jueves, marzo 23, 2006

Piel de Hada


Para Héctor, por hacerme tantas preguntas.


Me preguntas cómo es la piel de un hada y un sin fin de adjetivos se me van acumulando tras la lengua, en la garganta, todos ellos vienen de mi cerebro, mis pulmones, mis latidos… ¿cómo tú, con tu experiencia de vida, con tantos años y pasos andados, no sabes todavía cómo es la piel de un hada?, la piel de hada se cubre durante el día de rayos de sol y motas de algodón, a veces de hilos de seda… también se protege con cinismo –¿quién dijo que las hadas eran de miel y uvas maduras?—maquillaje y unturas que la cuidan de inclemencias poco sensibles, de poco tacto y menos talento. La piel de hada estará siempre sobre la piel de una mujer, no puede ser de otra manera, las dos nacieron de la fantasía, del optimismo, de la risa, de la alegría, por eso se pertenecen la una en la otra. Cuando llega la noche, aquellas que tienen el privilegio de saber que su piel es de hada, aprovechan la oscuridad para despojarse de sus corazas y dejar ese manto de células, montículos y vello –siempre escaso--, resplandecer a la luz de la luna, luna que las acaricia y sabe de sus secretos, de su transparencia, de su fortaleza. La piel de un hada guarda secretos milenarios de otras hadas, de otras risas, de otros llantos. Siempre es suave, pero nunca es débil, la piel de hada tiene la fuerza de muchas pieles, es resistente a caricias forzadas, a besos no sentidos, se niega ante el insensible, el holgazán, el descortés; y se entrega siempre al que se da en la fantasía, en la creación, en el manantial de agua fresca que le llena los besos, la dermis, y vive y revive siempre para recrearse en ella. La piel de hada es enamoradiza y loca, se ríe del amor a marchas forzadas, de tiempo completo, y nada le provoca mayor carcajada que la miseria del calendario, los horarios y los convenios firmados a perpetuidad. La piel de hada es libre y siempre es fiel al que la busca de verdad con auténticas ganas; no pide casi nada a cambio, quizá te pida la risa, la algarabía, el tacto que como cítara la haga vibrar. La piel de hada canta entre risas, entre ideas, entre palabras, su canto arrulla al que puede dormir a su lado y lo cobija con sueños profundos, en donde todo tiene sentido y todo se resuelve. Es procuradora en conceder deseos, siempre que le sean pedidos entre besos y caricias, en voz muy baja, pegadita a su oído, y con el tono que da la indiferencia si no se conceden. La piel de hada es escurridiza, casi nunca permanece en la misma mujer por mucho tiempo, huye de la apatía, de la monotonía y se aburre ante la amargura, la decadencia, el sinsentido. Si una portadora se contamina con estos elementos, la piel de hada se muda en otra adolescente, joven o mujer madura, en donde encuentre la lozanía, la dulzura, la inocencia y la pericia de la mujer que ama o está por amar. Su permanencia en un cuerpo determinado está siempre condicionada a la capacidad festiva del cuerpo de la mujer que elige, y se han dado casos, al menos eso dicen, de mujeres que nacieron y murieron envueltas en ese velo de risa y de sueños, de luz y de canto, que es la piel de un hada.

jueves, marzo 16, 2006

Cuentos chinos y otros rollos orientales...


Leí: Bella de Candor y otros relatos eróticos chinos. Si bien Bella de Candor es el más elaborado, el más rico en imágenes (no sea cochino, el erotismo chino dista mucho de lo explícito del erotismo occidental, así que acostúmbrese a frases como "pensamientos primaverales", "fuego que enciende detrás de la montaña", "el león que juega con la bola de estambre", etc., etc.) y el que presenta con mayor claridad los juegos y devaneos amatorios del siglo xii o xiii en China, no es el más divertido. Y, honestamente, si vamos a leer un texto erótico, lo menos que podemos esperar es que a) nos excite o b) nos divierta. Afortunadamente, la edición en la que leí estos cuentos chinos, forma parte de la colección de literatura erótica "la sonrisa vertical" (rip) de Tusquets, esto garantizó un trabajo sumamente cuidado, con un glosario de términos y frases que hay que memorizar de alguna manera para no perder la hilación de la trama durante la lectura. Mi cuento favorito de esta compilación, es la "historia de una mujer viciosa", la trama está en el título, y para mi gusto, lo mejor del cuentito es la primera parte, en donde para explicar la relación incestuosa que sostiene desde temprana edad con su primo, utiliza ideogramas sencillos por palabras, además de que el tono narrativo del cuento parece que va de la mano con la edad de la mujer que está narrando su historia. Así vemos la ingenuidad de la niña tocando bajo las cobijas el sexo de su primo, sin susto, con curiosidad incipiente para saber, "cómo están hechos los hombres", su paso por la adolescencia y cómo se vió asediada por los criados de la casa, hasta que la casaron y "conoció" no sólo a su marido, quien siempre estaba de viaje, si no a sus cuñados, a su suegro, al monje del templo cercano, al esposo de la hermana, etc., etc., El final, como toda buena fábula, termina con la clásica moraleja en torno a la concupiscencia y la decencia y todavía señala que la historia la escribió una mujer viciosa para que las mujeres no caigan en los placeres de la carne.

Vi: Hollywood-Hong Kong, estridente, caótica, miserable, divertida (aunque nunca supe si realmente la disfruté) y radiante como una buena película de Fruit Chan. Me gustó mucho que el director se olvidara un poco de su tono político socialistoide en el que siempre había incurrido, para dejarnos ver, siempre con una mirada crítica a la disparidad económica de Hong Kong, un pequeño mundo feliz dentro de la miseria en la que están inmersos los personajes principales: la familia Chu, compuesta por el padre y dos hijos, que son dueños de un local de venta de cerdos asados, en una chabola y Cueng, amigo del hijo mayor de la familia Chu, quien maneja un sitio de pornografía. Su vida, por demás monótona, se ve interrumpida por la llegada de Tung Tung, una joven extranjera que los seducirá a todos, incluso la familia Chu la toma como un ángel que ha venido a distraerles la rutina, para alegrarles los días. Las cosas se complicarán a partir de que Tung Tung acusa a Cueng de haberla seducido a pesar de ella ser menor de edad, los siguientes en perjudicar serán los Chu. Aunque todavía no sé si disfruté de la película, debo reconocer que la fotografía es casi impecable, en contraposición de la música pop que no dejó de escucharse durante toda la película y que en cierta forma la abarató. Dominguera, sin posibilidades de entrar entre mis favoritas.

martes, marzo 14, 2006

Mis libros I

Para mi Inge adorado, por ser el cimiento de lo que soy ahora.

