martes, junio 13, 2006


Cuando me tocó la orden de eliminar al Che, por decisión del alto mando militar boliviano, el miedo se instaló en mi cuerpo como desarmándome por dentro. Comencé a temblar de punta a punta y sentí ganas de orinarme en los pantalones. A ratos, el miedo era tan grande que no atiné sino a pensar en mi familia, en Dios y en la Virgen. Sin embargo, debo reconocer que, desde que lo capturamos en la quebrada del Yuro y lo trasladamos a La Higuera, le tenía ojeriza y ganas de quitarle la vida. Así al menos tendría la enorme satisfacción de que por fin, en mi carrera de suboficial, dispararía contra un hombre importante después de haber gastado demasiada pólvora en gallinazos.

El día que entré en el aula donde estaba el Che, sentado sobre un banco, cabizbajo y la melena recortándole la cara, primero me eché unos tragos para recobrar el coraje y luego cumplir con el deber de enfriarle la sangre. El Che, ni bien escuchó mis pasos acercándome a la puerta, se puso de pie, levantó la cabeza y lanzó una mirada que me hizo tambalear por un instante. Su aspecto era impactante, como la de todo hombre carismático y temible; tenía las ropas raídas y el semblante pálido por las privaciones de la vida en la guerrilla. Una vez que lo tenía en el flanco, a escasos metros de mis ojos, suspiré profundo y escupí al suelo, mientras un frío sudor estalló en mi cuerpo. El Che, al verme nervioso, las manos aferradas al fusil M-2 y las piernas en posición de tiro, me habló serenamente y dijo: "Dispara. No temas. Apenas vas a matar a un hombre". Su voz, enronquecida por el tabaco y el asma, me golpeó en los oídos, al tiempo que sus palabras me provocaron una rara sensación de odio, duda y compasión. No entendía cómo un prisionero, además de esperar con tranquilidad la hora de su muerte, podía calmar los ánimos de su asesino.

Levanté el fusil a la altura del pecho y, acaso sin apuntar el cañón, disparé la primera ráfaga que le destrozó las piernas y lo dobló en dos, sin quejidos, antes de que la segunda ráfaga lo tumbara entre los bancos desvencijados, los labios entreabiertos, como a punto de decirme algo, y los ojos mirándome todavía desde el otro lado de la vida. Cumplida la orden, y mientras la sangre cundía en la tierra apisonada, salí del aula dejando la puerta abierta a mis espaldas. El estampido de los tiros se apoderó de mi mente y el alcohol corría por mis venas. Mi cuerpo temblaba bajo el uniforme de verde olivo y mi camisa moteada se impregnó de miedo, sudor y pólvora.

Desde entonces han pasado muchos años, pero yo recuerdo el episodio como si fuera ayer. Lo veo al Che con la pinta impresionante, la barba salvaje, la melena ensortijada y los ojos grandes y claros como la inmensidad de su alma. La ejecución del Che fue la zoncera más grave en mi vida y, como comprenderán, no me siento bien, ni a sol ni a sombra. Soy un vil asesino, un miserable sin perdón, un ser incapaz de gritar con orgullo: "¡Yo maté al Che!". Nadie me lo creería, ni siquiera los amigos, quienes se burlarían de mi falsa valentía, replicándome que el Che no ha muerto, que está más vivo que nunca.

Lo peor es que cada 9 de octubre, apenas despierto de esta horrible pesadilla, mis hijos me recuerdan que el Che de América, a quien creía haberlo matado en la escuelita de La Higuera, es una llama encendida en el corazón de la gente, porque correspondía a esa categoría de hombres cuya muerte les da más vida de la que tenían en vida. De haber sabido esto, a la luz de la historia y la experiencia, me hubiese negado a disparar contra el Che, así hubiera tenido que pagar el precio de la "traición a la patria" con mi vida.

Pero ya es tarde, demasiado tarde... A veces, de sólo escuchar su nombre, siento que el cielo se me viene encima y el mundo se hunde a mis pies precipitándose en un abismo. Otras veces, como me sucede ahora, no puedo seguir escribiendo; los dedos se me crispan, el corazón me golpea por dentro y los recuerdos me remuerden la conciencia, como gritándome desde el fondo de mí mismo: "¡Asesino!".

