lunes, septiembre 11, 2006

Sexweekend en Morelia o la radicalización de las ideas como excusa para terminar lo que nunca comenzó.



El fin de semana estuve visitando a un amigo en la ciudad de Morelia. La cosa estaba clara, darnos un encerrón en su depa y tocar fondo en la exploración sensorial mutua hasta salir con las rodillas temblando. Y sucedió todo, menos eso. Llegué a Morelia con la sensación encontrada de "sí, ya estuvo bueno de andar tripeando por Mi Innombrable" y la de "esto es un error, la estoy regando y no habrá papel del baño en el planeta que alcance para limpiar el desmadre". De todos modos llegué hasta el departamento de MR. P., a eso de las 8 de la noche. Fuimos al súper a comprar agua, una botellita de vino y chucherías para gusguear durante mi estancia

(Fritos con limón y salsa valentina amarilla, indispensabilísimos) y por supuesto coca-cola, que está siempre en los grandes eventos...

Regresamos al depa. Los besos no encuadraban, o chocaban las narices, o las manos no se ponían donde debían, cero comunicación física. Definitivamente después de lo vivido y sentido con Mi Adorado Innombrable, mi punto de comparación sexual estaba muy por encima de ese intento de acoplamiento que nomás no se dió por ninguna parte, aunque se hizo el intento, no soy mujer que deje las batallas a medio terminar. Dormimos toda la noche.

Noche de viernes sexual en la jeta total, gracias.

El sábado por la mañana, nos levantamos tarde, fuimos a desayunar gordas con jugo de naranja, regresamos al departamento y me pasé 4 horas continuas frente a la televisión mientras MR. P. revisaba fuentes y mandaba cables informativos a no sé cuántos periódicos de la región. Salió y regresó con un pollo pepe. Comimos casi en silencio, sólo hablábamos haciendo alusión a las propiedades del pollo, al sabor de la salsa, a los totopos, etc. Terminando de comer regresamos a la cama y nos jeteamos otro rato. Despertamos y pusimos la película "voces inocentes", con el terrible resultado final que me provoca esa película, el llanto incontenible, snob snob sniff sniff, le pregunto si vamos a salir y me dice que en un rato más nos vamos al centro, me meto a bañar, me arreglo para salir y sorpresa!, estaban pasando las finales de la WNBA y quería ver quién ganaba. Me voy a la computadora, abro el messenger, sólo primavera en línea, chateamos un rato, nos despedimos, regreso a la cama y estaba dormido. Regreso al baño, me pongo la pijama y también me acuesto a dormir. En algún momento siento su brazo buscándome, me retiro un poco más y...

Despierto el domingo con unas ganas inmensas de chingarle la vida al primero que se me ponga enfrente, y quién creen que estaba sonriéndome sin ganas de reír?

"Quiero café negro con bisquets para desayunar". Después de presentarme varias opciones, insisto con mi necesidad de cafeína y pan con mermelada, ante mi intransigencia, salimos y tomamos un camión rumbo al centro. Casi no hablamos. La neta yo ya no tenía nada qué hablar, no había nada que nos encontrara. Llegamos caminando al Café Europa, en los portales, justo frente a Catedral.

Morelia es bella, bellísima, su cantera rosa, sus calles, su gente, me relaja tanto... Estaba casi de buen humor, cuando se me ocurre comentar en relación a los títeres gigantes alusivos a Fox y Calderón que ocupaban gran parte de la plaza a un costado de la iglesia y que también está tomada por la Convención Nacional del Peje, "sería bueno que un investigador social o político se aventara una investigación sobre las manifestaciones artístico-culturales de las campañas políticas en el país". A lo que mi interlocutor, respondió "¿Es lo único que se te ocurre ante un momento tan importante en nuestro país?", vamos a discutir, pensé. La veía venir como cuando uno está esperando el pitido de la olla de presión. Empecé en tono moderado, a dar mis puntos de vista. Me acusó de calderonista. Me confesé afecta a Patricia Mercado. Se rió por mi postura. Me empecé a encabronar y terminamos casi gritándonos ante la mirada curiosainteresadadivertida, de una extranjera que desayunaba en la mesa contigua. Sin importarme el show que estábamos dando (al final dudo mucho volver a encontrarme con la gente que estaba en aquel maravilloso cafecito moreliano), ventajas del anonimato que da el ser extranjero al menos estatalmente hablando. Para terminar con la discusión política que, estoy segura, fue consecuencia de no haber logrado el objetivo cogitivo-primario del viaje, terminé siendo partidaria del

"Exterminio paulatino de 70 millones de mexicanos en extrema pobreza, bajo el yugo del neoconservadurismo y las políticas neoliberales adoptadas vía imitación al Imperio Capitalista".

En este punto no sabía si reír, aplaudir o entonar con toda la parsimonia posible el Himno Nacional Mexicano. Con la risa en mitad de la garganta, me excusé diciendo que necesitaba ir al baño. Me levanté y conocí el interior del dichoso café...


Cuando salí, pedimos la cuenta, que yo pagué, no porque él no hubo sacado la cartera, sino porque había sido mi caprichito mañanero y porque yo quise pagarle el desayuno y la enfrentona. Y caminamos rumbo al Museo del Dulce.


Ahí nos recibió una señora maravillosa, que me dió una explicación magnífica de la historia del dulce en la región y luego agarré mi canastita para comprar alguna que otra delicia de las que ahí venden: ates de macadamia, membrillo y guayaba, obleas rellenas de cajeta, jamoncillos de leche, tiras de ate, etc. Todo esto lo pagó él.

Regresamos al departamento en el más absoluto silencio. Marcó para llamar al taxi y me dijo que tenía mucho trabajo por hacer, así que le dije que no se molestara en llevarme a la central y tomando mi maleta salí del departamento, contenta por regresar a mi mundo, que si bien no es el perfecto, es el mejor lugar en el que puedo estar.

viernes, septiembre 01, 2006

I will paint you as I first saw you. Not a maid. You.

Sigo hablando de los roles que una juega en torno a la vida de los demás. Hace unos días, en el comedor del colegio, llegó a la mesa uno de los investigadores que acá trabajan y me dijo "Geo, anoche estaba viendo una película y me acordé de ti", creo que me sonrojé, a pesar de que conozco el nivel de coquetería en tono de broma que maneja este singular personaje; las risas y los comentarios de las personas con quienes estaba comiendo, me hicieron creer que en efecto, me había sonrojado. "Ví la película "La Dama del Arete de Perla y me acordé de ti, ¿ya la viste?". Si bien me considero con buen gusto en el aspecto cinematográfico y creo que selecciono bien las películas que quiero ver, debo reconocer que ésta no la había visto. Me dijo que me la iba a traer uno de estos días, y que luego la comentábamos. No me adelantó el argumento, la trama, sólo me dijo que sabía que me iba a gustar.

Pasó casi una semana hasta que Ricardo vino hasta la oficina. Llegó saludando a las chicas de PT, y luego llegó conmigo. Descubrió que no estamos pared con pared, le presenté el Fondo Reservado de la Biblioteca, bromeamos al respecto y cuando dimos vuelta para regresar a mi oficina vi que traía un estuche en la mano que categóricamente le arrebaté. Ahí estaba, la niña del arete de perla. "Bueno, te la dejo, me dices qué te pareció". Me quedé con la película en las manos y no fue hasta que regresé a mi escritorio que me puse a leer la breve reseña en la contraportada. La historia del pintor Johannes Vermeer, en Delft, 1675; en el momento creativo de una de sus más famosas pinturas.

Por la noche, ya que se durmió la princesa de los rizos furiosos y la casa estuvo casi totalmente en silencio, encendí el dvd, la tv y me dispuse a ver aquella película que había provocado en otro la intención de que yo la viera.




Una pintura en movimiento. Cada escena comenzaba con un cuadro de Vermeer, quien se dedicó durante su vida a reproducir escenas de la vida cotidiana en Holanda, así, se ven mujeres trabajando, niñas jugando, mujeres escribiendo o tocando algún instrumento musical. La joven Griet llega a trabajar entre la servidumbre de la casa de los Vermeer, es una casa llena de niños (según sus biógrafos, Vermeer llegó a procrear 15 hijos con su esposa, pero se murieron 4), el pintor utilizaba las habitaciones de la planta alta para producir sus cuadros, y a Griet le encomiendan el trabajo de ordenar y limpiar el estudio. No tardarán en conocerse y se desarrollará entre ellos un sentimiento de "comunicación" casi sin palabras. Griet es hija de un artesano y sabe de luces, sombras y colores. Vermeer por su parte, ha sido considerado un virtuoso al momento de plasmar casi con total realismo, las sombras y las texturas de la época. A Vermeer le apasiona el talento nato de Griet y la toma bajo su manto para enseñarle a mezclar los colores e incluso la convierte en modelo de algunos de sus cuadros. Todo parece desarrollarse en una monotonía casi rutinaria, hasta que nace el más pequeño de sus hijos y su suegra organiza una cena para presentar al pequeño y al mismo tiempo, la última creación del yerno. El invitado especial es cierto mecenas que comprará el cuadro. Durante la cena, le pedirá dos cuadros más, pero ahora le exige que uno de los cuadros sea un retrato sugerente, casi vulgar de Griet. Vermeer, celoso de su "criatura", comienza a trabajar en una serie de bocetos, hasta que una noche, cuando su esposa le pide que le ayude a ponerse sus joyas, descubre las luces y las sombras de las perlas de los aretes de la mujer. Días después, la suegra es quien entrega los mismos aretes a Griet y le dice que trabajen rápido sobre el cuadro para que su hija no se entere. Tal vez esta sea la escena más íntima del pintor con el ama de llaves. Él le perfora los oídos y le coloca los aretes, mientras una de sus hijas observa la escena desde la puerta del estudio y pasan todo el día en la elaboración de la pintura. La escena siguiente es caótica. La mujer de Vermeer entra colérica en la habitación y corre a Griet de la casa sin que Vermeer pueda hacer absolutamente nada. Días después, aparece una nueva pintura de Vermeer en la pantalla, una mujer está sentada alimentando a las gallinas cuando entra un "ama" de la casa de los Vermeer y le entrega un envoltorio lacrado. En el interior, Griet encuentra los aretes y el lazo que vistió mientras Vermeer hacía la pintura.

Cuando terminó la película me descubrí profundamente emocionada. No voy a hablar de crítica cinematográfica, puesto que soy la menos fiable en este sentido. Sólo puedo agregar que es una película hermosa, llena de matices, la fotografía es espléndida, y que me siento halagada por haber motivado en otra persona, que a veces he creído que apenas me conoce, el impulso de compartirme algo tan lleno de sensibilidad, tan bonito, tan bien hecho.

jueves, agosto 31, 2006

Con "B" de Boiler

Me quedé sola en mi casa hace unos días. Mujer soltera, 33 años, madre de una niña (inteligentísima) de 3 años de edad, educada en escuelas públicas aunque familiarizada con la religión católica vía familiar; bibliotecaria, escritora en ciernes, talachera de palabras e ideas, viviendo con sus padres, cabeza de familia. A pesar de este perfil que cualquiera podría identificar como el de una mujer independiente, no es el caso. De hecho a partir de aquella tarde me declaro la más humilde de las mortales. Sé preparar pasteles, cocinar quesadillas de queso, sé hacer café (en cafetera eléctrica), bordar en punto de cruz, pegar botones, discutir con mentes brillantes sobre temas brillantes / escabrosos / sonzos / aburridos, en fin, un estuche de monerías, la niña Geo, porque quizás todas estas virtudes, sean las propias de mi sexo; pero debo reconocer que si se le desinfla una llanta al carro, si se funde un foco, si se rompe el empaque de una llave, estoy totalmente perdida. Ahora, ¿qué pasa cuando a una se le apaga el boiler en mitad del primer baño de soltera, en la casa totalmente sola (la hija andaba con los abuelos), teniendo todo el tiempo del mundo para disfrutar la caricia del agua calientita una tarde nublada?, realmente encabronada salí de la regadera, me colgué mi bata de toalla y salí descalza al "pozo" de la escalera de servicio para intentar solucionar el problema.