Todavía tengo grabada en mi memoria, la noche en que conocí el contenido del primer libro de mi vida. Regresamos de un paseo en el campo, por supuesto un domingo; después del regaderazo y la cena correspondientes, mi papá nos llevó a mi hermana y a mí a la sala, y con una solemnidad que todavía conserva cuando se trata de situaciones trascendentales, comenzó a leernos el cuento de El Fantasma de Canterville. Ese fue mi primer libro, o al menos, el primer contacto con un libro.

Creo que me quedé tan impresionada con la historia del fantasma y la vieja casona que enredando un poco mi imaginación con las historias orales que nos contaba mi abuelo, el español, el único abuelo al que conocí; mi interés por las casas antiguas, por los castillos, fue in crecendo, hasta que, después de varias semanas de ahorrar los domingos que reunía de mi papá, padrino, tíos, etc., conseguí comprar mi primer libro "Castillos Europeos", más que informativo era ilustrativo, no?, esos libros de gran formato con fotografías de castillos al amanecer, al mediodía, al atardecer y que a los dos meses pasó a mejor vida entre las fauces de "Linda", la Samolledo de la familia.

Luego, cuando se dieron cuenta de que me interesaba eso que le dicen "leer", mi papá me siguió regalando libros, hasta que llegó a mis manos una colección de relatos fantásticos compilados por Edmundo Valadés; empecé a leerlos casi sin ganas, la ciencia ficción nunca ha sido mi tema favorito, sin embargo, leí hasta que me encontré con Cortázar y su página asesina, un pequeño cuento de a penas 3 cuartillas que me ASUSTÓ tanto que tiré el libro tras el librero con la firme intención de no volver a abrir ningún otro libro por el resto de mi vida. Afortunadamente, a los pocos meses mi padre me preguntó como iba con los cuentos fantásticos y le comenté el incidente, con paciencia de hombre sabio, mi padre movió el librero, rescató el libro y fue hacia el terrorífico cuento. Lo leyó, sonrió, me besó en la frente y me llevó a su biblioteca: tomó un libro al azar y abriéndolo en la primera página me dijo: "¿ya viste?, aquí hay una página en blanco" casi grito al darme cuenta de que, en efecto, había dado con la página asesina de Cortázar y según la predicción, estaría muerto antes de las 3 de la tarde del siguiente día. Sacó otro libro de otro entrepaño "mira, aquí hay otra", la expresión en mi rostro pasó del terror al desconcierto, hasta que un sentimiento muy parecido a la vergüenza, inundó mi rostro, sintiéndome ridícula ante la aclaración de mi padre "en todos los libros, al menos los bien hechos, siempre habrá una o dos páginas en blanco, al principio o al final". Casi me pongo a llorar --de hecho la lloradera es algo que se me da con singular facilidad, sobre todo cuando me veo cercada por el ridículo--. Mi papá me dejó sola en la biblioteca, ya dije que es un hombre sabio y entendió que ante el ridículo poco o nada se puede hacer, al menos yo así lo entendí, hasta que al llegar la noche, fui a mi recámara y sobre mi cama había una notita escrita por mi papá que decía: "Ojalá Julio C. te hubiera conocido, estoy seguro de que te hubiera nombrado su lectora favorita. Gracias por imaginar tan fielmente. JH".
Salvo el libro que se devoró Linda, el primero que compré en mi vida y que no supe salvar de las fauces de aquella can tan blanca que encandilaba la vista, los otros dos todavía ocupan un lugar privilegiado dentro de mi pequeña biblioteca particular. El Fantasma de Canterville, es parte de una magnífica selección de cuentos y novelas de Oscar Wilde, editada por Aguilar en 1963, encuadernada en piel, libro con olor a viejo, con manchas de tabaco y café, con mugre en sus orillas, pero nunca el polvo necesario para sentirse olvidado. El otro, la compilación de cuentos fantásticos, es una edición bastante primitiva del Fondo de Cultura Económica, 1981, papel reseco, de muy mala calidad, que pocas veces saco del librero para no lastimarlo, para no provocar la precipitación del final que en algún momento tendrá.
Estos son mis primeros libros, los que me abrieron los ojos, los que me hicieron pensar en algún momento de mi infancia, si cuando los cerraba no se cambiarían las letras de lugar y harían un nuevo cuento, una nueva historia... qué pasa cuando cerramos los libros, cuando nos vamos a dormir con la sensación de haber vivido una historia que nos corresponde tanto como al que la escribió, con sus lágrimas, sus risas, sus piensos... reflexiones de niña que durante el día esperaba que llegara la noche para poder leer bajo las cobijas, con la linternita --para no molestar el sueño de la hermana en la cama de junto-- y que se dormía con dos o tres libros, por si las moscas, por si acaso el insomnio, la duda, las ganas.

miércoles, marzo 01, 2006

...los bancos callejeros...

son como una antología de todos los sinsabores y de casi todas las dichas: el viejo que descansa su asma, el cura que lee su breviario, el mendigo que se despioja, el albañil que almuerza mano a mano con su mujer, el tísico que se fatiga, el loco de enormes ojos soñadores, el músico callejero que apoya su cornetín sobre las rodillas, cada uno con su pequeñito o grande afán, van dejando sobre las tablas del banco ese aroma cansado de las carnes que no llegan a entender del todo el misterio de la circulación de la sangre. Y la muchacha que reposa las consecuencias de aquel hondo quejido, y la señora que lee un largo novelón de amor, y la ciega que espera a que pasen las horas, y la pequeña mecanógrafa que devora su bocadillo de butifarra y pan de tercera, y la cancerosa que aguanta su dolor, y la tonta de boca entreabierta y dulce babita colgando, y la vendedora de baratijas que apoya la bandeja sobre el regazo, y la niña que lo que más le gusta es ver cómo mean los hombres...

Camilo José Cela. "La Colmena".

jueves, febrero 23, 2006

La Princesa de los Rizos Furiosos I


Me hubiera gustado hacer una bitácora de lo que fue, de lo que ha sido tu presencia dentro y fuera de mí. Tener una libreta a la cual acudir para recordar los miedos, las sensaciones, la alegría, la risa y las lágrimas que se han ido regando desde que supe de ti, aún sin rostro, sin rizos, en esta tierra que de yerma se volvió fecunda gracias a tu risa, a tu mirada inquisitiva, a tus caricias y desdenes.

