud fueron escuchando a Joaquín Sabina. Mucho hay que agradecer y mucho hay que contar, pero todavía estoy muy emocionada, muy movida por la noche de anoche... Todavía no fluye la emoción en letras, habrá que ir descolgándolas de a poquito.
martes, septiembre 25, 2007
Por qué todavía no me compré un DVD
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.
No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los críos. Los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales). ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!
Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.
¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto.
Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!
Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.
¡Nos están fastidiando! ¡¡Yo los descubrí. Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.
¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike? ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista? ¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y mientras tanto producimos más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!! ¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de xx años! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni el nylon.
La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan. Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.
De por ahí vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo' pasarse al 'compre y tire que ya se viene el modelo nuevo'.
Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo)
Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita.
¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto.
Y guardábamos. ¡¡Como guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!!
¡Guardábamos las chapitas de los refrescos! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!
Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus.
Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón.
Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón.
Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor.
Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables.
Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.
¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables.
¡¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'este es un 4 de bastos'.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa (broches) y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada. Ni a Walt Disney.
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas.
Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se tansformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos.
¡Ah¡ No lo voy a hacer!
Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.
Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer.
No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.
No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares.
De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.
Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la bruja me gane de mano y sea yo el entregado.
Hasta aquí.
Marciano Durán*
Nota: en días pasados me llegó un comentario haciendo la aclaración de que este texto no fue escrito por Eduardo Galeano, sino por el escritor Marciano Durán. Así pues, honor a quien honor merece y gracias al usuario anónimo por haber aclarado esta situación. Ya me parecía un texto demasiado largo para el estilo que por lo general utiliza Galeano :) Gracias.
lunes, septiembre 10, 2007
La culpa es de la Internet

martes, agosto 28, 2007
lunes, agosto 20, 2007
Dos semanas...
Así que salimos de vacaciones. Y nos fuimos a Querétaro la PRF y yo. De muchas maneras distintas yo ya había estado en Querétaro, aunque nunca pisé sus calles. Querétaro fue, durante muchísimo tiempo, un punto de referencia, un punto de encuentro y desencuentro, mi ciudad prohibída, la ciudad sitiada, la fortaleza. En esta ocasión Querétaro me recibió distinta: fresca, limpia, enamorada, delicada, sutil, encantadora, detallista, mágica. Fue un viaje en el que descubrí la verdad y la vida enamorada de un gran amigo. Fue un viaje en el que conocí a gente maravillosa, inolvidable, neta. Fue, como todos los viajes, un encuentro y un desencuentro. Un matar un poquito de mi historia para encontrar una nueva, conocer y reconocer a gente que ha estado infinitas veces frente a mis ojos, en mis sueños, en mis ideas.
La segunda semana de vacaciones la pasamos en la vorágine de los útiles escolares, los uniformes y los pagos por hacer. En el blog de la princesa de los rizos furiosos habrá algo que contar desde la emoción de doña Lavinia.
Nunca he creído que las vacaciones sean sólo alegrías, tranquilidad, descanso. Y estas vacaciones no fueron la excepción. Sutilmente, como quien no quiere ver, como quien no quisiera darse cuenta, descubrí que perdí terreno con una de las personas más importantes en mi vida. Sé que no soy una "easy going", que a veces soy demasiado pesadita, que puedo ser aburrida y que a veces mis razonamientos son más bien rebuscamientos. Sé que no brinco en los antros, que el blues no es una de mis pasiones, y que prefiero la poesía y el buen vino, la plática escencial, soltar mis miedos, tomar los tuyos, ser tu amiga, cómplice, prima, hermana, mamá; a contarte lo bien que me trata la vida, lo bonita que me siento, lo mucho que me gusta destramparme. Todo eso es una mentira en la que no pienso caer y sé que no comprarían de mí. Me duele la distancia, me duele haber perdido terreno, me duelen el ego, el estómago, los ojos... me duelen mis dedos por dormir con los puños cerrados. Estoy luchando.
Tal vez sólo sea cuestión de tomar mi concha e irme como el caracol. En vía de mientras, les dejo unas fotos pa que se entretengan.
Los anfitriones queretanos: Eduardo y Rocío.
El brazo amigo es una extensión de la Clau
durante el brindis del bohemio.
Raúl y doña borrascas. Isabel, Claudia y su celular (imprescindible).
viernes, agosto 03, 2007
Anoche me soñé Libélula
El cielo era obscuro de tan nublado y a lo lejos se podían divisar rayos del sol furioso empeñado en volver a dominar su cielo.
Volé mucho rato un vuelo no planeado, caprichoso, violento, pero tan preciso, tan concienzudo, que a las primeras gotas de lluvia, me precipité agitando mis alas hasta quedar refugiada bajo una hoja.
La tormenta duró mucho rato. Mi vida dependía de la firmeza de la ramita en la que estaba y de que no soplara el viento. En ningún momento sentí temor o miedo. Me limité a ver lo que me permitía ver tanta agua cayendo.
En un parpadeo todo se volvió oscuro, seco, se acabó el canto de los bichos, y mi hoja se convirtió en una caja negra, de paredes altísimas. Quise volar y mis alas chocaron incontables veces.
Atrapada y sin salida, desperté.
martes, julio 31, 2007
Preston Burke's Vow (Grey's Anatomy)
Con estos votos, quién necesita ilusiones?, quién necesita esperanza?
viernes, julio 27, 2007