Por eso les pido a ustedes terminar este relato, pues cualquiera que sea el final, sabrán que la muerte moral es más dolorosa que la muerte física y que el hombre que de veras murió en La Higuera no fue el Che, sino yo, un simple sargento del ejército boliviano, cuyo único mérito -si acaso puede llamarse mérito- es haber disparado contra la inmortalidad.

Víctor Montoya
Escritor boliviano radicado en Suecia
montoya@tyreso.mail.telia.com

viernes, mayo 26, 2006

Algunas Cantadas


Amigos,

Ayer presentamos el número 10 de la Revista / Carpeta de Arte Casiopea; número dedicado al juego de la lotería. Aquí les comparto algunas de las "cantadas" de las cartas de la lotería que me tocaron. Las ilustraciones estarán próximamente en el sitio de Casiopea

www.revistacasiopea.com

Y ora sí, se va y se corre con:

El Alacrán

Vives de la noche
enredado en el miedo
atorado en el silencio
un rayo de luna
te aterra más
que la intuición de tu muerte
antes de picarmatar
a quien te nombrencuentre
(Ilustrado por Rocío Coffen)


La Luna

Todos te escriben, luna
yo solo te adivino y juego.
Juego a que te adivinen, luna,
a que te ganen
a que te pierdan
aunque no seas de nadie,
tú sigue dándonos de tu atolito,
con dedos como si rayos luminosos;
para seguir creyendo
que te podemos regalar.
(Ilustrado por Sandra Carvajal)


El Pino

Tan socorrido,
como buen árbol
al que todos se le arriman,
a veces más,
otras, no tanto.
Andas de boca en boca,
de voto en voto.
Pino danzante,
Pino de los delirios;
bajo tus ramas,
sigue un país dormido...
(Ilustrado por Sandra Carvajal)


La Chalupa

Llévame sobre las aguas,
invéntame un mejor destino,
cobíjame con flores
los insomnios;
acurruco de madera
que huela a musgo;
Chalupa de largos silencios,
Chalupa de eterno morir.
(Ilustrado por Sandra Carvajal)


El Sol

Cobijita de los pobres,
alegría del girasol;
no te rijas por patrones
que por algo eres el Sol.
(Ilustrado por Sandra Carvajal)


La Mano

Una gitana me dijo
que no podía leer nada de mi vida
a través de tus líneas;
que mi pasado se había borrado
y mi futuro a penas se estaba escribiendo,
y que eso, sólo les pasa
a los locos o a los muertos.
(Ilustrado por Scott Neri)


La Campana

eco de canto
como sin tiempo,
viene llegando
como si el viento

como si fueras
casi un fantasma
paso de muerto
da la Campana.
(ilustrado por Scott Neri)


La Escalera

Mirándote como te veo
no sé si vienes o vas
si subes o si bajas;
eres tramposa
tracalera
eres como una Escalera.
(ilustrado por Scott Neri)


La Rana

Dime rana y yo salto,
entre el verde, en la risa;
Dime rana y yo salto,
entre el lago, en la brisa;
Dime rana y yo salto,
entre cielo, en asfalto
Dime rana y yo salto
digo rana
¿y tú?
¿saltas?
(Ilustrado por Osvaldo Suárez)


El Diablito

Travesureando,
te me escondes,
te insinúas,
me seduces,
te me ríes,
te entretienes.
Mis horas
se vuelven tuyas,
mis trabajos
son tu risa,
¡pícaro, diablo!
¡no estés jodiendo!
¡vuelve a tu fuego,
vete al infierno!
(Ilustrado por Felipe Fuentes)

miércoles, mayo 24, 2006

Se leyó en Nochistlán, Zacatecas

A la entrada de cierto establecimiento en el centro de dicho municipio, sobre una tabla pintada de negro, en letras blancas se leyó lo siguiente:

"Le invitamos a que pase al Rincón Musical a refrescarse. Tenemos para que lo haga, refrescos preparados y de botella, raspados de coco, piña, limón, tamarindo, manzana. Sabados y domingos nieve de leche autentica de garrafa. Para sus necesidades corporeas tenemos W.C."

Fuente: Archivo Fotográfico de El Colegio de Jalisco, sobre 109.

martes, mayo 09, 2006

Feliz, feliz no cumpleaños, a mí, a mu?

"Ahora que tengo un alma, que no tenía;
Ahora que suenan palmas por alegrías;
Ahora que nada es sagrado
ni sobre mojado llueve todavía...
Ahora que hacemos olas por incordiar,
ahora, que está tan sola la soledad...
Ahora, que todos los cuentos parecen el cuento de siempre empezar". Joaquín Sabina.