Me hubiera gustado tomarte una fotografía aquella mañana que me descubrió sin dormir junto a tu cuna, cuando ya estando despierta, no te manifestabas, no llorabas, no balbucías; sólo mirabas... observabas el techo, las paredes de tu refugio de tela, hasta que mi presencia llamó tu atención y me miraste ¿me miraste?, sin expresión, libre de cualquier efecto de gusto o temor, como queriendo decirme: "¿y bien, ahora qué sigue?" y casi acababas de salir de mi vientre y yo no sabía qué ofrecerte, qué decirte, cómo hablar con palabras pequeñitas a la emoción más grande, a la sensación más fuerte. Entonces, en esos días, te extrañaba dentro de mí, extrañaba tus movimientos, y sobre todo, extrañaba la sensación de seguridad que me proporcionaba sentirte dentro; pero ya estabas afuera y la vida que empezaba tenía que seguir de algún modo, de alguna manera... entonces comprendí, que tú serías quien llevaría el ritmo, quien guiaría mis pasos de madre inexperta, torpe, temerosa.

Me hubiera gustado hacer una bitácora de mis novatadas contigo, como cuando llegamos del hospital y creí que todo estaba listo para recibirte, pero, había que esterilizar biberones, había que hervir el agua, había que comprar fórmula, y me puse a llorar por no haberlo previsto, por creérme la peor de las madres, y tú no te enteraste porque dormías tranquila en el sillón de la sala. O escribir de aquel viaje que hicimos a Puerto Vallarta justo al mes de que naciste; nuestros paseos interminables en la playa; fue en ese viaje cuando te hablé de las ballenas, de cómo me anunciaron tu llegada mucho antes de que yo misma me diera cuenta de que ya te estabas cocinando en mi vientre.

No quiero olvidar nada, no quiero que llegues a ser una mujer sin historia, sin anécdotas, sin la memoria de risas o llantos primarios, básicos, ¿cómo registrar que tu único motivo de enojo, hasta la fecha, haya sido la frustración por no darte a entender con los demás?, ¿cómo dar testimonio de que no te gustan los abrazos ni los besos?, quién puede creerte todo eso, cómo podrías tú creerlo si alguien no lo escribe y no te lo cuenta cuando tengas 15, 20, 30 años... cuando realmente te interese saberlo... todavía no sé por qué te podría interesar... quizá sólo sea mi necio afán de seguir demostrándote lo grande que eres, este necio afán de compartirte la magia con la que has transformado la vida, la risa, el sentido.

lunes, febrero 20, 2006

Ya estuvo, no?

Necesito otro tequila para preguntarte: ¿ya te diste cuenta?, ¿ya te cayó el veinte?, ¿o sigues pensando que lo que a ti te importa es o debiera ser de interés universal? No, no te hagas pedazos tú solito. Deja que los demás te pendejeen, pero tú sigue pensando que tus verdades son dogmas irreductibles, que tus convicciones están muy por encima del resto de los mortales. Salud. No, no le creas a nadie cuando te diga que eres muy necio; es que no te entienden, tu inteligencia supera el límite de la de los otros mortales, tú eres El Inteligente, y sólo estás defendiendo tus puntos de vista. El y el no son las únicas respuestas que deben ser aceptadas. Si te digo que es probable o posible, podrías tomarme por destructiva... Salud y larga vida a la Talibana. ¿Si dijiste que yo era destructiva y en cambio tú eres constructivo?, y, cuando hablamos de virtud... fuiste tú quien alegaste que virtud proviene del latín vida y que el ser virtuoso no viene del vir griego, con que Aristóteles --quien a estas alturas del diálogo es un soberano pendejo-- te hace hombre, viril, virgo y virtuoso?, y si hablamos de virtud... cómo le puedes proponer a una bibliotecaria que te pase los dvd's de la enciclopedia más chingona que tenga en la biblioteca, para que el dueño de una compañía digitalizadora --también presente en la mesa-- te haga el paro y te los queme?... Otro tequilita, porfa... chin, te di pié para una nueva discusión... lo que no entiendo es: qué chingados tienen qué ver los ácaros de la almohada de Gabriel en el tema de la piratería?, ¿de verdad crees que podrías conseguir un permiso para utilizar el telescopio hoover y analizar la cama del Gabo para demostrarle la presencia inminente de tan temibles bichos?... otro tequila, gracias...

Preferiría no seguir con el tema. La noche es gloriosa, la luna está en menguante, el asador está en su punto; hay tequila, queso, arrachera, guacamole, y Arturo acaba de poner un disco del flaco Joaquín. Todo es perfecto. Estoy felizmente cansada, agotada; pero podría seguir un poco más si me sirvieras otro tequila y por un momento, sólo por un momento, dejaras de decir tanta pendejada y te concentraras en la plática de lo que esperamos del desempeño de la selección nacional en el próximo mundial.

martes, febrero 14, 2006

Tal vez sabría.

Si a mí me hubieran dicho
que la realidad me soñaría,  
que un bosque cobijaría mi nombre
con estrellas,
o que un ave imperfecta
me cedería sus alas,
si a mí me hubieran dicho
que los hombres se alimentan de hombres
y que desde su bañera,
un manatí canta de noche en noche,
canciones que no ha aprendido y nunca olvida,
si a mí me hubieran dicho
que hay una casa sin puertas
y a una ventana le falta un gato adormilado,
si a mí me hubieran dicho
que no necesito andar sobre mis pasos
para encontrarte siempre
doblado en mi costado,
Si a mi me hubieran dicho
que las fotografías son injustas
y que al sonido
se lo lleva el viento,
Si me hubieran dicho todo eso,
tal vez sabría, tal vez.

lunes, febrero 13, 2006

Sobrecama X

Eres un recuerdo borroso, como trazo difuminado sobre lienzo sucio, como humo de cigarro en mitad de la pista de baile de un burdel de cuarta, difuso como visión nocturna alcoholosa, como mirada en medio del llanto. Borroso tu recuerdo, tu silueta sentada al borde de la cama, tu sonrisa siniestra al hacer el trato. Ya se borró tu saliva del corte de mi cuello, tampoco siento el lento descenso de tu semen por mi entrepierna y mi piel ya no brilla con tu sudor; aún así, sé que no te has ido. Quedan las huellas de tus dedos alrededor de mi cuello, algunas marcas subcutáneas de sangre amotinada a lo largo de mi espalda y no siento mis piernas, tampoco mis brazos. Tal vez estoy muerta, pero es tan doloroso todavía… ¿o ya no me duele?, ¿acaso sea el recuerdo de un dolor antiguo?... ya no recuerdo tus gritos, ni siquiera sé si te había hecho enojar, ¿estabas enojado?... Parece que todo se me está olvidando de a poquito, no recuerdo mi nombre, tampoco el nombre que quisiste grabar en mis oídos, en mi cerebro, ¿era puta o piruja?, ya no importa, nunca importó. Sé que mi cama recordará nuestra batalla, porque las camas tienen memoria, memoria de los cuerpos, de los fluidos, de los olores, memoria del peso que me torturaba cada noche y que nunca fue el mismo, hasta que te encontré ¿o me encontraste? Se me está acabando el tiempo y tú tienes que irte. Ve y piérdete por calles que no conozcas, que no hayas caminado nunca, sé un rostro anónimo, apenas nadie y no cierres la puerta al salir, revisarán todo, preguntarán a todos, pero tú y yo no les diremos nada. Será lo que tenga que ser; otro crimen, otra rayita para las estadísticas, un nuevo expediente que se empolvará sobre la mesa de un ministerio público que ni siquiera leerá cuál es mi nombre –si es que alguna vez tuve uno real— y lo ensuciará –mi nombre y el expediente-- con salsa de tomate o comentarios tan sucios como este cuarto en el que fui tan tuya, por tan poquito tiempo. Es hora de que te vayas, tu tiempo se ha acabado y sólo pagaste dos horas por adelantado. Ve y piérdete y no cierres la puerta cuando salgas, no toques, pero tampoco olvides nada. Y así, nadie, nunca, recordará lo que tú y yo fuimos.