Me encontré este pensamiento en el blog de mi amiga Uta Sievers, alemana exiliada en Roma y quien trabaja en la Oficina de Comunicación e Información de la Compañía de Jesús, allá. O sea, los meros meros chicharroneros entre los jesuitas.
El pensamiento me pareció hermoso, sencillo, claro, práctico. Aquí se los dejo:
Nothing is more practical than finding God, that is, falling in love in a quiet absolute final way. What you are in love with, what seizes your imagination, will affect everything. It will decide, what will take you out of the bed in the morning, what will you do with your evenings, how you will spend your weekends, what you will read, what you know, what breaks your heart, what amazes you with joy and gratitude. Fall in love, stay in love, and it will decide everything.
Y la traducción libre:
No hay nada más práctico que encontrar a Dios, esto es, enamorarse en una forma total y absoluta. De lo que estés enamorado, lo que entusiasme a tu mente, afectará todo. El será lo que te saque de tu cama en las mañanas, lo que harás con tus tardes, cómo pasarás tus fines de semana, qué leerás, qué es lo que sabes, qué romperá tu corazón, qué te sorprenderá en el júbilo y la gratitud. Enamórate, quédate en el amor, y él decidirá todo.
Sí, ando de sentimentaloide... será que amaneció nublado, será que necesito respuestas, será que todavía no sé cómo formular mis preguntas y lo que daba por sólido, por bueno, por fundamentado, no lo es tanto... chale conmigo!
miércoles, julio 25, 2007
Augusto y lo que pudo sucederle.
Augusto mira con ojos tristes. Lo he visto agitado, nervioso, a veces feliz. Pero casi siempre, lo he visto triste. Le va bien ser triste, estar triste, vivir triste. La tristeza en su implacable benevolencia, lo trata bien.
Augusto el triste, le teme a los gatos invasores. A los que no conoce. Vive en una azotea y ha sido testigo mudo de batallas y estrellas fugaces. Es amigo de su gata Momo, una gata perezosa y blanca a quien le gusta hacer equilibro sobre una barda que da al vacío. La gata hoy está triste también. No hay cielo Azul a la mano y las lluvias les duelen en los huesos, en los ojos.
Augusto no sabe del tiempo que ha pasado. Y continuamente se pregunta (o le pregunta al universo) en estos años qué pudo sucederte, mientras su mano, su mirada y su mente, trazan sobre lienzos en blanco, en papel virgen que le responde y le enseña un nuevo rumbo, un nuevo cielo, una nueva azotea con arañas y gatos, con sueños y estrellas fugaces, con cigarrillos inapagables y café de olla.
Mientras yo, más acá, entre mi humo, mi café y mis letras, dentro de mi zona de angustia, extraño su plática, sus ideas y a veces también sus miedos.
lunes, julio 23, 2007
Linguini vs Karsten
La película me encantó, pero también me transportó. En 1998 estuve en París, pero mi verdadero viaje, en todos los sentidos, fue en Alemania. Allá conocí a Karsten Essen, estudiante entonces de Filología Inglesa y ahora Doctor en Filología, nuestras veladas transcurrieron entre Wagner, Keats, Paz, Wilde the wild, besos y vino tinto. Creo que a pesar de los años y del poco tiempo que compartimos en Mainz; todavía cuando despierto en la madrugada y escucho algún tren lejano, me remite, invariablemente, a aquel departamentito de la calle Richard Schirrmann, en donde tantas madrugadas el ruido del tren acompañó nuestras pláticas, nuestros sueños tan distintos y al mismo tiempo tan iguales.
Aquí va la reminiscencia más fiel, échenle un ojo y ya me dirán si tengo o no tengo razón de andar flipando por algo que pasó hace tanto tiempo.

martes, julio 17, 2007
Decálogo + 1 para el verano
2. Lavaré mis penas bajo la lluvia, sobre la calle, para que se vayan y no vuelvan nunca.
3. Tomaré al olvido por bandera y no volverán las fuerzas invasoras a mover mis tapetes.
4. Intentaré, por todos los medios, llevar las nuevas relaciones con el cerebro.
5. No involucraré mi corazón en vano.
6. No me suicidaré por infiernitos.
7. Pondré la peor cara al mejor de los tiempos y visceversa.
8. No confiaré mi nombre en vano.
9. Desvelaré mi cuerpo durante las noches de luna, las de nubes, las de estrellas, y cuando la luna sea una bola de sangre sobre el oriente.
10. Santificaré mi fiesta.
11. Mi cuerpo será mi casa, mi corazón el centro y mi cerebro el norte. Y a cada uno rendiré tributo.
sábado, julio 14, 2007
Un día, cuando yo sea perro
Un día, cuando seamos perros los dos, podré decirte tantas cosas que me han desvelado algunas noches. Podré decirte por qué no he escrito esa carta que te prometí hace dos meses. Por qué me pierdo días antes de volver a encontrarte. Por qué busco en mi centro cosas que me distraigan, que me aparten de ti.
Un día, cuando seamos perros; tal vez yo sea mejor persona o tal vez no. Pero quizá tenga la fuerza entonces de respirar profundo y decírtelo todo, lo que quieras oír y lo que no quieras, y podremos jugar en llanos cubiertos de pasto verde, bajo el azul del cielo; y nos enlodaremos en los charcos, y no habrá nada más que risa, juego, pasto y cielo azul.
Un día, cuando seamos perros; prometo darte un beso o dos... prometo no dejarte, prometo verte a los ojos y decírtelo todo.
Hoy, todavía soy un avestruz.