Torreslandia llega a su primer año de vida. Gracias por todo a todos los que han estado en el camino:

- a La Princesa de los Rizos Furiosos, por ser idea, inspiración, refugio, risas, vida.

- al Maesse Igor, por darme la idea, e iniciarme en el entusiasmo bloggero.

- al Gran Mostro, por las idas al cine, por los cigarros en mitad de la mañana, por su fé incondicional en mí; por sacarme de los baches creativos, por criticarme, racionalizarme, sensibilizarme, estimularme, sonsacarme, y tantos "armes" que se me vienen a la cabeza en este momento pero todos se me olvidan. Gracias.

- a la genial Srita. Sic, y a su marido, por leerme, por ser amigos, por estar juntos, por ser. Sani, gracias por ser amiga, confidente, crítica. Por ser fan de mi princesa de los rizos furiosos, por reírse y llorarse conmigo.

- al Ingeniero Torres, porque él tiene la culpa de mucho de lo que soy ahora; por leerme y aplaudirme siempre, por más escabrosos que le parezcan algunos temas.

- a Lord Cheselin, por leerme desde su Buenos Aires tan querido y a veces no tanto, por comentarme, por criticarme, por ser guía, por darme siempre un poquito más de lo que escribo.

- a Lito Maciel, por sus mariposas, su poesía, su risa, su amistad, su eterno compartirse.

- a los "circuiteros": mis compadres gorditos, la Orozco, José julio, Paco, la Rose, Mariela; por ser parte de las correcciones, de las observaciones, de las risas, el tequila y el vino tinto de tantas noches de letras y tragos.

- a Héctor Delmar García Sancho, por preguntón, por desquiciarme, por sentido, por uraño, por ser tan maravilloso cuando quiere serlo, por buscarme y conocerme a través de mis letras, por ayudarme a encontrarme y a identificarme en esas letras.

- a Eduardo Moreno, por enseñarme, a trazos y puntadas, que somos mucho más de lo que pudimos llegar a ser.

- a Luis Alberto, por ser cómplice y nunca traidor; por sacarme del letargo a mitad de la mañana, por ser fiel guardián de mis histerias, por impulsarme a escribir y tener fe en mí.

- a Felipe Gaytán, por encarnar en mi vida el eterno retorno, por estarse yendo siempre a cualquier parte y siempre regresar y ser el mismo cien veces cien cien veces.

- al lector anónimo, al que no conozco, al que pasa sin dejar huella llevándome toda, gracias.

- Por último, aunque él sabe que está siempre al principio, a Miguel Ángel, por lo que es y lo que ha sido, por el ser amorosísimo que puede ser si se le da la gana, por su crítica continua, por sus observaciones, por sus apreciaciones, por haber sido el alfa y el omega de sueños, risas, fantasías, besos y abrazos. Por no estar hoy, también las gracias.

Muchas gracias, por este estar continuo, por llegar a 370 días de existencia, por abonar esta tierra que sigue dando, de vez en cuando, algo de qué hablar, algo qué comentar, algo qué callar.

Seguimos...

viernes, abril 28, 2006

martes, abril 25, 2006

El Viaje a Dallas

Familia Torres en el Buffalo Butt Beer Salon, en Fort Worth Stock Yard
(de izquierda a derecha: geo, lavi, maye, paye, jorge takao, harumi y Mónica)

jueves, marzo 23, 2006

Piel de Hada


Para Héctor, por hacerme tantas preguntas.