viernes, febrero 10, 2006

Camilo y El Principito


(fragmento de "Camilo, El Bicho Ilustrado")

Para Lavinia, como todo, como siempre...
Para Gustavo, por ser un juez misericordioso...
Las personas salieron de la habitación y Camilo regresó al fondo de su pecera.
—¡Te vas a ir, bicho rojo, ya no te quieren!— dijo el Gato con Botas entre risas.
Camilo escuchó asustado.
—No le hagas caso, Camilo, podría venir el hada madrina y si realmente lo deseas, podría transformarte en libro hasta las 12 de la noche para que no te echaran de la casa. — intentó tranquilizarlo La Cenicienta.
Camilo buscó la opinión de su amigo, La Historia Interminable, pero si hacemos memoria, recordaremos que al no descansar la noche anterior, ahora dormía profundamente en su librero. Camilo con mucha vergüenza, lo despertó.
—Historia, Historia, despierta, ¿si?
La Historia Interminable despertó lentamente, se estiró como gato y suspiró.
—Ahora qué pasa, Camilo... ¿Cuál es el problema?
—Es que, me quieren llevar, ya no me quieren en esta casa...
— ¿Quién, qué pasó?
Entre todos los libros le explicaron lo que había sucedido mientras dormía. La Historia Interminable quiso encontrar en su interior las palabras apropiadas que calmaran a Camilo, pero éste ya había comenzado a llorar. Fue en ese momento cuando una vocecita dijo:
—Lo más lejos que te podrían mandar es al asteroide M686...
Camilo trató de ubicar esa voz tan delgadita y dulce, que parecía deslizarse por un hilo de sol.
— ¿Y eso queda muy lejos?— se atrevió a preguntar Camilo.
— Sí, muuuy lejos—. Respondió la vocecita.
— ¿pero, quién eres tú?— preguntó Camilo.
— Soy El Principito.
IV
Camilo no entendía por qué la voz de El Principito era tan pequeña, aunque débil sería la expresión correcta si consultamos el diccionario que nos hacen manejar en la escuela; ahora, pidiéndole una disculpa –puesto que también es un libro y los libros son un poquito delicados-, diremos que la voz de El Principito era pequeña.
Como les iba diciendo, Camilo no entendía a qué se debía este cambio de voz en otro libro, que, si Camilo lo hubiera alcanzado a ver desde donde estaba, hubiera notado que no tenía ninguna diferencia con los otros.
Después de dar muchas vueltas en su pecera intentando diluir sus lágrimas en el agua, Camilo volvió a preguntar a El Principito:
-- Dime, Principito, ¿tú has viajado mucho?
-- No, Camilo, como libro yo nunca he viajado, más que de la librería a esta habitación.
-- Entonces –repuso Camilo- ¿cómo sabes del asteroide ese?, ¿qué es un asteroide?
--La Historia que me habita habla de un viajero, un pequeño príncipe de otro planeta que viaja buscando valores. Por eso sé de la existencia de los asteroides, y de las boas, y de las puestas de sol, de las flores y el desierto.
--No entiendo –dijo Camilo muy serio-, Sé lo que es una historia porque ya he convivido con algunos de los libros que habitan esta casa… pero no entiendo lo que es un planeta, lo que es un príncipe, lo que es una boa o una puesta de sol, tampoco sé lo que es un desierto. No te entiendo principito, dime por favor, ¿qué son los valores?
El principito suspiró, como cualquiera de nosotros cuando nos encontramos con alguien a quien hay que explicarle las cosas con mucho cuidado para que nos entienda.
-Los valores son invisibles, no es algo que puedas tocar como lo es tu pecera, la madera sobre la que estamos, las paredes o los niños. Sin embargo, los valores son algo que podemos sentir, en lo que podemos creer, algo con lo que vivimos todos los días.
-Sigo sin entenderte nada.
-A ver, Camilo ¿alguno de nosotros, quiero decir, de los libros que has conocido, te ha dado protección, o te ha demostrado cariño, confianza, o respeto?
Camilo no dudó en responder:
-Claro, La Historia Interminable, desde que llegué, que no hace mucho tiempo, me ha dado todo eso que estás diciendo.
- Bien, entonces podemos decir que La Historia Interminable te ha encontrado valioso para él como amigo.
- Valioso como amigo – repitió Camilo en voz baja y volvió a preguntar- ¿y él cómo sabe que yo soy valioso?
-A lo mejor, porque La Historia Interminable pudo ver lo esencial de ti.
-¡Ay, Principito, y ¿qué es lo esencial?!
-Lo esencial es lo invisible para los ojos.
-Entonces –volvió a preguntar Camilo- ¿cómo podemos verlo?
-Con los ojos que tienes en tu corazón, Camilo, siempre ve con los ojos de tu corazón.
-Con los ojos del corazón… - murmuró Camilo.
Cuando La Historia Interminable se dio cuenta de que la plática entre El Principito y Camilo parecía no tener fin, intervino.
-Mira Camilo, sucede que, aquí nuestro amigo El Principito siempre habla como si todos entendiésemos lo que nos dice, algunos ya lo hemos hecho, pero tú, al ser nuevo en esta habitación es normal que tardes un poco más en comprender todo lo que está diciendo.
El Principito comentó.
-Lo que pasa es que Camilo piensa como los adultos, hay que darle una explicación para todo.
-Pero yo no soy adulto, tan sólo soy un pez muy pequeño…
-Debemos tenerle paciencia a nuestro amigo, Principito, él a penas está conociéndonos y no podemos creer, seríamos necios como los adultos, que Camilo va a entender todo con la primera explicación que le demos. – Concluyó La Historia Interminable.
-Pero –insistió Camilo- ¿qué pasa con los valores?, ¿qué con la flor, los asteroides, el desierto?
-Todas las cosas que te he dicho, Camilo, si sigues mi consejo de mirar con el corazón las vas a ir entendiendo poco a poco, vas a comprender que sólo puede haber una flor única en tu corazón, que ir de asteroide en asteroide te va a enseñar a comprender mejor tu propio mundo, y, que si en algún momento te sientes tan solo como en un desierto, el saber que hay una flor que te espera en algún lugar, el haber conocido tantos mundos, te van a servir de compañía. Todo es cuestión, de que aprendas a mirar con el corazón.
Camilo fue hasta el fondo de su pecera para pensar en todo lo que le había dicho El Principito. Cerró sus ojos con mucha fuerza y trató de ver su corazón… no pasó nada, cuando volvió a abrirlos, se dio cuenta de que lo único que había logrado era el haber provocado un tipo de resplandor a donde dirigiera su vista. Volvió a cerrar sus ojos. Se concentró. En alguna parte de él mismo distinguió, con dolor, el cansancio de El Fantasma de Canterville, también vio a La Historia Interminable cobijarlo con sus letras mientras dormía, y se alegró. Se empezó a dar cuenta que podía ver sin abrir los ojos. Eso es lo que nosotros podemos hacer continuamente cuando nos acordamos de algo que nos pasó, o cuando soñamos, por ejemplo, y es muy simple para uno como ser humano… pero, para un bicho rojo la cosa puede ser más complicada de lo que nos pudiéramos imaginar.
Camilo pasó toda aquella mañana tratando ver con los ojos de su corazón. Sonrió y lloró. De algún modo estaba aprendiendo algo nuevo. Los libros, aunque sea poquito, siempre nos enseñan algo nuevo. Y, Camilo no fue la excepción, y tú, ¿has aprendido algo?