Ahora sí, el boiler y yo, frente a frente. Pero, no supe qué hacer. Sabiéndome una completa inútil tomé el celular y empecé a revisar a los "hombres" de mi lista:

El Mostro: En su casa no contestan y no trae celular, frustración número 1.

Beno: el "incontestable", el número que yo marqué no está disponible o se encuentra fuera del área de servicio.

Carlos: Qué bueno que me hablas, pero estoy en mitad de una clase, dame 15 minutos y ahorita te devuelvo la llamada, besos, ciao.

Querétaro: Sí, pero no... larga distancia y nos clavaríamos en saber de lo que ha sido de nosotros, para después solucionar el problema del boiler.

Gabo: prima, lamento informarte que en la vida he encendido un pinche boiler... la neta no sé cómo se le hace, déjame checarlo con Adolfo y te hablo, va?

El Inombrable: chale... pero si no hay más remedio...

Si bien las cosas terminaron mal, muy mal entre los dos; hubo mucho amor, mucho cariño del bueno y sé que sólo que fuera realmente necesario podría llamarlo y pedirle ayuda, así que marqué. 4 Timbrazos después, me contestó, después de los saludos políticamente correctos, me preguntó qué quería. Le dije que estaba prácticamente en pelotas, frente al boiler sin saber cómo volver a encenderlo. Después de reírse de mí en mi oreja, me dió las instrucciones: "cierra el piloto... sí, el botón rojo, gíralo hasta donde diga apagado. Espera unos minutos a que se salga el gas que se escapó, luego regresa, gira nuevamente el botón hasta donde diga "piloto", presiona y enciende al mismo tiempo el cerillo cerca del piloto... sí, sé que tienes sólo dos manos, el piloto es ese tubito negro que sobre sale... una vez que prenda, manten el botón presionado unos 3 segundos y suelta despacio, si se apaga otra vez, repite todo como te lo dije". Al final, como al principio, me declaro una inútil funcional en lo que a materia doméstica se refiere, afortunadamente hubo alguien que pudo ayudarme a salir del bache y continuar con mis asuntos bajo la regadera.

Sí, estoy de acuerdo en que todos tenemos un rol en la vida de las personas que se relacionan con nosotras. Muchas veces pueden pasar los años, pueden pasar los enojos, pueden darse los olvidos... Pero en ese momento, lo mejor fue darme cuenta de que si bien con mi Inombrable aprendí que lo mejor de la pasión lo pone el amor, también con él aprendí a encender un boiler. Creo que con nadie pude aprender mejor ambas cosas.

Del Pato (Gustavo A. Hernández Merino)

Instrucciones para el lector

Póngale usted el título que quiera
justo sobre la línea punteada.
(Se sugiere hacerlo con lápiz:
todos somos susceptibles de cambiar de opinión.)

Al igual que con el título,
numere a su elección los puntos del recuadro
y únales con una línea
para obtener la ilustración de la portada.

Forme una ronda
con todos los niños de la casa
antes y después
de leer cada página.
Al término de ésta
pregúnteles
qué es la Vida y quién es Dios.
Puede también,
si lo desea,
cuestionarles
sobre el origen del Dolor o de los Sueños
y de Dónde Venimos y hacia Dónde Vamos.

Le advertimos que las respuestas
le quitarán un día de vida cada una,
pero le ayudarán a comprender mejor el libro.

Cuando encuentre un /
escoja Usted la opción
que más le guste.

En caso de encontrar algo más que un silencio
en las páginas en blanco,
remita su queja de inmediato
a la empresa editorial.
Su queja no será atendida,
pero por lo menos le quedará el consuelo
de saber que alguien la leyó.

Por el contrario
si algún poema le resultara francamente
deplorable / abominable / deleznable / vomitable / despreciable
existe una cláusula en el contrato
del autor con la compañía,
en el cual, se obliga a éste a resarcir su falta
remitiéndole al usuario
un catálogo de mil poemas
para sustituir al defectuoso.

Categóricamente,
se prohibe acompañarlo con leche.
Se sugiere
un café / una botella de tequila / un trago de cicuta / una cerveza / un té.

De igual forma,
se prohibe hacer alusión al Himno Nacional
cuando se encuentren frases salidas
de la Sabiduría Popular.

Al leer el libro,
déjese caer en tentación
no se libre del mal.

Ni por
error / curiosidad / güevos
tenga la ocurrencia de alternar
el sentido original de la lectura.
De hacerlo,
los Demonios le perseguirán mientras exista.

Haga media pausa después de cada ,
una después de cada ;
y dos después de cada

Se advierte que éste libro
es sólo cuchillito de palo:
quien intente cortarse las venas,
matar al vecino,
cazar al nahual
o torturar al ser amado con él
se llevará una gran desilusión.

Consideramos prudente también advertir
que no se encontrará prólogo alguno:
los prólogos sólo sirven
para facilitarle el trabajo
a los reseñadores de los diarios
y a los maestros de ceremonias de las presentaciones.

Igualmente se omite la dedicatoria
porque la musa a quien está dedicado este poemario
tiene una pareja celosa / murió / se fue con otro / no le importa para nada esta edición.

Escriba con sangre en la pared
sobre la cabecera de la cama,
todos los poemas que merezcan ser leídos.
En caso contrario
anotarlos con gris
en la lengua
del zapato.

Si se decide a leerlo otro día,
ármese con una linterna y una brújula.
De noche serán necesarias
una vela y una mujer.

Al término de la lectura,
si se decide a reprobar la publicación de éste libro,
no lo rompa ni lo queme:
de cada trozo o ceniza
surgirá un nuevo libro.

Se recomienda hacerlo rollito
y meterlo en una botella:
cuando todos naufraguemos,
ésta será la botella que usted encuentre:
con el hallazgo Usted
se convertirá en cenzontle o se volverá loco:
las dos opciones son buenas.

Pero,
en caso de que llegara a gustarle,
corra a mirarse al espejo más próximo:
notará que Usted no será ya nunca más el mismo:
habrán empezado a brotarle alas en la espalda.



del poemario (Póngale usted el título que quiera), Guadalajara: Ediciones Arlequín, 1994.

lunes, agosto 21, 2006

Pre-Natal

Para la Princesa de los Rizos Furiosos, a 3 años, ya, de su llegada.
En mi vientre,
dentro
la sangre amotinada,
fuerte.
En el silencio
la luz llovediza,
ternura de manantial
que emana risas.
Dentro
te protejo
del dolor y el frío.
Afuera,
frente al espejo,
no hay más luna enamorada
ni enamorada criatura.
Estamos solos.
Hablamos de noches
sin estrellas
y te procuro una lámpara
sin pensar en tu luz propia.
Las sonrisas vendrán
después,
cuando el dolor
se vaya,
cuando de la sangre
brote la sangre,
cuando la vida
sea.
Guadalajara, Jal., durante los tormentones del 2003. (Bitácora de la espera)

viernes, julio 28, 2006

VACACIONES


Estaré desconectada durante los próximos 15 días. Disfruten el silencio.

martes, julio 18, 2006

Y la luz entró en mi casa

Tan fuerte y de manera tan contundente que quemó todos los electrodomésticos, el viernes pasado.

Rutina pre-iluminati

7:00 a.m. Encender el televisor, sintonizar el noticiero local, escucharlo mientras me baño, lavo los dientes, coloco los pupilentes, me visto, tiendo la cama.
7:20 a.m. Entrar a la recámara de la princesa de los rizos furiosos, encender el reproductor de discos compactos, ponerle musiquita para que despierte contenta.
7:30 a.m. Levantar a la princesa de la cama, llevarla a mi pieza, sintonizar en la tv las caricaturas, vestirla, peinarla, arreglar su mochila previa huída a la guardería.
8:20 a.m. Encender de nuevo la televisión, maquillarme escuchando a Víctor Trujillo.
8:45 a.m. Desayunar frente al televisor, tomar café caliente recién salido de la cafetera eléctrica. Calentar el pan en el horno eléctrico.
9:00 - 19:00 horas Trabajando en múltiples actividades fuera de casa.
8:00 p.m. Cenar junto con la princesa de los rizos furiosos viendo caricaturas en la tv.
9:00- 10:00 p.m. Atenciones múltiples a la hija sin electrodomésticos de por medio.
10:00 - 12:00 p.m. Dependiendo el día de la semana, ver series de televisión, noticias, hacer zapping un rato.

Rutina post-iluminati:

7:00 a.m. Levantarme, seguir la rutina establecida en la hora 7:00 de la primer rutina sin más ruido que el de la regadera, el lavamanos, el escusado.
7:20 a.m. Despertar a la hija con cariños y mimos pero sin musiquita de fondo.
7:30 a.m. Llevar a la niña a mi recámara, vestirla, peinarla, respondiendo a las preguntas ¿por qué no hay taritaturas?, sí me porté bien, quiero ver las taritaturas...
8:20 a.m. Maquillarme frente al televisor apagado.
8:45 a.m. Desayunar. Café recién salido de la ollita, pan frío, o bien, calentado en el sartén pero no sabe igual.
9:00-19:00 horas. Misma rutina de trabajo sin mayores modificaciones más que la depresión de tener todo quemado en casa.
20:00 horas. Cenar con la princesa de los rizos furiosos, sin caricaturas, sin más ruido que nuestra propia conversación y las mismas preguntas y observaciones de la mañana.
21:00 -22:00 horas. Misma rutina a la primera.
22:00- 23:00 horas. Leer el librito de cuentos "Me gustas por guarra, amor" de Juan Hernández Luna, pero ya se me está acabando la lectura y tendré que pensar en releer alguno de los libros que hay en casa.

Si, para muchos puede ser maravilloso que el ruido contaminante de la televisión no se interponga en mi dinámica de madre, pero seamos honestos, tal vez no tengan hijos o bien nunca se hayan visto sumergidos, por la fuerza, en el más absurdo de los silencios de la era moderna. Quedarse sin electrodomésticos porque un rayo o corriente eléctrica quemó absolutamente todo, además de ser ridículo y triste, puede ocasionar un caos emocional desconocido hasta ahora.

Por una parte, está la cuestión económica: se tendrá que levantar la casa poco a poco, en las condiciones actuales, es prácticamente imposible salir al día siguiente a cualquier tienda y comprar 3 televisiones, un refrigerador, un horno de microondas, una cafetera, un reproductor de discos compactos, un cargador de celular, etc., etc. Todo tendrá que irse dando, de manera paulatina conforme lleguen las quincenas y haya modo de destinar un "dinerito" para nivelarnos.

Por otra parte, el enojo ante lo inevitable, el tambaleo de la fe, la ansiedad de saber que no importa cuán duro trabajes, siempre hay algo más grande y fuerte que tú que puede llegar y partirte la vida en pedacitos. Job no es ejemplo en esta situación.

Mucha gente me ha dicho que debo estar agradecida porque no pasó a mayores: la familia está bien, no hubo accidentes personales que lamentar, y la serie completa de consuelos que se reparten como si fueran dotaciones de marinela para los perdedores del programa infantil de toda la vida.