Me preguntas cómo es la piel de un hada y un sin fin de adjetivos se me van acumulando tras la lengua, en la garganta, todos ellos vienen de mi cerebro, mis pulmones, mis latidos… ¿cómo tú, con tu experiencia de vida, con tantos años y pasos andados, no sabes todavía cómo es la piel de un hada?, la piel de hada se cubre durante el día de rayos de sol y motas de algodón, a veces de hilos de seda… también se protege con cinismo –¿quién dijo que las hadas eran de miel y uvas maduras?—maquillaje y unturas que la cuidan de inclemencias poco sensibles, de poco tacto y menos talento. La piel de hada estará siempre sobre la piel de una mujer, no puede ser de otra manera, las dos nacieron de la fantasía, del optimismo, de la risa, de la alegría, por eso se pertenecen la una en la otra. Cuando llega la noche, aquellas que tienen el privilegio de saber que su piel es de hada, aprovechan la oscuridad para despojarse de sus corazas y dejar ese manto de células, montículos y vello –siempre escaso--, resplandecer a la luz de la luna, luna que las acaricia y sabe de sus secretos, de su transparencia, de su fortaleza. La piel de un hada guarda secretos milenarios de otras hadas, de otras risas, de otros llantos. Siempre es suave, pero nunca es débil, la piel de hada tiene la fuerza de muchas pieles, es resistente a caricias forzadas, a besos no sentidos, se niega ante el insensible, el holgazán, el descortés; y se entrega siempre al que se da en la fantasía, en la creación, en el manantial de agua fresca que le llena los besos, la dermis, y vive y revive siempre para recrearse en ella. La piel de hada es enamoradiza y loca, se ríe del amor a marchas forzadas, de tiempo completo, y nada le provoca mayor carcajada que la miseria del calendario, los horarios y los convenios firmados a perpetuidad. La piel de hada es libre y siempre es fiel al que la busca de verdad con auténticas ganas; no pide casi nada a cambio, quizá te pida la risa, la algarabía, el tacto que como cítara la haga vibrar. La piel de hada canta entre risas, entre ideas, entre palabras, su canto arrulla al que puede dormir a su lado y lo cobija con sueños profundos, en donde todo tiene sentido y todo se resuelve. Es procuradora en conceder deseos, siempre que le sean pedidos entre besos y caricias, en voz muy baja, pegadita a su oído, y con el tono que da la indiferencia si no se conceden. La piel de hada es escurridiza, casi nunca permanece en la misma mujer por mucho tiempo, huye de la apatía, de la monotonía y se aburre ante la amargura, la decadencia, el sinsentido. Si una portadora se contamina con estos elementos, la piel de hada se muda en otra adolescente, joven o mujer madura, en donde encuentre la lozanía, la dulzura, la inocencia y la pericia de la mujer que ama o está por amar. Su permanencia en un cuerpo determinado está siempre condicionada a la capacidad festiva del cuerpo de la mujer que elige, y se han dado casos, al menos eso dicen, de mujeres que nacieron y murieron envueltas en ese velo de risa y de sueños, de luz y de canto, que es la piel de un hada.

jueves, marzo 16, 2006

Cuentos chinos y otros rollos orientales...


Leí: Bella de Candor y otros relatos eróticos chinos. Si bien Bella de Candor es el más elaborado, el más rico en imágenes (no sea cochino, el erotismo chino dista mucho de lo explícito del erotismo occidental, así que acostúmbrese a frases como "pensamientos primaverales", "fuego que enciende detrás de la montaña", "el león que juega con la bola de estambre", etc., etc.) y el que presenta con mayor claridad los juegos y devaneos amatorios del siglo xii o xiii en China, no es el más divertido. Y, honestamente, si vamos a leer un texto erótico, lo menos que podemos esperar es que a) nos excite o b) nos divierta. Afortunadamente, la edición en la que leí estos cuentos chinos, forma parte de la colección de literatura erótica "la sonrisa vertical" (rip) de Tusquets, esto garantizó un trabajo sumamente cuidado, con un glosario de términos y frases que hay que memorizar de alguna manera para no perder la hilación de la trama durante la lectura. Mi cuento favorito de esta compilación, es la "historia de una mujer viciosa", la trama está en el título, y para mi gusto, lo mejor del cuentito es la primera parte, en donde para explicar la relación incestuosa que sostiene desde temprana edad con su primo, utiliza ideogramas sencillos por palabras, además de que el tono narrativo del cuento parece que va de la mano con la edad de la mujer que está narrando su historia. Así vemos la ingenuidad de la niña tocando bajo las cobijas el sexo de su primo, sin susto, con curiosidad incipiente para saber, "cómo están hechos los hombres", su paso por la adolescencia y cómo se vió asediada por los criados de la casa, hasta que la casaron y "conoció" no sólo a su marido, quien siempre estaba de viaje, si no a sus cuñados, a su suegro, al monje del templo cercano, al esposo de la hermana, etc., etc., El final, como toda buena fábula, termina con la clásica moraleja en torno a la concupiscencia y la decencia y todavía señala que la historia la escribió una mujer viciosa para que las mujeres no caigan en los placeres de la carne.