martes, febrero 07, 2006

Plantas Locas


Sucede que uno cree conocer perfectamente su entorno hasta que nota cambios inimaginables en el mismo, situación que también pasa con las personas: me ha tocado participar de fenómenos extrañísimos de evolución e involución afectiva, intelectual, religiosa o física en seres muy cercanos a mí e incluso ser parte de tales fenómenos; y ahora puedo comprobar que las plantas no son la excepción.

Desde hace aproximadamente un mes, estoy sola en mi casa; esto ha permitido que desarrolle ciertas habilidades domésticas, hasta ahora desconocidas en mí. Una de estas actividades a las cuales me he visto obligada es a regar las plantas todos los días, sin duda una tarea relajante que me ha permitido conocer el comportamiento de algunas de las plantas que viven dentro y fuera de mi casa. Por ejemplo, el árbol-arbusto "huele de noche", huele más si lo riego por la tarde que por la mañana, los alcatraces están floreando de uno en uno y requieren de muy poca agua para sobrevivir, el limón tiene acelerado el proceso de maduración de sus frutos y la azalea está plagada de flores blancas, tan blancas que lastiman la vista bajo el sol.

En diciembre tuvimos un golpe bajo en materia de plantas de ornato; en la parte exterior de la casa tenemos una maceta con una bugambilia "original fucsia color", era la primera vez que floreaba y todos estábamos felices ante la explosión morada que nos recibía o nos despedía --según el caso-- en la puerta de la casa. Un lunes, como cualquier lunes cualquiera, nos dimos cuenta de que el 70% de las flores estaban en el piso y las hojas se iban desprendiendo a la menor provocación; el martes la planta estaba totalmente seca. El suceso consternó a toda la familia, mi padre, el protector principal de las plantas de la casa, echó un poco de agua en la maceta y observó la reacción: una pantalla de gasolina emergió de la tierra. Alguien, no sabemos quién ni por qué motivos, había vertido gasolina en esa maceta matando la maravilla colorida que se nos regaló por unos días. El viejerío ofrecimos soluciones: cambiar la tierra de la maceta, llevar la planta al vivero, poner fertilizante, utilizar cáscaras de huevo para fortalecer la tierra o ya de perdis, los restos del café; la respuesta de mi padre fue contundente: "no hay nada qué hacer, la bugambilia está muerta", silencio sepulcral, casi doloroso de tan profundo.

La pena nos duró realmente poco, ante la inminencia del viaje programado al exterior de mis padres, poco a poco dejamos de sentir la muerte de la bugambilia y sólo de vez en cuando hacíamos algún comentario altisonante lanzado al aire, en contra de quien pudo haber perpetrado tan ignome crímen.

Esta mañana, cuando todo parecía ser una mañana de rutina, cuando la princesa de los rizos furiosos trabajaba por subirse al carro ella solita y pedirle a su oso que la abrazara hasta llegar a la escuela, cuando la prisa por ser martes de inicio de semana y vamosavercómoestáeltráfico, me llevaba a abrir el cancel de la entrada, noté un tímido viso morado en la maceta que habíamos dejado en la entrada de la puerta como una tumba a la que por 3 días había sido una planta gloriosa. Abrí totalmente el cancel y caminé hacia la maceta, la visión fue casi fantasmagórica: de las ramas secas estaban brotando, así como si nada, como no queriendo, pequeñas hojas en color verde tierno, verde nuevo y para mi sorpresa, para mi gran sorpresa, había pequeñísimas florecitas moradas pegadas a las ramas; sobreviviendo al frío, al olvido, como damnificadas en zona de desastre.

viernes, febrero 03, 2006

"Píntame un cordero"



Exposición plástica, velada literaria y música, en la galería Chucho Reyes de la Universidad de Guadalajara en Lerdo de Tejada 2117, el jueves 9 de febrero de 2006 a las 20:00hrs. Evento organizado por la celebración del segundo aniversario de la revista carpeta de arte Casiopea.

El evento consistirá en lo siguiente:

Exposición plástica de alrededor de 25 piezas de mediano formato dedicada y basada en la obra de "El Principito" de Antoine de Saint-Exupéri.

Los artistas confirmados hasta el día de hoy son: Lourdes Covarrubias, Michele Freyría, Nila Pérez, José Zepeda, Felipe Serrano, Alma Albineda, Di Paola Blum, Rocío González "La Chía", Patrícia García, Augusto Metztli, Roberto Aceves, María Inés, Montserrat Ramos, Osvaldo Suárez, Claudía García, Claudía Perenzales, Rocío Gallegos, Victor Joseph, Yolliztli Ruíz, Ismael Fino, Leticia Schmidt, Luis Rodriguez Alvidrez, Julio Sahagún Pentrexyl, Carlos Arriola, Paola Palacios Elisa Ramirez, Rocío Cantú, Daniel Neufeld, Yunuen Ledesma, Cecilia Fernández, Ipsaím Ruiz y Livier Fernández Topete.