Tal vez toda esta gente, sin duda bien intencionada, tiene razón y la única que está mal por estar enojada, triste, estressada sea yo, tal vez debiera empezar a creer en el poder de los santos y las fuerzas divinas, tal vez debiera hacerme una limpia y empezar a creer en doctrinas alternas... tal vez.

Lo que sí sé que tengo que hacer es dejarme de jaladas mentales y berrinchitos; seguir trabajando, agarrar chambitas alternas, para ganar unos centavitos extras y volver a poner mi casa a funcionar como había funcionado hasta ahora.

lunes, julio 17, 2006

Darma y Vadha

Darma y Vadha llegaron a saludarme a la biblioteca después de muchos años de no vernos. La verdad es que no las reconocí, no sé si porque en mi vida esperaba volver a verlas o si fue una consecuencia casi natural de mi desapego consuetudinario a ciertos personajes, situaciones o cosas que creo que perdí y no volveré a tener. Darma, quien fuera mi "amiga inseparable" durante la facultad, se veía bastante más delgada, con el cabello largo --siempre lo llevó corto--, pero con su habitual "look darketo". Cuando dejé de ver a Vadha, estaba totalmente rapada de la cabeza, usaba camisetitas tipo militar, y andaba con un yunkie extracto de la facultad de filosofía, ahora, sin embargo, parecía la extracción del tianguis cultural tapatío: blusa de manta, cabello largo, descuidado, sin gota de maquillaje, pantalones viejos de mezclilla, morralito y rebosito porsihacefrío. Llegaron hasta mi oficina, se apostaron en la puerta y esperaron mi reacción. No las reconocí, definitivamente no sabía quiénes eran esas dos mujeres paradas en el marco de la puerta observando mi reacción, fue hasta que escuché la voz de Darma que supe quien era... pero a la pobre Vadha, seguí sin identificarla hasta que me dijo "soy, yo, guey... acuérdate, la auxiliar de X", aaaah, ya, entre los abrazos del "qué gusto verte" y el desconcierto, las invité a que se sentaran y empezamos a platicar.

"Te vi en CNN y le dije a Darma, guey, vamos a visitarla, tiene una hijita rechula"

"y aquí estamos, ¿te casaste?, ¿cuánto tiene tu hija?, ¿cómo has estado?"

"No, no me casé, 3 años, bien, trabajando, no hay de otra"

"Sí, verdad?"

...

"¿y, cómo van las cosas por aquí?, ¿quién sigue? "

"Pues todo más o menos igual, casi todos los que dejaron aquí siguen..."

... ... ...

"Pues vamos a comer, no?, de hecho venimos a sonsacarte, cómo ves?"

"Ah, perfecto, como qué se les antoja? "

"Pues, somos vegetarianas, guey... pero lo que sea, está bien... "

"Pero sí comemos pescado... pero lo que sea, igual, eh?..."

"Pues, ustedes decidan"

"No, tú eres nuestra invitada, guey"

"Pues vamos a la Hostería del Ángel, no?"

"Pero, venden ensaladas?"

"Pues... sí, supongo que sí"

"Bueno, pues si ahí te late guey..."

"Sí, ahí me late"

Y nos fuimos. Llegamos a la hostería, les encantó el lugar, y ocupamos una mesa en el patio. Pidieron una cerveza cada una, aunque confesaron que casi no toman, yo pedí otra para mí y comenzamos en los temas más personales; que si yo estaba saliendo del efecto marejada que me había dejado volver a ver al último galán con el que he andado, que si ellas no tenían pareja y que si me había afectado mucho tener a la hija sin su papá a lado mío; las respuestas iban del sí al no, al cómo crees, qué cosas y cháchara de mujeres. Todo parecía una conversación más o menos normal, entre 3 "amigas" que se reunían después de mucho tiempo de no estar en contacto, y cuando por fin le pregunté a Darma, qué se había hecho, contestó:

"Pues llevo 7 años en terapia psicológica tomando antidepresivos y ansiolíticos, intenté suicidarme poniendo las manos sobre la parrilla del negocio de mi papá y ahí me asusté y le llamé al Centro Médico de Atención Mental y al Centro de Atención a Crisis y me mandaron a la cruz verde y de ahí entré en un programa de aplicación de x --dijo el nombre, pero se me olvidó-- antidepresivo y el Estado me lo estuvo regalando por 6 meses, por que hasta en eso sí son muy decentes, una maravilla, la verdad; y pues me sacaron del problema pero tengo que tomar el antidepresivo y el ansiolítico hasta que me den de alta"

"y cuándo será eso?", atónita, me atreví a preguntarle

"pues cuando esté bien"

"aaah" y mirando a Vhada "y tú, qué te has hecho?, sigues viviendo con R?"

"Uy, no guey, qué va... me abandonó hace 4 años, bendito sea Dios, verdad guey?, era un hombre sumamente conflictuado, guey, violento, difícil, afortunadamente no tuvimos hijos guey, pero yo también estoy en terapia psicológica y estoy tomando antidepresivos y ansiolíticos de manera permanente guey, porque de repente me llegan unos bajones bien culeros que a veces ya no sé ni cómo salir guey, pero también me están ayudando mucho las clases de budismo que estoy tomando en el Centro Tibetano de Guadalajara, no sabes guey, es la onda, debieran ir guey, está por abrirse un curso el próximo mes, no es nada religioso guey, ni nada de eso, aunque hay gente que sí se clava pero yo no, digo, yo nomás no como carne, tampoco tomo, bueno, ahorita una chela pa no dejar, no?, pero no tomo, y el vato que da la clase es bien trucha guey, te enseña a investigarte interiormente para que desde tu interior resuelvas los problemas que se te van presentando en la vida, guey, es un sabio el cuate este, digo, es mexicanote, el guey, pero neta, habla idiomas de por allá del Tibet y la chingada..."

"aaaah y tú, hablas tibetano?"

"oi esta mensa, claro que no, guey... pero el vato lo habla machín"

"y cómo sabes que es tibetano, qué tal si se fue a la Lacandona y aprendió Tzotzil, Tzeltal, o un dialecto de esos y les está contando el rollo del chino y el tibetano?"

Risa general en la mesa y comentario de Vadha "está guey, te pasas, la neta... claro que es tibetano..." y pierde su mirada en la tablita azul que hace las veces de mantel individual, como si se quedara pensando en el Tibet, en el mexicanote que le da clases de budismo, o en los tzotziles...

"aaah, pos tá bien, no?"

Volví a mi plato, en el que descansaban relajada y pasivamente 6 tapas de jamón serrano con mucho aceite de olivo y observé los platos de mis compañeras: ensaladas con queso de cabra y aceituna negra... sí, qué rico... pero lo mío, lo mío, es la carnita; para qué echamos mentiras, no?

Mientras asimilaba que la Valeriana que tomo para controlar mi nivel cotidiano de stress y mi ownway of meditation, a estas alturas del partido parecían guioncitos de novelita de Televisa o TvAzteca, frente a tales niveles de depresión y ansiedad, Darma comentó:

"pues yo ya entendí que definitivamente los hombres y yo no congeniamos, digo, sí pueden ser todo lo que tú quieras, pero su rollo es más carnal, no se comprometen con nadie, te utilizan sexualmente, como si fueras el kleenex que pueden desechar; además, no saben, desde que no tengo relaciones sexuales estoy tan tranquila, ya no me conflictúo en lo más mínimo, hasta puedo dejar de depilarme por varias semanas y bien agusto, o no?"

Tos casi involuntaria de mi parte "Desde cuando no tienes relaciones sexuales?" más tos...

"uuuy, amiga... pues qué serán... unos 9 años... sí, más o menos 9 años"

El acceso de tos es indescriptible porque me atraganté con el conato de risa y un pedacito de alguna hierba fina que iba de pasada al estómago.

"no mames!!!!, 9 años???"

"sí, pero vieras qué tranquila!"

"no, pos supongo que sí... pero... 9 años..." para entonces mi voz es un escándalo, lo sé porque Darma sonríe casi indulgentemente, "bueno, supongo que es para cada gusto y estado de ánimo, a ti no creo que en la vida te vea de abstemia en ese sentido"

"pues no, la verdad no, de hecho sigo creyendo fielmente en que el bienestar mental y emocional de la mujer lo proporciona en la mayoría de los casos, su satisfacción sexual... benditos sean los hombres"

"todos son unos culeros" por fin habló Vadha...

"no todos..." me atrevo a decir en voz muy baja.

"Todos son lo mismo, trogloditas nefastos, lo único que les interesa es satisfacer sus necesidades corporales sin poner la menor atención a las necesidades emocionales y espirituales de quien está a su lado; se la pasan viendo series televisivas donde la violencia es la rúbrica, o el futbol, o tragando alcohol, cervezas, como si nos gustaran los panzones, además, cero consideraciones para una, no, yo no pienso volver a sentirme utilizada por ninguno de ellos, primero muerta que volver a clavarme en una relación con un hombre".

Asustada, pero queriendo llevar las cosas un poco más lejos sugiero: "con un hombre, pero con una mujer?"

"Esta guey, claro que no... Ni que fuera lesbiana!" Risitas incómodas de las 3.

Oportuna intervención de Darma a la conversación "A qué hora tenemos que irnos para alcanzar a llegar?"

"en quince minutos"

EN OFF: no sé por qué en mi cabecita empieza a sonar una canción de Madonna "time goes by so slowly... time goes by so slowly" y la imagen de Madonna bailando al más puro ritmo de Milton Gio, en leotardo y mallas como las que utilizaba mi mamá cuando hacía gimnasia... yo era muy niña entonces, pero recuerdo que me hacía mucha gracia ver al montón de señoras siguiendo a un señor de no malos bigotes, en licra negra, diciéndoles "vamos hermosas, pónganse más bonitas"... "time goes by so slowly".

Entonces la plática giró en torno a su trabajo, son maestras de inglés para extranjeros en un colegio de monjas que está por Chapalita, ni siquiera pregunté el nombre. Hablamos de la miseria de los sueldos que prevalece en Guadalajara, de la carencia de los subsidios en las instituciones pequeñas, del clima y el ojalá hoy no llueva... cuando al final nos llevaron la cuenta, como buenas feministas, dividimos la cuenta en partes iguales, intercambiamos números telefónicos y nos despedimos, no sin que me aconsejaran previamente: "neta, amiga, si quieres ir con uno de nuestros psicólogos, o al centro tibetano, échanos un grito, vas a ver que te va a encantar"

Salimos del restaurante, nos despedimos en la puerta con los besitos de rigor y me vine pensando que soy una ñoña, que no sé nada del dolor y el sufrimiento --salvo el que se come en píldoras televisivas--, que soy una fresa porque nunca he pensado en suicidarme, en mandar al diablo de una vez por todas a los malditos hombres, porque nunca he tomado antidepresivos fuertes, o barbitúricos, y entonces empiezo a comprender, no sin cierto rasgo nostálgico que la Valeriana puede no ser la respuesta a mis desvelos... Entre tanta desolación, todavía se vislumbra una lucecita que me dé chance de volver a encontrarlas hasta dentro de 10 años, por lo menos...

martes, julio 11, 2006

La miseria de la Lombriz

Te juro que es cierto.
Quise deshacerme de ti y de todo lo tuyo.
Aproveché las madrugadas
para irte borrando de mi dermis,
para sacar tu aliento de mi boca.

No te miento.

Le entregué a la luna
todo lo que no pude darte:
los sueños, las mentiras,
los enredos, la risa,
la rodilla raspada,
el cigarro a medio terminar,
el cabello enmarañado por el paso de tus dedos,
la pestaña que voló antes de pedir el deseo,
los pasos lentos al alejarme de tu casa,
la prisa detenida en mitad de una carretera vieja,
la miseria de la lombriz.