Vi: Hollywood-Hong Kong, estridente, caótica, miserable, divertida (aunque nunca supe si realmente la disfruté) y radiante como una buena película de Fruit Chan. Me gustó mucho que el director se olvidara un poco de su tono político socialistoide en el que siempre había incurrido, para dejarnos ver, siempre con una mirada crítica a la disparidad económica de Hong Kong, un pequeño mundo feliz dentro de la miseria en la que están inmersos los personajes principales: la familia Chu, compuesta por el padre y dos hijos, que son dueños de un local de venta de cerdos asados, en una chabola y Cueng, amigo del hijo mayor de la familia Chu, quien maneja un sitio de pornografía. Su vida, por demás monótona, se ve interrumpida por la llegada de Tung Tung, una joven extranjera que los seducirá a todos, incluso la familia Chu la toma como un ángel que ha venido a distraerles la rutina, para alegrarles los días. Las cosas se complicarán a partir de que Tung Tung acusa a Cueng de haberla seducido a pesar de ella ser menor de edad, los siguientes en perjudicar serán los Chu. Aunque todavía no sé si disfruté de la película, debo reconocer que la fotografía es casi impecable, en contraposición de la música pop que no dejó de escucharse durante toda la película y que en cierta forma la abarató. Dominguera, sin posibilidades de entrar entre mis favoritas.

martes, marzo 14, 2006

Mis libros I

Para mi Inge adorado, por ser el cimiento de lo que soy ahora.

Todavía tengo grabada en mi memoria, la noche en que conocí el contenido del primer libro de mi vida. Regresamos de un paseo en el campo, por supuesto un domingo; después del regaderazo y la cena correspondientes, mi papá nos llevó a mi hermana y a mí a la sala, y con una solemnidad que todavía conserva cuando se trata de situaciones trascendentales, comenzó a leernos el cuento de El Fantasma de Canterville. Ese fue mi primer libro, o al menos, el primer contacto con un libro.

Creo que me quedé tan impresionada con la historia del fantasma y la vieja casona que enredando un poco mi imaginación con las historias orales que nos contaba mi abuelo, el español, el único abuelo al que conocí; mi interés por las casas antiguas, por los castillos, fue in crecendo, hasta que, después de varias semanas de ahorrar los domingos que reunía de mi papá, padrino, tíos, etc., conseguí comprar mi primer libro "Castillos Europeos", más que informativo era ilustrativo, no?, esos libros de gran formato con fotografías de castillos al amanecer, al mediodía, al atardecer y que a los dos meses pasó a mejor vida entre las fauces de "Linda", la Samolledo de la familia.

Luego, cuando se dieron cuenta de que me interesaba eso que le dicen "leer", mi papá me siguió regalando libros, hasta que llegó a mis manos una colección de relatos fantásticos compilados por Edmundo Valadés; empecé a leerlos casi sin ganas, la ciencia ficción nunca ha sido mi tema favorito, sin embargo, leí hasta que me encontré con Cortázar y su página asesina, un pequeño cuento de a penas 3 cuartillas que me ASUSTÓ tanto que tiré el libro tras el librero con la firme intención de no volver a abrir ningún otro libro por el resto de mi vida. Afortunadamente, a los pocos meses mi padre me preguntó como iba con los cuentos fantásticos y le comenté el incidente, con paciencia de hombre sabio, mi padre movió el librero, rescató el libro y fue hacia el terrorífico cuento. Lo leyó, sonrió, me besó en la frente y me llevó a su biblioteca: tomó un libro al azar y abriéndolo en la primera página me dijo: "¿ya viste?, aquí hay una página en blanco" casi grito al darme cuenta de que, en efecto, había dado con la página asesina de Cortázar y según la predicción, estaría muerto antes de las 3 de la tarde del siguiente día. Sacó otro libro de otro entrepaño "mira, aquí hay otra", la expresión en mi rostro pasó del terror al desconcierto, hasta que un sentimiento muy parecido a la vergüenza, inundó mi rostro, sintiéndome ridícula ante la aclaración de mi padre "en todos los libros, al menos los bien hechos, siempre habrá una o dos páginas en blanco, al principio o al final". Casi me pongo a llorar --de hecho la lloradera es algo que se me da con singular facilidad, sobre todo cuando me veo cercada por el ridículo--. Mi papá me dejó sola en la biblioteca, ya dije que es un hombre sabio y entendió que ante el ridículo poco o nada se puede hacer, al menos yo así lo entendí, hasta que al llegar la noche, fui a mi recámara y sobre mi cama había una notita escrita por mi papá que decía: "Ojalá Julio C. te hubiera conocido, estoy seguro de que te hubiera nombrado su lectora favorita. Gracias por imaginar tan fielmente. JH".
Salvo el libro que se devoró Linda, el primero que compré en mi vida y que no supe salvar de las fauces de aquella can tan blanca que encandilaba la vista, los otros dos todavía ocupan un lugar privilegiado dentro de mi pequeña biblioteca particular. El Fantasma de Canterville, es parte de una magnífica selección de cuentos y novelas de Oscar Wilde, editada por Aguilar en 1963, encuadernada en piel, libro con olor a viejo, con manchas de tabaco y café, con mugre en sus orillas, pero nunca el polvo necesario para sentirse olvidado. El otro, la compilación de cuentos fantásticos, es una edición bastante primitiva del Fondo de Cultura Económica, 1981, papel reseco, de muy mala calidad, que pocas veces saco del librero para no lastimarlo, para no provocar la precipitación del final que en algún momento tendrá.
Estos son mis primeros libros, los que me abrieron los ojos, los que me hicieron pensar en algún momento de mi infancia, si cuando los cerraba no se cambiarían las letras de lugar y harían un nuevo cuento, una nueva historia... qué pasa cuando cerramos los libros, cuando nos vamos a dormir con la sensación de haber vivido una historia que nos corresponde tanto como al que la escribió, con sus lágrimas, sus risas, sus piensos... reflexiones de niña que durante el día esperaba que llegara la noche para poder leer bajo las cobijas, con la linternita --para no molestar el sueño de la hermana en la cama de junto-- y que se dormía con dos o tres libros, por si las moscas, por si acaso el insomnio, la duda, las ganas.