Lectura de algunos fragmentos del "Principito" y de textos hechos inspirados en dicha historia. Por los siguientes escritores: Gabriel Torsan, Ramsés Figueroa, Arnau Muría y Georgina Torres.

Música a cargo de la cantante: Ro Jiménez.

miércoles, febrero 01, 2006

Date de Besos

No pido más que un beso:

un beso dador de vida
un beso que quite el sueño
un beso que me demude
un beso que me refresque
un beso que me atormente
un beso que me redima
un beso que me atarante
un beso que me ilumine

Un beso, nada más. Un beso

que me tirite el calor
que no me deje en paz
que fluya por mis labios
por mis rincones,
en mis secretos
Que viva dentro,
fuerte.
Que flote afuera,
suave.
un beso que no se apague
un beso sin prórrogas
que se entregue a domicilio
y tenga llave de la puerta
un beso que no sea a plazo fijo,
ni me llegue envuelto en cuentas
o en cuentos.

No pido más, tan solo, tan sólo, un beso.

Un beso que sea robado
Un beso que sea salado
Un beso que sepa a mí
Un beso que sea de ti
Un beso tabacoso
Un beso cabernet
Un beso de vodka y arándano
Un beso tequilero
Un beso cafetero
Un beso de madrugada
Un beso que no se aprenda
Un beso que no se fije
Un beso que me perdone
Un beso que no reclame
Un beso que llegue solo
Y se pierda en mi boca
y me inunde los sueños

Un beso, no pido nada, tan solo un beso.

martes, enero 24, 2006

Crossroads


Entonces lo básico se concentraba en 10 puntos esenciales para estar tranquila:

  1. Prefiero un buen amigo que un mal novio.

  2. Cuida tu salud, tendrás larga vida y calidad para disfrutarla.

  3. La cama es para descansar, para dormir.

  4. La cocina es centro de reunión.

  5. Ten presente lo que deseas hacer de tu vida.

  6. Ten fé.

  7. Cree en ti misma para que los demás puedan confiar en ti.

  8. Sé buena

  9. Inténtalo otra vez.

  10. El dinero no es la felicidad.

Así, la vida era más sencilla: había deseos reprimidos, porque así debía ser; no fumaba, tampoco tomaba; mi cama era el mejor refugio, sabía perfectamente que siguiendo las instrucciones de la moral en turno, a los 20 estaría casada, a los 22 tendría un hijo y a los 30 estaría celebrando la primera comunión del primogénito. Mi educación religiosa estaba en las manos del Padre Luis y me sensibilizaban, casi hasta las lágrimas, las visitas frecuentes a México, del entonces Papa; mi educación impedía cualquier manifestación de disgusto o inconformidad ante casi cualquier situación; los conceptos “no puedo” o “ahorita” estaban fuera de mi vocabulario y  por lo único que debía preocuparme era por estudiar.

Si todo era tan perfecto, si todo era tan sencillo, ¿cuándo se complicaron las cosas?, ¿cuándo dejé la simplicidad para mejor ocasión?, ¿cuándo me dio por fumar?, ¿cuándo le tomé gusto al sabor del vino, al tequila, al vodka?, ¿cuándo comenzó a ser  más importante un buen faje que un buen cuate?, ¿cuándo cambié la cocina por la cama como punto de encuentro?, ¿cuándo perdí la brújula y me convertí en una estudiante de Letras?, ¿cuándo me descubrí de 30 y soltera?, ¿cuándo empecé a cuestionar?, ¿cuándo empecé a cuestionarme?, ¿cuándo dejé de ponerle buena cara al mal tiempo?, ¿cuándo colgué mis brazos?, ¿cuándo el dinero fue una preocupación?

Debió ser aquella mañana que me descubrió desnuda, esperando tus manos sin ataduras, invitándome un cigarro que no era mío y al que tomé con tanta fuerza entre mis dedos, que me dolió sentirme viva. O quizá fue en aquel beso cabernet que me robaste después de leerme un texto de Neruda que nunca comprendí y tampoco me explicaste. Tal vez fue cuando me confesaste, sin Cristo de por medio, que no podías dar el paso siguiente por si fracasáramos en el intento. Y entonces dejé de pensar en los hijos, en la vida en común, y me quedé disfrutándote por el tiempo que te me quedaras; sin cuestionarte, sin presionarnos, sabiéndonos juntos, queriéndonos juntos, sin tiempo, sin lugares para encontrarnos y creías en la dirección de mi mirada como si fuera la única luz, la única guía para tus pasos defectuosos.

Todo era tan sencillo, que no me di cuenta de que era el interludio para los desvelos, la fiebre, el llanto y las preguntas; rompiste moldes prehistóricos en mi comportamiento y la noche de pronto tuvo soles y el día se vistió de luna, sólo porque estábamos tú y yo juntos. Los preceptos que seguía con la firmeza de los pasos de mi padre, poco a poco fueron quedándose atrás de mí, como si fueran parte de una galería de buenas intenciones y mejores consejos que empezaron a diluirse, sutilmente, como lágrimas bajo un aguacero, como tinta saliéndose del repuesto, como gritos ahogados por el estruendo del tren.

Un día nos descubrimos adultos en el otro. Tu trabajo robaba las horas que me dabas y un espiral de números y citas por confirmar sustituyeron mis manos entre las tuyas. Nos fuimos quedando solos. Y las noches volvieron a tener 8 horas para dormir y los días comenzaron a tener 16 horas para trabajar y hacer un poco de vida familiar. Tus visitas empezaron a espaciarse, las llamadas fueron para disculparnos, las conversaciones parecían concursos de oratoria en los que ninguno prestaba atención al que traía las nuevas de las leyes fiscales o el descubrimiento de aquellos textos inéditos de Mark Twain. Nos fuimos alejando, nos dejamos.

Con nuevos paradigmas por seguir, con nuevas hipótesis por comprobar, una noche me descubrí pensándote casi sin querer, casi sin pensarte, como queriendo recuperar un poco de lo que fui contigo, de lo que fui antes de ti, de lo que soy sin ti.


viernes, enero 20, 2006

Ojalá que el deseo se vaya tras de ti





Y que no se le ocurra volver.
Que no vuelva el tormento,
el infinito desvelo,
insomnio enfebrecido
en manos como si peces
nadando en mi cuerpo.

Ojalá que el deseo se vaya tras de ti

Y que no vuelva sobre sus pasos,
que se olvide de mi,
que deje de jugar
al escondite:
un, dos, tres por mí
y por tu nombre tatuado en mi piel.