Me entregué a los días
en laboriosas horas
que impideran el acecho
de tus noches, y, aún así
todo ha sido en vano.

Cuando hablamos de destino,
predestinación y líneas de vida
no quise creer que estarías siempre
junto o frente a mí;
el café, las cartas, la mano
que te leyeron
y me leyeron
dos brujas ajenas a nosotros mismos;
podían deshacerse,
si no te pensaba,
si no te deseaba.

Te juro que quise por todos los medios,
no volver a encontrarme contigo.
Te juro que estoy temblando de miedo.
Te juro que no quiero verte,

Pero parece, que no sirve de nada.

miércoles, julio 05, 2006

68

Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grima-do quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio les encresto-riaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias

CORTÁZAR, Julio. "La Rayuela".

martes, junio 27, 2006

Dildos y Vibradores para el Mundial

En Zagreb, capital de Croacia, la última semana antes de comenzar el mundial aumentaron considerablemente las ventas de vibradores y dildos. Esto fue publicado por el diario Vecernji list -uno de los dos más leídos en aquel país-, tras recorrer varios "sex shops" de la capital: "nuestras mujeres han decidido hacer solas su vida sexual" asegura el diario.

Según un sondeo reciente de este periódico, un 65% de los varones croatas tiene la intención de seguir todos los partidos de este campeonato sin falta, mientras que más del 50% de las mujeres no tiene la intención de ver un solo partido. Pero sí tienen la sana intención de pasarlo bien, y de no quedarse a dos velas durante treinta días, con "electrodomésticos" como este que se llama Cigar y tiene muchas prestaciones para dar gusto a las croatas y a quien se ponga a ello.



Tal vez las croatas tengan razón, peeero, el bendito/maldito pero, en lo personal prefiero compartir un partido de futbol con mi pareja, alegrarme, mentar madres, ver piernas, glúteos, pasión de neta; que contentarme con aparatitos yo solita. Total, si el equipo en juego pierde el partido, siempre queda la alternativa de "al menos echarnos un palito" pa' salvar la jornada... o no?

viernes, junio 16, 2006

De Mundiales


En 1982 fue mi primer "encuentro cercano" con un campeonato del mundo. Recuerdo que entonces más que entusiasmarme motivó bastante molestia. Pasaron todos los partidos por el canal 13 --antes de que fuera tvazteca, por supuesto y mucho antes de que existiera el concepto de televisión por cable en México... pero esa es otra historia--, después de Tienda y trastienda, empezaba la serie de partidos de la tarde; situación que impedía la trasmisión normal de "Candy, Candy", "la abeja maya" y tantas caricaturas que entonces poblaban las cabecitas de mi hermana y mía de sueños con príncipes de la colina, vidas de bichos, etc. La selección mexicana, entonces no eran más que una bola de naquitos que corrían detrás de un balón y motivaban las discusiones más acaloradas, el llanto más sentido, las borracheras más contundentes, y la mayor indiferencia entre mis primas, mi hermana y yo.

No fue sino hasta el siguiente campeonato, el mundialísimo del 86, cuando comencé a interesarme con más fervor. Entonces estudiaba en una secundaria de monjas --gracias--, y mi grupo no superaba las 24 alumnas, siendo yo una de las últimas. Las monjas, a pesar de ser muy monjas, nunca impidieron los festejos del alumnado, en cada partido de la Selección Nacional, nos daban chance de verlo en la televisión del auditorio y a más de una hermana la llegamos a cachar rezándole a la virgen por el pase de la S.N. a la siguiente ronda. En el 86 me descubrí aficionada al futbol cuando aquella tarde terrible en el estadio de Monterrey, perdiera México contra Alemania. Lloré y lloré a gusto, ante la acuosa mirada de mis padres que intentaban consolarme, sin conseguirlo.

En Italia 90, llené el album de estampas del mundial, mis héroes entonces fueron Lothar Matthaus, de Alemania --siempre he tenido cierto fervorcillo germano--, el Buitre, Butragenio, Butragueño; Hugo, --cómo no, el mejor futbolista de México!--, Maradona, cuando todavía lo consideraba un genio del balonpié, y por supuesto, Carlos Hermosillo --"El grandote de Cerro Azul"--, y tantos otros que llenaron mis ojos con sus piernotas... Fue, por decirlo de alguna manera el "boom" de mi líbido, viviendo en las paradisiacas playas de Puerto Vallarta, asistía a todos los campeonatos de boley-ball playero --mi primera cerveza fue auspiciada por XX Lager--, y conocía a todos los "costeñitos tirabolas" de la playa de los Muertos. Así que, como podrá usté imaginar, entre los morenazos atléticos y los partidos de futbol me iba llenando la pupila.

Estados Unidos, pasó en mi interés como pasó Corea-Japón, sin pena ni gloria. El primero, porque siempre me han caído gordos los gringos y a pesar de que ganara Brasil, no estuve realmente entusiasmada. Además, en aquel 1994 estaba comenzando mi carrera en la Facultad de Letras, ergo, el mundo era un asco, el futbol volvía a ser un deporte de gente decerebrada, las multitudes me chocaban, Sabina era la onda y empezaba a conocer a escritores y teóricos fenomenales que ocupaban la mayor parte de mi tiempo libre. El Mundial en Corea, me llegó saliendo de una depresión fenomenal, a pesar de que tengo familiares directos japoneses, la cultura no me llama tanto la atención y lo rescatable después de que Brasil fuera el campeón por 5a ocasión, fue la llegada del espíritu de La Princesa de los Rizos Furiosos a mi vida.

Francia 98, fue, ha sido y será EL MUNDIAL en mi vida. A los 25 años tuve la oportunidad de estar en Alemania justo en las fechas del campeonato. Fue en un Bier-Garden de Mainz, que presencié en pantalla gigante el último partido de la selección nacional en aquel Mundial. Nunca me imaginé que Luis Hernández tuviera tanto "pegue" entre las europeas, quienes lo consideraban "El Ángel Rubio", mis favoritos, entonces iban de Márquez, en aquel momento el niño de la selección, Campos, y Cuauhtemoc Blanco. Los días pasaron, los juegos se jugaron y en cuanto la selección alemana no pasó a la final, los precios de las agencias de viajes bajaron sus tarifas a París escandalosamente, lo que me permitió hacerme de un paquete: 3 días, 2 noches, hospedaje, transporte, desayunos, en el Hotel L'Aviator, en el barrio árabe. El hotelito era de madera, el barrio era francamente feo, cerca de la Gare de l'Este. Sin embargo, poco o nada tuvimos que hacer ahí. Entre el metro y todo lo que había que caminar, el hotel fue exclusivamente para tomar un baño y dormir unas horas. Uno de mis mejores momentos futboleros en este mundial fue una mañana en la que esperábamos que llegara el metro a la estación. En algún momento empezamos a escuchar el ruido de gritos y tambores aproximándose, las personas que estábamos esperando el metro comenzamos a intercambiar miradas entre temerosas, inquietas, expectantes. Por fin, llegó la máquina con 4 vagones llenos de la batucada brasileira. No dudamos un instante y nos subimos en el primer vagón que hubo oportunidad, bailamos, gritamos, festejamos en la anticipación de la derrota. La final del campeonato, la disfruté a un costado de la gare, frente a una patalla gigante, entre sudáfricanos, árabes e hindús; con dos botellas de vino tinto compartiendo los tragos, los gritos y el entusiasmo futbolero. Cuando regresamos al hotel, un grupo de sudafricanos festejaban en la puerta. Yo iba con mi botella de cabernet, uno de los negrotototes, quien después me dijo que venía de Pretoria --lugar tan remoto en mi mapa como podía ser Guadalajara en el suyo--, me preguntó qué estaba tomando y me dijo que si adivinaba lo que él estaba tomando me invitaría una botella de lo que yo quisiera pero que me la tendría que tomar con ellos. Probé de su vaso, era whisky. Adiviné y pedi una botella igual. Y así, tomando y riéndonos festejamos el "TRIUNFO DE SUDÁFRICA", que no de Francia.

Este año el mundial es diferente. Si bien hace cuatro años mi amiga Franci y yo traíamos la loca idea de ir ahorrando 50 dólares mensuales hasta pagar nuestro boleto al mundial, y no lo conseguimos; la vida me regaló el regalo más grande que se le puede hacer a una persona. Ahora estoy disfrutando los partidos a lado de La Princesa de los Rizos Furiosos, quien a sus casi tres años ya sabe cantar "chiquiti bum a la bim bom bá", "da,da,da", "oe, oe, oe, oe" y quien a grito de gol salta y festeja como si realmente entendiera lo que está sucediendo en el campo. Soy Mexicana y seré Mexicana hasta donde llegue, aunque no ganamos contra Angola, espero que con Portugal logremos pasar a 8avos. Cuando salga la selección, podré ser: alemana, holandesa, brasileira, argentina, italiana... mis héroes de este campeonato son: Márquez, Kikín, Oswaldo, Kaká, Ronaldinho, Ronaldo, Emerson, Balhm, La Selección Italiana en su conjunto y cualquiera de buena pierna que se interponga en el inter.

martes, junio 13, 2006

Amaneciendo con la Princesa de los Rizos Furiosos


Una mañana cualquiera, la Princesa de los Rizos Furiosos se despertó molesta. Como siempre que se despierta cuando no quiere despertarse, comenzó con una larga lista de monosílabos inconexos entre quejidos y lamentos que le dolerían al más duro de los gnomos. La Princesa de los Rizos Furiosos no sabe todavía distinguir sus dolores, sus molestias. Aquella mañana no fue la excepción: sin abrir siquiera los ojos, tanteó sobre su cama cubierta de algodón crudo, alcanzó a su perro, lo abrazó casi hasta estrangularlo y lo pasó por debajo de su cuerpo, como si intentara protegerlo. Mientras, aullaba a la luna ya oculta en el lento inicio del día, como si deseara que ella le diera alivio al dolor que sentía; o bien, que regresara el tiempo y le permitiera seguir durmiendo cobijada bajo un manto de estrellas que brillan ante el más leve indicio de luz natural o artificial.

--Mi princesa amaneció molesta-- Es la voz de la mamá de la princesa tan pronto escucha el debate de lamentos, monosílabos y quejidos --¿acaso querrá un chocomilk grandototote?--

-- Sí, mamá, uno para mí, otro para perro, otro para Nono, otro para Noni, otro para tus tías, otro para el lobo...--

--¿Los lobos toman chocomilk?--

--Sí, y los elefantes y los cocodrilos y los ratones... pero las cucarachas no, eh?, a las cucarachas no les gusta el chocomilk.

Ante la convicción de lo antes descrito y después de poner en marcha la dósis necesaria de razones y motivos por los cuáles hay que levantarse y vestirse para ir a la escuela; la mamá de la Princesa se dirige a preparar los chocomiles previstos.

Una vez en fuera de la casa y antes de subirse a su carro, la Princesa hace la última advertencia antes de que su Nono cierre la puerta tras de él.

--Cuidado, Nono!, vas a machucarle la cola al elefante, ¿no lo ves?--

--Oh, Perdóne usted, señorita, qué descuidado soy...-- y el Nono deja que salga tranquilo el elefante y todavía espera un poco más, no sea que en un descuido los ratones se queden encerrados en la casa.

Desde mi ventana veo cómo se suben al carro, por fin la Princesa va feliz a la escuela. Mientras se alejan, noto que el carro parece ir más pesado, más lento que de costumbre... pienso que podría ser oportuno el comprar próximamente una camioneta, una troca, o un tren cargado de papas y refrescos, como el que me dijo la Princesa de los Rizos Furiosos que pasa por la granja.