miércoles, marzo 01, 2006

...los bancos callejeros...

son como una antología de todos los sinsabores y de casi todas las dichas: el viejo que descansa su asma, el cura que lee su breviario, el mendigo que se despioja, el albañil que almuerza mano a mano con su mujer, el tísico que se fatiga, el loco de enormes ojos soñadores, el músico callejero que apoya su cornetín sobre las rodillas, cada uno con su pequeñito o grande afán, van dejando sobre las tablas del banco ese aroma cansado de las carnes que no llegan a entender del todo el misterio de la circulación de la sangre. Y la muchacha que reposa las consecuencias de aquel hondo quejido, y la señora que lee un largo novelón de amor, y la ciega que espera a que pasen las horas, y la pequeña mecanógrafa que devora su bocadillo de butifarra y pan de tercera, y la cancerosa que aguanta su dolor, y la tonta de boca entreabierta y dulce babita colgando, y la vendedora de baratijas que apoya la bandeja sobre el regazo, y la niña que lo que más le gusta es ver cómo mean los hombres...

Camilo José Cela. "La Colmena".

jueves, febrero 23, 2006

La Princesa de los Rizos Furiosos I


Me hubiera gustado hacer una bitácora de lo que fue, de lo que ha sido tu presencia dentro y fuera de mí. Tener una libreta a la cual acudir para recordar los miedos, las sensaciones, la alegría, la risa y las lágrimas que se han ido regando desde que supe de ti, aún sin rostro, sin rizos, en esta tierra que de yerma se volvió fecunda gracias a tu risa, a tu mirada inquisitiva, a tus caricias y desdenes.

Me hubiera gustado tomarte una fotografía aquella mañana que me descubrió sin dormir junto a tu cuna, cuando ya estando despierta, no te manifestabas, no llorabas, no balbucías; sólo mirabas... observabas el techo, las paredes de tu refugio de tela, hasta que mi presencia llamó tu atención y me miraste ¿me miraste?, sin expresión, libre de cualquier efecto de gusto o temor, como queriendo decirme: "¿y bien, ahora qué sigue?" y casi acababas de salir de mi vientre y yo no sabía qué ofrecerte, qué decirte, cómo hablar con palabras pequeñitas a la emoción más grande, a la sensación más fuerte. Entonces, en esos días, te extrañaba dentro de mí, extrañaba tus movimientos, y sobre todo, extrañaba la sensación de seguridad que me proporcionaba sentirte dentro; pero ya estabas afuera y la vida que empezaba tenía que seguir de algún modo, de alguna manera... entonces comprendí, que tú serías quien llevaría el ritmo, quien guiaría mis pasos de madre inexperta, torpe, temerosa.