Ojalá que el deseo se vaya tras de ti

Porque no puedo seguir deseándote,
porque no quiero desearte más
con este deseo que vuelve a crecer
dentro de mi vientre
y me ataranta
..............y me desvela
...........................y me ataruga
..............y me destapa
y me aletarga
..............y me descubre
...........................hembra

Ojalá que el deseo se vaya tras de ti

Porque es muy feo estar así:
con la mitad de mí dentro de mí
y la otra yo, buscándote rabiosa,
perdida, loca.


Ilustración de Gustavo Aranguiz de la colección "Memorias del Cuerpo"

martes, enero 17, 2006

viernes, enero 13, 2006

No todos son Tom Hanks, o de lo que te puedes encontrar en una vuelta por los perfiles personales de interné.



Tarde de ocio. Fin de un inventario exhaustivo en los que estuve revisando una colección de literatura catalana que llegó a la biblioteca. Estoy en Off. Las intenciones están divididas entre leer el libro más atractivo que llegó con la colección, "Canciones de amor en Lolita's Club" de Juan Marsé; buscar la información que necesito para completar mi trámite de la visa norteamericana o ponerme a dar una vuelta para recrearme el morbo virtual que de vez en cuando me acecha.

Podría en este momento parafrasear al Chiva y decirle que si eligió cualquiera de las dos primeras opciones, mejor ni siga leyendo, pudiera ser que mi morbo se convirtiera en un atentado contra su buena conciencia y la poquita simpatía que ha desarrollado para este sitio se precipitara en un abismo tan negro como mi opinión ante los libros de autoayuda y superación personal que algunos adultos todavía leen como si en ellos pudieran encontrar la justificación ante algunos de sus más perversos devaneos e himeneos.

Pues bien, aclarado el punto, le diré que mi morbo es una fuerza motora muy especial y necesita ser saciada de vez en cuando mediante cualquier medio disponible, en este caso, fue el interné, me gusta pensarlo así, en masculino. El interné: en donde me pierdo y me encuentro, en donde me descubro y me odio, en donde me disfrazo y me hago cierta, en donde me recreo y me aburro. (Cualquier analogía de mi relación con el sexo masculino, es mera coincidencia).

Así pues, puse en marcha mis dedos, un click para ver mi perfil personal y de ahí hacerle click al link marcado como "búsqueda avanzada". Los parámetros que ofrece para ayudar a encontrar a las personas son tan comunes como los que generalmente se encontrarían en cualquier servicio de búsqueda. Los campos que utilicé fueron 5, para ser más precisa:

Sexo: Hombre (por supuesto)
Edad: 30-39 años
País: México
Estado civil: Indiferente.

Si uno está convencid@ de que es cuestión visual, curiosidad mórbida llevada al extremo de los dedos de la mano, el estado o la ciudad donde residan las posibles víctimas es lo de menos, lo importante era ver quiénes suben sus perfiles a internet, qué información manejan, qué ofrecen. Todo el que se anuncia es porque quiere hacerse presente o bien, porque tiene algo que vender. (Habrá que hacer un post relativo a los perfiles femeninos en los que más de alguna se anuncia como prostituta).

Otro click y empieza la búsqueda, cerca de 500 registros aparecen ordenados en 10 páginas siderales. La mayoría son del D.F., otros tantos de Guadalajara, muchos regiomontanos y los menos de estados tan remotos como Quintana Roo, Campeche, Tabahco, Chiapas. Los nicks son lo de menos, la mayoría carece de sentido, nombres tomados al azar, en su mayor parte concentrados en temas eróticos o deportivos, en mitos urbanos o leyendas rurales, como "el coco", "el chupacabras", etc. Las fotografías vienen a ser, lo que para los escritores podrían ser los epígrafes: dicen todo o no dicen nada del que las sube, pero por algo estarán ahí.

Entre los más folclóricos podría manejar a los casados en busca de "experiencias refrescantes", y no es un anuncio de algún refresco, no, se trata de sexo, el tema general entre los perfiles por los que me di la vuelta. Todos buscan sexo, las formas son lo de menos: en línea, por teléfono --incluso hay algunos que dan el número de su celular--, en persona. Por supuesto que muchos de ellos aclaran que sólo buscan "la experiencia", no planean ningún tipo de relación o comportamiento afectivo con quien podría leer su perfil, sencillamente "déjate llevar y mándame un mensaje". De acuerdo, podría dejarme llevar y enviarle el mensaje... regreso a ver su fotografía y me encuentro con un prófugo del show de la barandilla. Desisto. Aunque mi madre me ha dicho muchas veces que lo importante es lo que el hombre lleva por dentro, y puede que esté de acuerdo, hay parámetros, caray... No todo en esta vida se rige por sentimientos... menos cuando el que propone la experiencia me promete tragos de amargo licor, música de banda y motelito barato.

Además del sexo, tan promovido por estos medios, el común denominador entre los perfileros, es que son hombres que anuncian "saber lo que quieren en la vida", qué es eso?, si la vida cambia con el vértigo con el que cambia la delimitación geográfica y política de África, cómo puede un hombre saber qué es lo que quiere en la vida, podrá tener una vaga idea, podrá sostener que se ha preparado académicamente para enfrentar un mundo competitivo, podrá señalar incluso que es un empresario de éxito y que el dinero es lo que menos le preocupa en este momento, pero de ahí a saber lo que se quiere en la vida, me resulta muy confuso, incoherente e inconexo.

Debo aclarar que no critíco el que uno se "promocione" en internet, yo también tengo mi perfil, y defino dos de tres cosas de la personalidad que me sitiaba en el momento de abrir ese perfil, tal vez haya cambiado mucho a estos días, tal vez no; pero queda como recuerdo de lo que fue hasta hace unos meses, días, horas.

Debemos agradecerle a Tom Hanks y a Meg Ryan el que nos hayan sugerido en aquella película "You've got mail", la cual he visto en 4 ocasiones de principio a fin y al final sigo tarareando por varias horas somewhere over the rainbow blue birds sing... la motivación de encontrar esa voz que responda detrás de un monitor a nuestra voz digital, la que pregunta y sueña, la que se enoja y se ríe.

Aunque en lo personal, salvo muy contadas excepciones, sigo creyendo fielmente que no hay nada mejor que ver a los ojos a tu interlocutor, saber de sus gestos, de sus expresiones, del contacto físico, aunque esté lejos de ser erótico, de su olor, de sus manías y sus fobias. Seres de carne, seres de huesos, con quien compartir el cine, el cigarro, la cena, las velas y uno que otro quebranto.

jueves, enero 05, 2006

Rescatando a Elizabet Barret Browning

Für Karsten Essen, der Rhine Knight, mit Liebe.