Cuando me tocó la orden de eliminar al Che, por decisión del alto mando militar boliviano, el miedo se instaló en mi cuerpo como desarmándome por dentro. Comencé a temblar de punta a punta y sentí ganas de orinarme en los pantalones. A ratos, el miedo era tan grande que no atiné sino a pensar en mi familia, en Dios y en la Virgen. Sin embargo, debo reconocer que, desde que lo capturamos en la quebrada del Yuro y lo trasladamos a La Higuera, le tenía ojeriza y ganas de quitarle la vida. Así al menos tendría la enorme satisfacción de que por fin, en mi carrera de suboficial, dispararía contra un hombre importante después de haber gastado demasiada pólvora en gallinazos.

El día que entré en el aula donde estaba el Che, sentado sobre un banco, cabizbajo y la melena recortándole la cara, primero me eché unos tragos para recobrar el coraje y luego cumplir con el deber de enfriarle la sangre. El Che, ni bien escuchó mis pasos acercándome a la puerta, se puso de pie, levantó la cabeza y lanzó una mirada que me hizo tambalear por un instante. Su aspecto era impactante, como la de todo hombre carismático y temible; tenía las ropas raídas y el semblante pálido por las privaciones de la vida en la guerrilla. Una vez que lo tenía en el flanco, a escasos metros de mis ojos, suspiré profundo y escupí al suelo, mientras un frío sudor estalló en mi cuerpo. El Che, al verme nervioso, las manos aferradas al fusil M-2 y las piernas en posición de tiro, me habló serenamente y dijo: "Dispara. No temas. Apenas vas a matar a un hombre". Su voz, enronquecida por el tabaco y el asma, me golpeó en los oídos, al tiempo que sus palabras me provocaron una rara sensación de odio, duda y compasión. No entendía cómo un prisionero, además de esperar con tranquilidad la hora de su muerte, podía calmar los ánimos de su asesino.

Levanté el fusil a la altura del pecho y, acaso sin apuntar el cañón, disparé la primera ráfaga que le destrozó las piernas y lo dobló en dos, sin quejidos, antes de que la segunda ráfaga lo tumbara entre los bancos desvencijados, los labios entreabiertos, como a punto de decirme algo, y los ojos mirándome todavía desde el otro lado de la vida. Cumplida la orden, y mientras la sangre cundía en la tierra apisonada, salí del aula dejando la puerta abierta a mis espaldas. El estampido de los tiros se apoderó de mi mente y el alcohol corría por mis venas. Mi cuerpo temblaba bajo el uniforme de verde olivo y mi camisa moteada se impregnó de miedo, sudor y pólvora.

Desde entonces han pasado muchos años, pero yo recuerdo el episodio como si fuera ayer. Lo veo al Che con la pinta impresionante, la barba salvaje, la melena ensortijada y los ojos grandes y claros como la inmensidad de su alma. La ejecución del Che fue la zoncera más grave en mi vida y, como comprenderán, no me siento bien, ni a sol ni a sombra. Soy un vil asesino, un miserable sin perdón, un ser incapaz de gritar con orgullo: "¡Yo maté al Che!". Nadie me lo creería, ni siquiera los amigos, quienes se burlarían de mi falsa valentía, replicándome que el Che no ha muerto, que está más vivo que nunca.

Lo peor es que cada 9 de octubre, apenas despierto de esta horrible pesadilla, mis hijos me recuerdan que el Che de América, a quien creía haberlo matado en la escuelita de La Higuera, es una llama encendida en el corazón de la gente, porque correspondía a esa categoría de hombres cuya muerte les da más vida de la que tenían en vida. De haber sabido esto, a la luz de la historia y la experiencia, me hubiese negado a disparar contra el Che, así hubiera tenido que pagar el precio de la "traición a la patria" con mi vida.

Pero ya es tarde, demasiado tarde... A veces, de sólo escuchar su nombre, siento que el cielo se me viene encima y el mundo se hunde a mis pies precipitándose en un abismo. Otras veces, como me sucede ahora, no puedo seguir escribiendo; los dedos se me crispan, el corazón me golpea por dentro y los recuerdos me remuerden la conciencia, como gritándome desde el fondo de mí mismo: "¡Asesino!".

Por eso les pido a ustedes terminar este relato, pues cualquiera que sea el final, sabrán que la muerte moral es más dolorosa que la muerte física y que el hombre que de veras murió en La Higuera no fue el Che, sino yo, un simple sargento del ejército boliviano, cuyo único mérito -si acaso puede llamarse mérito- es haber disparado contra la inmortalidad.

Víctor Montoya
Escritor boliviano radicado en Suecia
montoya@tyreso.mail.telia.com

viernes, mayo 26, 2006

Algunas Cantadas


Amigos,

Ayer presentamos el número 10 de la Revista / Carpeta de Arte Casiopea; número dedicado al juego de la lotería. Aquí les comparto algunas de las "cantadas" de las cartas de la lotería que me tocaron. Las ilustraciones estarán próximamente en el sitio de Casiopea

www.revistacasiopea.com

Y ora sí, se va y se corre con:

El Alacrán

Vives de la noche
enredado en el miedo
atorado en el silencio
un rayo de luna
te aterra más
que la intuición de tu muerte
antes de picarmatar
a quien te nombrencuentre
(Ilustrado por Rocío Coffen)


La Luna

Todos te escriben, luna
yo solo te adivino y juego.
Juego a que te adivinen, luna,
a que te ganen
a que te pierdan
aunque no seas de nadie,
tú sigue dándonos de tu atolito,
con dedos como si rayos luminosos;
para seguir creyendo
que te podemos regalar.
(Ilustrado por Sandra Carvajal)


El Pino

Tan socorrido,
como buen árbol
al que todos se le arriman,
a veces más,
otras, no tanto.
Andas de boca en boca,
de voto en voto.
Pino danzante,
Pino de los delirios;
bajo tus ramas,
sigue un país dormido...
(Ilustrado por Sandra Carvajal)


La Chalupa

Llévame sobre las aguas,
invéntame un mejor destino,
cobíjame con flores
los insomnios;
acurruco de madera
que huela a musgo;
Chalupa de largos silencios,
Chalupa de eterno morir.
(Ilustrado por Sandra Carvajal)


El Sol

Cobijita de los pobres,
alegría del girasol;
no te rijas por patrones
que por algo eres el Sol.
(Ilustrado por Sandra Carvajal)


La Mano

Una gitana me dijo
que no podía leer nada de mi vida
a través de tus líneas;
que mi pasado se había borrado
y mi futuro a penas se estaba escribiendo,
y que eso, sólo les pasa
a los locos o a los muertos.
(Ilustrado por Scott Neri)


La Campana

eco de canto
como sin tiempo,
viene llegando
como si el viento

como si fueras
casi un fantasma
paso de muerto
da la Campana.
(ilustrado por Scott Neri)


La Escalera

Mirándote como te veo
no sé si vienes o vas
si subes o si bajas;
eres tramposa
tracalera
eres como una Escalera.
(ilustrado por Scott Neri)


La Rana

Dime rana y yo salto,
entre el verde, en la risa;
Dime rana y yo salto,
entre el lago, en la brisa;
Dime rana y yo salto,
entre cielo, en asfalto
Dime rana y yo salto
digo rana
¿y tú?
¿saltas?
(Ilustrado por Osvaldo Suárez)


El Diablito

Travesureando,
te me escondes,
te insinúas,
me seduces,
te me ríes,
te entretienes.
Mis horas
se vuelven tuyas,
mis trabajos
son tu risa,
¡pícaro, diablo!
¡no estés jodiendo!
¡vuelve a tu fuego,
vete al infierno!
(Ilustrado por Felipe Fuentes)

miércoles, mayo 24, 2006

Se leyó en Nochistlán, Zacatecas

A la entrada de cierto establecimiento en el centro de dicho municipio, sobre una tabla pintada de negro, en letras blancas se leyó lo siguiente:

"Le invitamos a que pase al Rincón Musical a refrescarse. Tenemos para que lo haga, refrescos preparados y de botella, raspados de coco, piña, limón, tamarindo, manzana. Sabados y domingos nieve de leche autentica de garrafa. Para sus necesidades corporeas tenemos W.C."

Fuente: Archivo Fotográfico de El Colegio de Jalisco, sobre 109.

martes, mayo 09, 2006

Feliz, feliz no cumpleaños, a mí, a mu?

"Ahora que tengo un alma, que no tenía;
Ahora que suenan palmas por alegrías;
Ahora que nada es sagrado
ni sobre mojado llueve todavía...
Ahora que hacemos olas por incordiar,
ahora, que está tan sola la soledad...
Ahora, que todos los cuentos parecen el cuento de siempre empezar". Joaquín Sabina.

Torreslandia llega a su primer año de vida. Gracias por todo a todos los que han estado en el camino:

- a La Princesa de los Rizos Furiosos, por ser idea, inspiración, refugio, risas, vida.

- al Maesse Igor, por darme la idea, e iniciarme en el entusiasmo bloggero.

- al Gran Mostro, por las idas al cine, por los cigarros en mitad de la mañana, por su fé incondicional en mí; por sacarme de los baches creativos, por criticarme, racionalizarme, sensibilizarme, estimularme, sonsacarme, y tantos "armes" que se me vienen a la cabeza en este momento pero todos se me olvidan. Gracias.

- a la genial Srita. Sic, y a su marido, por leerme, por ser amigos, por estar juntos, por ser. Sani, gracias por ser amiga, confidente, crítica. Por ser fan de mi princesa de los rizos furiosos, por reírse y llorarse conmigo.

- al Ingeniero Torres, porque él tiene la culpa de mucho de lo que soy ahora; por leerme y aplaudirme siempre, por más escabrosos que le parezcan algunos temas.

- a Lord Cheselin, por leerme desde su Buenos Aires tan querido y a veces no tanto, por comentarme, por criticarme, por ser guía, por darme siempre un poquito más de lo que escribo.

- a Lito Maciel, por sus mariposas, su poesía, su risa, su amistad, su eterno compartirse.

- a los "circuiteros": mis compadres gorditos, la Orozco, José julio, Paco, la Rose, Mariela; por ser parte de las correcciones, de las observaciones, de las risas, el tequila y el vino tinto de tantas noches de letras y tragos.

- a Héctor Delmar García Sancho, por preguntón, por desquiciarme, por sentido, por uraño, por ser tan maravilloso cuando quiere serlo, por buscarme y conocerme a través de mis letras, por ayudarme a encontrarme y a identificarme en esas letras.

- a Eduardo Moreno, por enseñarme, a trazos y puntadas, que somos mucho más de lo que pudimos llegar a ser.

- a Luis Alberto, por ser cómplice y nunca traidor; por sacarme del letargo a mitad de la mañana, por ser fiel guardián de mis histerias, por impulsarme a escribir y tener fe en mí.

- a Felipe Gaytán, por encarnar en mi vida el eterno retorno, por estarse yendo siempre a cualquier parte y siempre regresar y ser el mismo cien veces cien cien veces.

- al lector anónimo, al que no conozco, al que pasa sin dejar huella llevándome toda, gracias.

- Por último, aunque él sabe que está siempre al principio, a Miguel Ángel, por lo que es y lo que ha sido, por el ser amorosísimo que puede ser si se le da la gana, por su crítica continua, por sus observaciones, por sus apreciaciones, por haber sido el alfa y el omega de sueños, risas, fantasías, besos y abrazos. Por no estar hoy, también las gracias.

Muchas gracias, por este estar continuo, por llegar a 370 días de existencia, por abonar esta tierra que sigue dando, de vez en cuando, algo de qué hablar, algo qué comentar, algo qué callar.