Me hubiera gustado hacer una bitácora de mis novatadas contigo, como cuando llegamos del hospital y creí que todo estaba listo para recibirte, pero, había que esterilizar biberones, había que hervir el agua, había que comprar fórmula, y me puse a llorar por no haberlo previsto, por creérme la peor de las madres, y tú no te enteraste porque dormías tranquila en el sillón de la sala. O escribir de aquel viaje que hicimos a Puerto Vallarta justo al mes de que naciste; nuestros paseos interminables en la playa; fue en ese viaje cuando te hablé de las ballenas, de cómo me anunciaron tu llegada mucho antes de que yo misma me diera cuenta de que ya te estabas cocinando en mi vientre.

No quiero olvidar nada, no quiero que llegues a ser una mujer sin historia, sin anécdotas, sin la memoria de risas o llantos primarios, básicos, ¿cómo registrar que tu único motivo de enojo, hasta la fecha, haya sido la frustración por no darte a entender con los demás?, ¿cómo dar testimonio de que no te gustan los abrazos ni los besos?, quién puede creerte todo eso, cómo podrías tú creerlo si alguien no lo escribe y no te lo cuenta cuando tengas 15, 20, 30 años... cuando realmente te interese saberlo... todavía no sé por qué te podría interesar... quizá sólo sea mi necio afán de seguir demostrándote lo grande que eres, este necio afán de compartirte la magia con la que has transformado la vida, la risa, el sentido.

lunes, febrero 20, 2006

Ya estuvo, no?

Necesito otro tequila para preguntarte: ¿ya te diste cuenta?, ¿ya te cayó el veinte?, ¿o sigues pensando que lo que a ti te importa es o debiera ser de interés universal? No, no te hagas pedazos tú solito. Deja que los demás te pendejeen, pero tú sigue pensando que tus verdades son dogmas irreductibles, que tus convicciones están muy por encima del resto de los mortales. Salud. No, no le creas a nadie cuando te diga que eres muy necio; es que no te entienden, tu inteligencia supera el límite de la de los otros mortales, tú eres El Inteligente, y sólo estás defendiendo tus puntos de vista. El sí y el no son las únicas respuestas que deben ser aceptadas. Si te digo que es probable o posible, podrías tomarme por destructiva... Salud y larga vida a la Talibana. ¿Si dijiste que yo era destructiva y en cambio tú eres constructivo?, y, cuando hablamos de virtud... fuiste tú quien alegaste que virtud proviene del latín vida y que el ser virtuoso no viene del vir griego, con que Aristóteles --quien a estas alturas del diálogo es un soberano pendejo-- te hace hombre, viril, virgo y virtuoso?, y si hablamos de virtud... cómo le puedes proponer a una bibliotecaria que te pase los dvd's de la enciclopedia más chingona que tenga en la biblioteca, para que el dueño de una compañía digitalizadora --también presente en la mesa-- te haga el paro y te los queme?... Otro tequilita, porfa... chin, te di pié para una nueva discusión... lo que no entiendo es: qué chingados tienen qué ver los ácaros de la almohada de Gabriel en el tema de la piratería?, ¿de verdad crees que podrías conseguir un permiso para utilizar el telescopio hoover y analizar la cama del Gabo para demostrarle la presencia inminente de tan temibles bichos?... otro tequila, gracias...

Preferiría no seguir con el tema. La noche es gloriosa, la luna está en menguante, el asador está en su punto; hay tequila, queso, arrachera, guacamole, y Arturo acaba de poner un disco del flaco Joaquín. Todo es perfecto. Estoy felizmente cansada, agotada; pero podría seguir un poco más si me sirvieras otro tequila y por un momento, sólo por un momento, dejaras de decir tanta pendejada y te concentraras en la plática de lo que esperamos del desempeño de la selección nacional en el próximo mundial.

martes, febrero 14, 2006

Tal vez sabría.