En el 98 visité Alemania. Fue un viaje realmente alucinante, conocí un poco de todo o quizá llegué a conocer más de Alemania que muchos alemanes. Varios amigos de allá llegaron a reconocer que había recorrido, en tres meses, más kilómetros dentro de su país, de lo que ellos pudieron haber viajado en Alemania durante los últimos 10 años. Pero lo que realmente me traje conmigo, fue a las personas que conocí, uno de ellos, con quien llegué a compartir un poco más que la mesa, el vino y la plática; me regaló un libro de poemas de Elizabeth Barret Browning, (Inglaterra, 1806), el libro estaba en inglés y se llamaba "Sonnets from the Portuguese", hoy lo rescaté de mi librero y tuvo casi el mismo efecto que si hubiera rescatado una fotografía de aquel viaje, de golpe me trajo la risa, las conversaciones en voz baja sobre Octavio Paz, Walt Whitman y John Keats, los silencios que nos hacían cómplices ante el azul mortuorio con que nos cobijaba la luna y el ruido del tren de las 5 de la mañana pasando a unos metros de aquel departamentito de la calle Schrimann, en donde pasamos largas horas escuchando "Das Reihn Gold" de Richard Wagner, o aquel disco triste triste de canciones de amor de Strauss, tan tristes como la mirada de aquellos ojos verdes que me despidieron en la Haupbahnhopf de Mainz y me entregaron el librito para que lo leyera en el avión de regreso a México.

Y esto fue lo que leí de regreso a la realidad pero que me mantuvo en el viaje durante más tiempo de lo que pude llegar a pensar:

V

I lift my heavy heart up solemnly,
As once Electra her sepulchral urn,
And, looking in thine eyes, I overturn
The ashes at thy feet. Behold and see
What a great heap of grief lay hid in me,
And how the red wild sparkles dimly burn
Through the ashen greyness. If thy foot in scorn
Could tread them out to darkness utterly,
It might be well perhaps. But if instead
Thou wait beside me for the wind to blow
The grey dust up,...those laurels on thine head,
O my Belovèd, will not shield thee so,
That none of all the fires shall scorch and shred
The hair beneath. Stand farther off then! go.


VI

Go from me. Yet I feel that I shall stand
Henceforth in thy shadow. Nevermore
Alone upon the threshold of my door
Of individual life, I shall command
The uses of my soul, nor lift my hand
Serenely in the sunshine as before,
Without the sense of that which I forbore--
Thy touch upon the palm. The widest land
Doom takes to part us, leaves thy heart in mine
With pulses that beat double. What I do
And what I dream include thee, as the wine
Must taste of its own grapes. And when I sue
God for myself, He hears that name of thine,
And sees within my eyes the tears of two.

La vida de esta mujer fue un tanto trágica, tal vez se pueda percibir algo de esa angustia en sus poemas, fue traductora y se pasó más de 10 años en una cama debido a problemas en su columna y pulmones. Robert Browning se enamoró de sus escritos --curiosamente conozco a varios que se han enamorado de cómo escriben sus actuales mujeres-- y comenzó a escribirle elogiando sus poemas, en 1846, la pareja huyó a Florencia y Elizabeth recobró la salud. En 1850, se publicaron los Sonetos para el Portugués, dedicados a su marido, escritos en secreto durante su noviazgo. Fue una luchadora por la libertad intelectual de las mujeres y apoyó la unificación de Italia. Murió en Florencia en 1860.

martes, enero 03, 2006

Para empezar el año...


No cantaré una canción que te haga daño, lo prometo. Tampoco comenzaré diciendo "el año pasado...", no, para empezar el año te voy a dedicar estas líneas, sabiendo de antemano que si acaso llegaras a leerlas de poco o nada servirán; al menos para ti, que tanto tiempo te has aferrado a vivir aquí adentro. Empezaré por decirte que te agradezco los años que has pasado dentro de mi, también tengo que agradecer las veces que he sentido que te me quieres salir --curiosamente en esas ocasiones te he sentido más nítidamente que cuando vives apaciguadito entre mis vísceras--, tu funcionar casi perfecto, el arrullo que me proporcionas cuando me concentro en tus movimientos en cada insomnio que has provocado... o que ha provocado el cerebro al desvelarme pensando qué hacer contigo. Hay tanto qué agradecerte... el que definas filias de fobias, esa punzadita que me saca de mi letargo habitual cada que algo me regresa al animal de sentimientos que muchas veces he presumido ser.

Empezando el año, dicen que es bueno hacer propósitos, tú y yo nos conocemos y sabemos que eso nomás no se me da, así que no propongo nada en concreto, lo que sí es que intentaré ser más benevolente contigo, no tratarte como lo he venido haciendo de un tiempo a la fecha, siempre molestándote, lastimándote, hiriéndote... sí, ya me convencí que si bien eres un músculo, no tienes porque acostumbrarte al dolor... intentaré llevármela leve, apapacharte, hacerte sentir bien, no atormentarte ni discutirte las decisiones que vayas tomando; le diré al cerebro que se ponga en paz de vez en cuando y te deje hacer lo tuyo cuando sea necesario.

Para empezar el año, me reconcilio contigo y conmigo, sé que estarás uraño un tiempo, sé que no me crees del todo y tienes razón, pero a fuerza de años una se va dando cuenta de que la riega y de que a veces es bueno respirar profundo, detenerse un poco, dar un vistazo a lo andado y ver si todavía es tiempo de retomar el camino más sencillo, el que menos lastime, el que más nos conforte, el que mejor nos haga sentir, que a fin de cuentas, todo es un juego de sentir.

viernes, diciembre 16, 2005

Ególatra


Si ya hace mucho frío, pero hoy amaneció soleado.
Si tienes algo que estrenar.
Si ya depositaron el aguinaldo.
Si hay dinero en el cajero.
Si te lavas las manos y hay una toalla a la mano.
Si pasó el perro del vecino y no se orinó en tu arbolito.
Si te tocaron todos los semáforos en verde.
Si no se estancaron los carros en donde regularmente se estancan.
Si encontraste lugar donde estacionar tu automóvil en la puerta de tu trabajo.
Si todos te saludan con buen ánimo.
Si el café te sabe excepcionalmente bien.
Si recibiste la llamada que no esperabas.
Si vas a hacer el amor hoy por la noche.
Si comiste lo que se te antojó.
Si llegó el amor a tu vida.
Si se fue quien debía salir de tu vida.
Si entraste / saliste y no chocaste con nadie.
Si te pareció ver un ángel tomando un taxi,

No te extrañes.

Hoy es mi cumpleaños y por eso todo es correcto.