Seguimos...

viernes, abril 28, 2006

martes, abril 25, 2006

El Viaje a Dallas

Familia Torres en el Buffalo Butt Beer Salon, en Fort Worth Stock Yard
(de izquierda a derecha: geo, lavi, maye, paye, jorge takao, harumi y Mónica)

jueves, marzo 23, 2006

Piel de Hada


Para Héctor, por hacerme tantas preguntas.


Me preguntas cómo es la piel de un hada y un sin fin de adjetivos se me van acumulando tras la lengua, en la garganta, todos ellos vienen de mi cerebro, mis pulmones, mis latidos… ¿cómo tú, con tu experiencia de vida, con tantos años y pasos andados, no sabes todavía cómo es la piel de un hada?, la piel de hada se cubre durante el día de rayos de sol y motas de algodón, a veces de hilos de seda… también se protege con cinismo –¿quién dijo que las hadas eran de miel y uvas maduras?—maquillaje y unturas que la cuidan de inclemencias poco sensibles, de poco tacto y menos talento. La piel de hada estará siempre sobre la piel de una mujer, no puede ser de otra manera, las dos nacieron de la fantasía, del optimismo, de la risa, de la alegría, por eso se pertenecen la una en la otra. Cuando llega la noche, aquellas que tienen el privilegio de saber que su piel es de hada, aprovechan la oscuridad para despojarse de sus corazas y dejar ese manto de células, montículos y vello –siempre escaso--, resplandecer a la luz de la luna, luna que las acaricia y sabe de sus secretos, de su transparencia, de su fortaleza. La piel de un hada guarda secretos milenarios de otras hadas, de otras risas, de otros llantos. Siempre es suave, pero nunca es débil, la piel de hada tiene la fuerza de muchas pieles, es resistente a caricias forzadas, a besos no sentidos, se niega ante el insensible, el holgazán, el descortés; y se entrega siempre al que se da en la fantasía, en la creación, en el manantial de agua fresca que le llena los besos, la dermis, y vive y revive siempre para recrearse en ella. La piel de hada es enamoradiza y loca, se ríe del amor a marchas forzadas, de tiempo completo, y nada le provoca mayor carcajada que la miseria del calendario, los horarios y los convenios firmados a perpetuidad. La piel de hada es libre y siempre es fiel al que la busca de verdad con auténticas ganas; no pide casi nada a cambio, quizá te pida la risa, la algarabía, el tacto que como cítara la haga vibrar. La piel de hada canta entre risas, entre ideas, entre palabras, su canto arrulla al que puede dormir a su lado y lo cobija con sueños profundos, en donde todo tiene sentido y todo se resuelve. Es procuradora en conceder deseos, siempre que le sean pedidos entre besos y caricias, en voz muy baja, pegadita a su oído, y con el tono que da la indiferencia si no se conceden. La piel de hada es escurridiza, casi nunca permanece en la misma mujer por mucho tiempo, huye de la apatía, de la monotonía y se aburre ante la amargura, la decadencia, el sinsentido. Si una portadora se contamina con estos elementos, la piel de hada se muda en otra adolescente, joven o mujer madura, en donde encuentre la lozanía, la dulzura, la inocencia y la pericia de la mujer que ama o está por amar. Su permanencia en un cuerpo determinado está siempre condicionada a la capacidad festiva del cuerpo de la mujer que elige, y se han dado casos, al menos eso dicen, de mujeres que nacieron y murieron envueltas en ese velo de risa y de sueños, de luz y de canto, que es la piel de un hada.

jueves, marzo 16, 2006

Cuentos chinos y otros rollos orientales...


Leí: Bella de Candor y otros relatos eróticos chinos. Si bien Bella de Candor es el más elaborado, el más rico en imágenes (no sea cochino, el erotismo chino dista mucho de lo explícito del erotismo occidental, así que acostúmbrese a frases como "pensamientos primaverales", "fuego que enciende detrás de la montaña", "el león que juega con la bola de estambre", etc., etc.) y el que presenta con mayor claridad los juegos y devaneos amatorios del siglo xii o xiii en China, no es el más divertido. Y, honestamente, si vamos a leer un texto erótico, lo menos que podemos esperar es que a) nos excite o b) nos divierta. Afortunadamente, la edición en la que leí estos cuentos chinos, forma parte de la colección de literatura erótica "la sonrisa vertical" (rip) de Tusquets, esto garantizó un trabajo sumamente cuidado, con un glosario de términos y frases que hay que memorizar de alguna manera para no perder la hilación de la trama durante la lectura. Mi cuento favorito de esta compilación, es la "historia de una mujer viciosa", la trama está en el título, y para mi gusto, lo mejor del cuentito es la primera parte, en donde para explicar la relación incestuosa que sostiene desde temprana edad con su primo, utiliza ideogramas sencillos por palabras, además de que el tono narrativo del cuento parece que va de la mano con la edad de la mujer que está narrando su historia. Así vemos la ingenuidad de la niña tocando bajo las cobijas el sexo de su primo, sin susto, con curiosidad incipiente para saber, "cómo están hechos los hombres", su paso por la adolescencia y cómo se vió asediada por los criados de la casa, hasta que la casaron y "conoció" no sólo a su marido, quien siempre estaba de viaje, si no a sus cuñados, a su suegro, al monje del templo cercano, al esposo de la hermana, etc., etc., El final, como toda buena fábula, termina con la clásica moraleja en torno a la concupiscencia y la decencia y todavía señala que la historia la escribió una mujer viciosa para que las mujeres no caigan en los placeres de la carne.

Vi: Hollywood-Hong Kong, estridente, caótica, miserable, divertida (aunque nunca supe si realmente la disfruté) y radiante como una buena película de Fruit Chan. Me gustó mucho que el director se olvidara un poco de su tono político socialistoide en el que siempre había incurrido, para dejarnos ver, siempre con una mirada crítica a la disparidad económica de Hong Kong, un pequeño mundo feliz dentro de la miseria en la que están inmersos los personajes principales: la familia Chu, compuesta por el padre y dos hijos, que son dueños de un local de venta de cerdos asados, en una chabola y Cueng, amigo del hijo mayor de la familia Chu, quien maneja un sitio de pornografía. Su vida, por demás monótona, se ve interrumpida por la llegada de Tung Tung, una joven extranjera que los seducirá a todos, incluso la familia Chu la toma como un ángel que ha venido a distraerles la rutina, para alegrarles los días. Las cosas se complicarán a partir de que Tung Tung acusa a Cueng de haberla seducido a pesar de ella ser menor de edad, los siguientes en perjudicar serán los Chu. Aunque todavía no sé si disfruté de la película, debo reconocer que la fotografía es casi impecable, en contraposición de la música pop que no dejó de escucharse durante toda la película y que en cierta forma la abarató. Dominguera, sin posibilidades de entrar entre mis favoritas.

martes, marzo 14, 2006

Mis libros I

Para mi Inge adorado, por ser el cimiento de lo que soy ahora.

Todavía tengo grabada en mi memoria, la noche en que conocí el contenido del primer libro de mi vida. Regresamos de un paseo en el campo, por supuesto un domingo; después del regaderazo y la cena correspondientes, mi papá nos llevó a mi hermana y a mí a la sala, y con una solemnidad que todavía conserva cuando se trata de situaciones trascendentales, comenzó a leernos el cuento de El Fantasma de Canterville. Ese fue mi primer libro, o al menos, el primer contacto con un libro.

Creo que me quedé tan impresionada con la historia del fantasma y la vieja casona que enredando un poco mi imaginación con las historias orales que nos contaba mi abuelo, el español, el único abuelo al que conocí; mi interés por las casas antiguas, por los castillos, fue in crecendo, hasta que, después de varias semanas de ahorrar los domingos que reunía de mi papá, padrino, tíos, etc., conseguí comprar mi primer libro "Castillos Europeos", más que informativo era ilustrativo, no?, esos libros de gran formato con fotografías de castillos al amanecer, al mediodía, al atardecer y que a los dos meses pasó a mejor vida entre las fauces de "Linda", la Samolledo de la familia.

Luego, cuando se dieron cuenta de que me interesaba eso que le dicen "leer", mi papá me siguió regalando libros, hasta que llegó a mis manos una colección de relatos fantásticos compilados por Edmundo Valadés; empecé a leerlos casi sin ganas, la ciencia ficción nunca ha sido mi tema favorito, sin embargo, leí hasta que me encontré con Cortázar y su página asesina, un pequeño cuento de a penas 3 cuartillas que me ASUSTÓ tanto que tiré el libro tras el librero con la firme intención de no volver a abrir ningún otro libro por el resto de mi vida. Afortunadamente, a los pocos meses mi padre me preguntó como iba con los cuentos fantásticos y le comenté el incidente, con paciencia de hombre sabio, mi padre movió el librero, rescató el libro y fue hacia el terrorífico cuento. Lo leyó, sonrió, me besó en la frente y me llevó a su biblioteca: tomó un libro al azar y abriéndolo en la primera página me dijo: "¿ya viste?, aquí hay una página en blanco" casi grito al darme cuenta de que, en efecto, había dado con la página asesina de Cortázar y según la predicción, estaría muerto antes de las 3 de la tarde del siguiente día. Sacó otro libro de otro entrepaño "mira, aquí hay otra", la expresión en mi rostro pasó del terror al desconcierto, hasta que un sentimiento muy parecido a la vergüenza, inundó mi rostro, sintiéndome ridícula ante la aclaración de mi padre "en todos los libros, al menos los bien hechos, siempre habrá una o dos páginas en blanco, al principio o al final". Casi me pongo a llorar --de hecho la lloradera es algo que se me da con singular facilidad, sobre todo cuando me veo cercada por el ridículo--. Mi papá me dejó sola en la biblioteca, ya dije que es un hombre sabio y entendió que ante el ridículo poco o nada se puede hacer, al menos yo así lo entendí, hasta que al llegar la noche, fui a mi recámara y sobre mi cama había una notita escrita por mi papá que decía: "Ojalá Julio C. te hubiera conocido, estoy seguro de que te hubiera nombrado su lectora favorita. Gracias por imaginar tan fielmente. JH".
Salvo el libro que se devoró Linda, el primero que compré en mi vida y que no supe salvar de las fauces de aquella can tan blanca que encandilaba la vista, los otros dos todavía ocupan un lugar privilegiado dentro de mi pequeña biblioteca particular. El Fantasma de Canterville, es parte de una magnífica selección de cuentos y novelas de Oscar Wilde, editada por Aguilar en 1963, encuadernada en piel, libro con olor a viejo, con manchas de tabaco y café, con mugre en sus orillas, pero nunca el polvo necesario para sentirse olvidado. El otro, la compilación de cuentos fantásticos, es una edición bastante primitiva del Fondo de Cultura Económica, 1981, papel reseco, de muy mala calidad, que pocas veces saco del librero para no lastimarlo, para no provocar la precipitación del final que en algún momento tendrá.
Estos son mis primeros libros, los que me abrieron los ojos, los que me hicieron pensar en algún momento de mi infancia, si cuando los cerraba no se cambiarían las letras de lugar y harían un nuevo cuento, una nueva historia... qué pasa cuando cerramos los libros, cuando nos vamos a dormir con la sensación de haber vivido una historia que nos corresponde tanto como al que la escribió, con sus lágrimas, sus risas, sus piensos... reflexiones de niña que durante el día esperaba que llegara la noche para poder leer bajo las cobijas, con la linternita --para no molestar el sueño de la hermana en la cama de junto-- y que se dormía con dos o tres libros, por si las moscas, por si acaso el insomnio, la duda, las ganas.

miércoles, marzo 01, 2006

...los bancos callejeros...

son como una antología de todos los sinsabores y de casi todas las dichas: el viejo que descansa su asma, el cura que lee su breviario, el mendigo que se despioja, el albañil que almuerza mano a mano con su mujer, el tísico que se fatiga, el loco de enormes ojos soñadores, el músico callejero que apoya su cornetín sobre las rodillas, cada uno con su pequeñito o grande afán, van dejando sobre las tablas del banco ese aroma cansado de las carnes que no llegan a entender del todo el misterio de la circulación de la sangre. Y la muchacha que reposa las consecuencias de aquel hondo quejido, y la señora que lee un largo novelón de amor, y la ciega que espera a que pasen las horas, y la pequeña mecanógrafa que devora su bocadillo de butifarra y pan de tercera, y la cancerosa que aguanta su dolor, y la tonta de boca entreabierta y dulce babita colgando, y la vendedora de baratijas que apoya la bandeja sobre el regazo, y la niña que lo que más le gusta es ver cómo mean los hombres...

Camilo José Cela. "La Colmena".

jueves, febrero 23, 2006

La Princesa de los Rizos Furiosos I


Me hubiera gustado hacer una bitácora de lo que fue, de lo que ha sido tu presencia dentro y fuera de mí. Tener una libreta a la cual acudir para recordar los miedos, las sensaciones, la alegría, la risa y las lágrimas que se han ido regando desde que supe de ti, aún sin rostro, sin rizos, en esta tierra que de yerma se volvió fecunda gracias a tu risa, a tu mirada inquisitiva, a tus caricias y desdenes.

Me hubiera gustado tomarte una fotografía aquella mañana que me descubrió sin dormir junto a tu cuna, cuando ya estando despierta, no te manifestabas, no llorabas, no balbucías; sólo mirabas... observabas el techo, las paredes de tu refugio de tela, hasta que mi presencia llamó tu atención y me miraste ¿me miraste?, sin expresión, libre de cualquier efecto de gusto o temor, como queriendo decirme: "¿y bien, ahora qué sigue?" y casi acababas de salir de mi vientre y yo no sabía qué ofrecerte, qué decirte, cómo hablar con palabras pequeñitas a la emoción más grande, a la sensación más fuerte. Entonces, en esos días, te extrañaba dentro de mí, extrañaba tus movimientos, y sobre todo, extrañaba la sensación de seguridad que me proporcionaba sentirte dentro; pero ya estabas afuera y la vida que empezaba tenía que seguir de algún modo, de alguna manera... entonces comprendí, que tú serías quien llevaría el ritmo, quien guiaría mis pasos de madre inexperta, torpe, temerosa.

Me hubiera gustado hacer una bitácora de mis novatadas contigo, como cuando llegamos del hospital y creí que todo estaba listo para recibirte, pero, había que esterilizar biberones, había que hervir el agua, había que comprar fórmula, y me puse a llorar por no haberlo previsto, por creérme la peor de las madres, y tú no te enteraste porque dormías tranquila en el sillón de la sala. O escribir de aquel viaje que hicimos a Puerto Vallarta justo al mes de que naciste; nuestros paseos interminables en la playa; fue en ese viaje cuando te hablé de las ballenas, de cómo me anunciaron tu llegada mucho antes de que yo misma me diera cuenta de que ya te estabas cocinando en mi vientre.

No quiero olvidar nada, no quiero que llegues a ser una mujer sin historia, sin anécdotas, sin la memoria de risas o llantos primarios, básicos, ¿cómo registrar que tu único motivo de enojo, hasta la fecha, haya sido la frustración por no darte a entender con los demás?, ¿cómo dar testimonio de que no te gustan los abrazos ni los besos?, quién puede creerte todo eso, cómo podrías tú creerlo si alguien no lo escribe y no te lo cuenta cuando tengas 15, 20, 30 años... cuando realmente te interese saberlo... todavía no sé por qué te podría interesar... quizá sólo sea mi necio afán de seguir demostrándote lo grande que eres, este necio afán de compartirte la magia con la que has transformado la vida, la risa, el sentido.

lunes, febrero 20, 2006

Ya estuvo, no?

Necesito otro tequila para preguntarte: ¿ya te diste cuenta?, ¿ya te cayó el veinte?, ¿o sigues pensando que lo que a ti te importa es o debiera ser de interés universal? No, no te hagas pedazos tú solito. Deja que los demás te pendejeen, pero tú sigue pensando que tus verdades son dogmas irreductibles, que tus convicciones están muy por encima del resto de los mortales. Salud. No, no le creas a nadie cuando te diga que eres muy necio; es que no te entienden, tu inteligencia supera el límite de la de los otros mortales, tú eres El Inteligente, y sólo estás defendiendo tus puntos de vista. El y el no son las únicas respuestas que deben ser aceptadas. Si te digo que es probable o posible, podrías tomarme por destructiva... Salud y larga vida a la Talibana. ¿Si dijiste que yo era destructiva y en cambio tú eres constructivo?, y, cuando hablamos de virtud... fuiste tú quien alegaste que virtud proviene del latín vida y que el ser virtuoso no viene del vir griego, con que Aristóteles --quien a estas alturas del diálogo es un soberano pendejo-- te hace hombre, viril, virgo y virtuoso?, y si hablamos de virtud... cómo le puedes proponer a una bibliotecaria que te pase los dvd's de la enciclopedia más chingona que tenga en la biblioteca, para que el dueño de una compañía digitalizadora --también presente en la mesa-- te haga el paro y te los queme?... Otro tequilita, porfa... chin, te di pié para una nueva discusión... lo que no entiendo es: qué chingados tienen qué ver los ácaros de la almohada de Gabriel en el tema de la piratería?, ¿de verdad crees que podrías conseguir un permiso para utilizar el telescopio hoover y analizar la cama del Gabo para demostrarle la presencia inminente de tan temibles bichos?... otro tequila, gracias...

Preferiría no seguir con el tema. La noche es gloriosa, la luna está en menguante, el asador está en su punto; hay tequila, queso, arrachera, guacamole, y Arturo acaba de poner un disco del flaco Joaquín. Todo es perfecto. Estoy felizmente cansada, agotada; pero podría seguir un poco más si me sirvieras otro tequila y por un momento, sólo por un momento, dejaras de decir tanta pendejada y te concentraras en la plática de lo que esperamos del desempeño de la selección nacional en el próximo mundial.

martes, febrero 14, 2006

Tal vez sabría.

Si a mí me hubieran dicho
que la realidad me soñaría,  
que un bosque cobijaría mi nombre
con estrellas,
o que un ave imperfecta
me cedería sus alas,
si a mí me hubieran dicho
que los hombres se alimentan de hombres
y que desde su bañera,
un manatí canta de noche en noche,
canciones que no ha aprendido y nunca olvida,
si a mí me hubieran dicho
que hay una casa sin puertas
y a una ventana le falta un gato adormilado,
si a mí me hubieran dicho
que no necesito andar sobre mis pasos
para encontrarte siempre
doblado en mi costado,
Si a mi me hubieran dicho
que las fotografías son injustas
y que al sonido
se lo lleva el viento,
Si me hubieran dicho todo eso,
tal vez sabría, tal vez.

lunes, febrero 13, 2006

Sobrecama X

Eres un recuerdo borroso, como trazo difuminado sobre lienzo sucio, como humo de cigarro en mitad de la pista de baile de un burdel de cuarta, difuso como visión nocturna alcoholosa, como mirada en medio del llanto. Borroso tu recuerdo, tu silueta sentada al borde de la cama, tu sonrisa siniestra al hacer el trato. Ya se borró tu saliva del corte de mi cuello, tampoco siento el lento descenso de tu semen por mi entrepierna y mi piel ya no brilla con tu sudor; aún así, sé que no te has ido. Quedan las huellas de tus dedos alrededor de mi cuello, algunas marcas subcutáneas de sangre amotinada a lo largo de mi espalda y no siento mis piernas, tampoco mis brazos. Tal vez estoy muerta, pero es tan doloroso todavía… ¿o ya no me duele?, ¿acaso sea el recuerdo de un dolor antiguo?... ya no recuerdo tus gritos, ni siquiera sé si te había hecho enojar, ¿estabas enojado?... Parece que todo se me está olvidando de a poquito, no recuerdo mi nombre, tampoco el nombre que quisiste grabar en mis oídos, en mi cerebro, ¿era puta o piruja?, ya no importa, nunca importó. Sé que mi cama recordará nuestra batalla, porque las camas tienen memoria, memoria de los cuerpos, de los fluidos, de los olores, memoria del peso que me torturaba cada noche y que nunca fue el mismo, hasta que te encontré ¿o me encontraste? Se me está acabando el tiempo y tú tienes que irte. Ve y piérdete por calles que no conozcas, que no hayas caminado nunca, sé un rostro anónimo, apenas nadie y no cierres la puerta al salir, revisarán todo, preguntarán a todos, pero tú y yo no les diremos nada. Será lo que tenga que ser; otro crimen, otra rayita para las estadísticas, un nuevo expediente que se empolvará sobre la mesa de un ministerio público que ni siquiera leerá cuál es mi nombre –si es que alguna vez tuve uno real— y lo ensuciará –mi nombre y el expediente-- con salsa de tomate o comentarios tan sucios como este cuarto en el que fui tan tuya, por tan poquito tiempo. Es hora de que te vayas, tu tiempo se ha acabado y sólo pagaste dos horas por adelantado. Ve y piérdete y no cierres la puerta cuando salgas, no toques, pero tampoco olvides nada. Y así, nadie, nunca, recordará lo que tú y yo fuimos.

viernes, febrero 10, 2006

Camilo y El Principito


(fragmento de "Camilo, El Bicho Ilustrado")

Para Lavinia, como todo, como siempre...
Para Gustavo, por ser un juez misericordioso...
Las personas salieron de la habitación y Camilo regresó al fondo de su pecera.
—¡Te vas a ir, bicho rojo, ya no te quieren!— dijo el Gato con Botas entre risas.
Camilo escuchó asustado.
—No le hagas caso, Camilo, podría venir el hada madrina y si realmente lo deseas, podría transformarte en libro hasta las 12 de la noche para que no te echaran de la casa. — intentó tranquilizarlo La Cenicienta.
Camilo buscó la opinión de su amigo, La Historia Interminable, pero si hacemos memoria, recordaremos que al no descansar la noche anterior, ahora dormía profundamente en su librero. Camilo con mucha vergüenza, lo despertó.
—Historia, Historia, despierta, ¿si?
La Historia Interminable despertó lentamente, se estiró como gato y suspiró.
—Ahora qué pasa, Camilo... ¿Cuál es el problema?
—Es que, me quieren llevar, ya no me quieren en esta casa...
— ¿Quién, qué pasó?
Entre todos los libros le explicaron lo que había sucedido mientras dormía. La Historia Interminable quiso encontrar en su interior las palabras apropiadas que calmaran a Camilo, pero éste ya había comenzado a llorar. Fue en ese momento cuando una vocecita dijo:
—Lo más lejos que te podrían mandar es al asteroide M686...
Camilo trató de ubicar esa voz tan delgadita y dulce, que parecía deslizarse por un hilo de sol.
— ¿Y eso queda muy lejos?— se atrevió a preguntar Camilo.
— Sí, muuuy lejos—. Respondió la vocecita.
— ¿pero, quién eres tú?— preguntó Camilo.
— Soy El Principito.
IV
Camilo no entendía por qué la voz de El Principito era tan pequeña, aunque débil sería la expresión correcta si consultamos el diccionario que nos hacen manejar en la escuela; ahora, pidiéndole una disculpa –puesto que también es un libro y los libros son un poquito delicados-, diremos que la voz de El Principito era pequeña.
Como les iba diciendo, Camilo no entendía a qué se debía este cambio de voz en otro libro, que, si Camilo lo hubiera alcanzado a ver desde donde estaba, hubiera notado que no tenía ninguna diferencia con los otros.
Después de dar muchas vueltas en su pecera intentando diluir sus lágrimas en el agua, Camilo volvió a preguntar a El Principito:
-- Dime, Principito, ¿tú has viajado mucho?
-- No, Camilo, como libro yo nunca he viajado, más que de la librería a esta habitación.
-- Entonces –repuso Camilo- ¿cómo sabes del asteroide ese?, ¿qué es un asteroide?
--La Historia que me habita habla de un viajero, un pequeño príncipe de otro planeta que viaja buscando valores. Por eso sé de la existencia de los asteroides, y de las boas, y de las puestas de sol, de las flores y el desierto.
--No entiendo –dijo Camilo muy serio-, Sé lo que es una historia porque ya he convivido con algunos de los libros que habitan esta casa… pero no entiendo lo que es un planeta, lo que es un príncipe, lo que es una boa o una puesta de sol, tampoco sé lo que es un desierto. No te entiendo principito, dime por favor, ¿qué son los valores?
El principito suspiró, como cualquiera de nosotros cuando nos encontramos con alguien a quien hay que explicarle las cosas con mucho cuidado para que nos entienda.
-Los valores son invisibles, no es algo que puedas tocar como lo es tu pecera, la madera sobre la que estamos, las paredes o los niños. Sin embargo, los valores son algo que podemos sentir, en lo que podemos creer, algo con lo que vivimos todos los días.
-Sigo sin entenderte nada.
-A ver, Camilo ¿alguno de nosotros, quiero decir, de los libros que has conocido, te ha dado protección, o te ha demostrado cariño, confianza, o respeto?
Camilo no dudó en responder:
-Claro, La Historia Interminable, desde que llegué, que no hace mucho tiempo, me ha dado todo eso que estás diciendo.
- Bien, entonces podemos decir que La Historia Interminable te ha encontrado valioso para él como amigo.
- Valioso como amigo – repitió Camilo en voz baja y volvió a preguntar- ¿y él cómo sabe que yo soy valioso?
-A lo mejor, porque La Historia Interminable pudo ver lo esencial de ti.
-¡Ay, Principito, y ¿qué es lo esencial?!
-Lo esencial es lo invisible para los ojos.
-Entonces –volvió a preguntar Camilo- ¿cómo podemos verlo?
-Con los ojos que tienes en tu corazón, Camilo, siempre ve con los ojos de tu corazón.
-Con los ojos del corazón… - murmuró Camilo.
Cuando La Historia Interminable se dio cuenta de que la plática entre El Principito y Camilo parecía no tener fin, intervino.
-Mira Camilo, sucede que, aquí nuestro amigo El Principito siempre habla como si todos entendiésemos lo que nos dice, algunos ya lo hemos hecho, pero tú, al ser nuevo en esta habitación es normal que tardes un poco más en comprender todo lo que está diciendo.
El Principito comentó.
-Lo que pasa es que Camilo piensa como los adultos, hay que darle una explicación para todo.
-Pero yo no soy adulto, tan sólo soy un pez muy pequeño…
-Debemos tenerle paciencia a nuestro amigo, Principito, él a penas está conociéndonos y no podemos creer, seríamos necios como los adultos, que Camilo va a entender todo con la primera explicación que le demos. – Concluyó La Historia Interminable.
-Pero –insistió Camilo- ¿qué pasa con los valores?, ¿qué con la flor, los asteroides, el desierto?
-Todas las cosas que te he dicho, Camilo, si sigues mi consejo de mirar con el corazón las vas a ir entendiendo poco a poco, vas a comprender que sólo puede haber una flor única en tu corazón, que ir de asteroide en asteroide te va a enseñar a comprender mejor tu propio mundo, y, que si en algún momento te sientes tan solo como en un desierto, el saber que hay una flor que te espera en algún lugar, el haber conocido tantos mundos, te van a servir de compañía. Todo es cuestión, de que aprendas a mirar con el corazón.
Camilo fue hasta el fondo de su pecera para pensar en todo lo que le había dicho El Principito. Cerró sus ojos con mucha fuerza y trató de ver su corazón… no pasó nada, cuando volvió a abrirlos, se dio cuenta de que lo único que había logrado era el haber provocado un tipo de resplandor a donde dirigiera su vista. Volvió a cerrar sus ojos. Se concentró. En alguna parte de él mismo distinguió, con dolor, el cansancio de El Fantasma de Canterville, también vio a La Historia Interminable cobijarlo con sus letras mientras dormía, y se alegró. Se empezó a dar cuenta que podía ver sin abrir los ojos. Eso es lo que nosotros podemos hacer continuamente cuando nos acordamos de algo que nos pasó, o cuando soñamos, por ejemplo, y es muy simple para uno como ser humano… pero, para un bicho rojo la cosa puede ser más complicada de lo que nos pudiéramos imaginar.
Camilo pasó toda aquella mañana tratando ver con los ojos de su corazón. Sonrió y lloró. De algún modo estaba aprendiendo algo nuevo. Los libros, aunque sea poquito, siempre nos enseñan algo nuevo. Y, Camilo no fue la excepción, y tú, ¿has aprendido algo?

martes, febrero 07, 2006

Plantas Locas


Sucede que uno cree conocer perfectamente su entorno hasta que nota cambios inimaginables en el mismo, situación que también pasa con las personas: me ha tocado participar de fenómenos extrañísimos de evolución e involución afectiva, intelectual, religiosa o física en seres muy cercanos a mí e incluso ser parte de tales fenómenos; y ahora puedo comprobar que las plantas no son la excepción.

Desde hace aproximadamente un mes, estoy sola en mi casa; esto ha permitido que desarrolle ciertas habilidades domésticas, hasta ahora desconocidas en mí. Una de estas actividades a las cuales me he visto obligada es a regar las plantas todos los días, sin duda una tarea relajante que me ha permitido conocer el comportamiento de algunas de las plantas que viven dentro y fuera de mi casa. Por ejemplo, el árbol-arbusto "huele de noche", huele más si lo riego por la tarde que por la mañana, los alcatraces están floreando de uno en uno y requieren de muy poca agua para sobrevivir, el limón tiene acelerado el proceso de maduración de sus frutos y la azalea está plagada de flores blancas, tan blancas que lastiman la vista bajo el sol.

En diciembre tuvimos un golpe bajo en materia de plantas de ornato; en la parte exterior de la casa tenemos una maceta con una bugambilia "original fucsia color", era la primera vez que floreaba y todos estábamos felices ante la explosión morada que nos recibía o nos despedía --según el caso-- en la puerta de la casa. Un lunes, como cualquier lunes cualquiera, nos dimos cuenta de que el 70% de las flores estaban en el piso y las hojas se iban desprendiendo a la menor provocación; el martes la planta estaba totalmente seca. El suceso consternó a toda la familia, mi padre, el protector principal de las plantas de la casa, echó un poco de agua en la maceta y observó la reacción: una pantalla de gasolina emergió de la tierra. Alguien, no sabemos quién ni por qué motivos, había vertido gasolina en esa maceta matando la maravilla colorida que se nos regaló por unos días. El viejerío ofrecimos soluciones: cambiar la tierra de la maceta, llevar la planta al vivero, poner fertilizante, utilizar cáscaras de huevo para fortalecer la tierra o ya de perdis, los restos del café; la respuesta de mi padre fue contundente: "no hay nada qué hacer, la bugambilia está muerta", silencio sepulcral, casi doloroso de tan profundo.

La pena nos duró realmente poco, ante la inminencia del viaje programado al exterior de mis padres, poco a poco dejamos de sentir la muerte de la bugambilia y sólo de vez en cuando hacíamos algún comentario altisonante lanzado al aire, en contra de quien pudo haber perpetrado tan ignome crímen.

Esta mañana, cuando todo parecía ser una mañana de rutina, cuando la princesa de los rizos furiosos trabajaba por subirse al carro ella solita y pedirle a su oso que la abrazara hasta llegar a la escuela, cuando la prisa por ser martes de inicio de semana y vamosavercómoestáeltráfico, me llevaba a abrir el cancel de la entrada, noté un tímido viso morado en la maceta que habíamos dejado en la entrada de la puerta como una tumba a la que por 3 días había sido una planta gloriosa. Abrí totalmente el cancel y caminé hacia la maceta, la visión fue casi fantasmagórica: de las ramas secas estaban brotando, así como si nada, como no queriendo, pequeñas hojas en color verde tierno, verde nuevo y para mi sorpresa, para mi gran sorpresa, había pequeñísimas florecitas moradas pegadas a las ramas; sobreviviendo al frío, al olvido, como damnificadas en zona de desastre.

viernes, febrero 03, 2006

"Píntame un cordero"



Exposición plástica, velada literaria y música, en la galería Chucho Reyes de la Universidad de Guadalajara en Lerdo de Tejada 2117, el jueves 9 de febrero de 2006 a las 20:00hrs. Evento organizado por la celebración del segundo aniversario de la revista carpeta de arte Casiopea.

El evento consistirá en lo siguiente:

Exposición plástica de alrededor de 25 piezas de mediano formato dedicada y basada en la obra de "El Principito" de Antoine de Saint-Exupéri.

Los artistas confirmados hasta el día de hoy son: Lourdes Covarrubias, Michele Freyría, Nila Pérez, José Zepeda, Felipe Serrano, Alma Albineda, Di Paola Blum, Rocío González "La Chía", Patrícia García, Augusto Metztli, Roberto Aceves, María Inés, Montserrat Ramos, Osvaldo Suárez, Claudía García, Claudía Perenzales, Rocío Gallegos, Victor Joseph, Yolliztli Ruíz, Ismael Fino, Leticia Schmidt, Luis Rodriguez Alvidrez, Julio Sahagún Pentrexyl, Carlos Arriola, Paola Palacios Elisa Ramirez, Rocío Cantú, Daniel Neufeld, Yunuen Ledesma, Cecilia Fernández, Ipsaím Ruiz y Livier Fernández Topete.

Lectura de algunos fragmentos del "Principito" y de textos hechos inspirados en dicha historia. Por los siguientes escritores: Gabriel Torsan, Ramsés Figueroa, Arnau Muría y Georgina Torres.

Música a cargo de la cantante: Ro Jiménez.

miércoles, febrero 01, 2006

Date de Besos

No pido más que un beso:

un beso dador de vida
un beso que quite el sueño
un beso que me demude
un beso que me refresque
un beso que me atormente
un beso que me redima
un beso que me atarante
un beso que me ilumine

Un beso, nada más. Un beso

que me tirite el calor
que no me deje en paz
que fluya por mis labios
por mis rincones,
en mis secretos
Que viva dentro,
fuerte.
Que flote afuera,
suave.
un beso que no se apague
un beso sin prórrogas
que se entregue a domicilio
y tenga llave de la puerta
un beso que no sea a plazo fijo,
ni me llegue envuelto en cuentas
o en cuentos.

No pido más, tan solo, tan sólo, un beso.

Un beso que sea robado
Un beso que sea salado
Un beso que sepa a mí
Un beso que sea de ti
Un beso tabacoso
Un beso cabernet
Un beso de vodka y arándano
Un beso tequilero
Un beso cafetero
Un beso de madrugada
Un beso que no se aprenda
Un beso que no se fije
Un beso que me perdone
Un beso que no reclame
Un beso que llegue solo
Y se pierda en mi boca
y me inunde los sueños

Un beso, no pido nada, tan solo un beso.