Si a mí me hubieran dicho
que la realidad me soñaría,  
que un bosque cobijaría mi nombre
con estrellas,
o que un ave imperfecta
me cedería sus alas,
si a mí me hubieran dicho
que los hombres se alimentan de hombres
y que desde su bañera,
un manatí canta de noche en noche,
canciones que no ha aprendido y nunca olvida,
si a mí me hubieran dicho
que hay una casa sin puertas
y a una ventana le falta un gato adormilado,
si a mí me hubieran dicho
que no necesito andar sobre mis pasos
para encontrarte siempre
doblado en mi costado,
Si a mi me hubieran dicho
que las fotografías son injustas
y que al sonido
se lo lleva el viento,
Si me hubieran dicho todo eso,
tal vez sabría, tal vez.

lunes, febrero 13, 2006

Sobrecama X

Eres un recuerdo borroso, como trazo difuminado sobre lienzo sucio, como humo de cigarro en mitad de la pista de baile de un burdel de cuarta, difuso como visión nocturna alcoholosa, como mirada en medio del llanto. Borroso tu recuerdo, tu silueta sentada al borde de la cama, tu sonrisa siniestra al hacer el trato. Ya se borró tu saliva del corte de mi cuello, tampoco siento el lento descenso de tu semen por mi entrepierna y mi piel ya no brilla con tu sudor; aún así, sé que no te has ido. Quedan las huellas de tus dedos alrededor de mi cuello, algunas marcas subcutáneas de sangre amotinada a lo largo de mi espalda y no siento mis piernas, tampoco mis brazos. Tal vez estoy muerta, pero es tan doloroso todavía… ¿o ya no me duele?, ¿acaso sea el recuerdo de un dolor antiguo?... ya no recuerdo tus gritos, ni siquiera sé si te había hecho enojar, ¿estabas enojado?... Parece que todo se me está olvidando de a poquito, no recuerdo mi nombre, tampoco el nombre que quisiste grabar en mis oídos, en mi cerebro, ¿era puta o piruja?, ya no importa, nunca importó. Sé que mi cama recordará nuestra batalla, porque las camas tienen memoria, memoria de los cuerpos, de los fluidos, de los olores, memoria del peso que me torturaba cada noche y que nunca fue el mismo, hasta que te encontré ¿o me encontraste? Se me está acabando el tiempo y tú tienes que irte. Ve y piérdete por calles que no conozcas, que no hayas caminado nunca, sé un rostro anónimo, apenas nadie y no cierres la puerta al salir, revisarán todo, preguntarán a todos, pero tú y yo no les diremos nada. Será lo que tenga que ser; otro crimen, otra rayita para las estadísticas, un nuevo expediente que se empolvará sobre la mesa de un ministerio público que ni siquiera leerá cuál es mi nombre –si es que alguna vez tuve uno real— y lo ensuciará –mi nombre y el expediente-- con salsa de tomate o comentarios tan sucios como este cuarto en el que fui tan tuya, por tan poquito tiempo. Es hora de que te vayas, tu tiempo se ha acabado y sólo pagaste dos horas por adelantado. Ve y piérdete y no cierres la puerta cuando salgas, no toques, pero tampoco olvides nada. Y así, nadie, nunca, recordará lo que tú y yo fuimos.

viernes, febrero 10, 2006

Camilo y El Principito


(fragmento de "Camilo, El Bicho Ilustrado")

Para Lavinia, como todo, como siempre...
Para Gustavo, por ser un juez misericordioso...
Las personas salieron de la habitación y Camilo regresó al fondo de su pecera.
—¡Te vas a ir, bicho rojo, ya no te quieren!— dijo el Gato con Botas entre risas.
Camilo escuchó asustado.
—No le hagas caso, Camilo, podría venir el hada madrina y si realmente lo deseas, podría transformarte en libro hasta las 12 de la noche para que no te echaran de la casa. — intentó tranquilizarlo La Cenicienta.
Camilo buscó la opinión de su amigo, La Historia Interminable, pero si hacemos memoria, recordaremos que al no descansar la noche anterior, ahora dormía profundamente en su librero. Camilo con mucha vergüenza, lo despertó.
—Historia, Historia, despierta, ¿si?
La Historia Interminable despertó lentamente, se estiró como gato y suspiró.
—Ahora qué pasa, Camilo... ¿Cuál es el problema?
—Es que, me quieren llevar, ya no me quieren en esta casa...
— ¿Quién, qué pasó?
Entre todos los libros le explicaron lo que había sucedido mientras dormía. La Historia Interminable quiso encontrar en su interior las palabras apropiadas que calmaran a Camilo, pero éste ya había comenzado a llorar. Fue en ese momento cuando una vocecita dijo:
—Lo más lejos que te podrían mandar es al asteroide M686...
Camilo trató de ubicar esa voz tan delgadita y dulce, que parecía deslizarse por un hilo de sol.
— ¿Y eso queda muy lejos?— se atrevió a preguntar Camilo.
— Sí, muuuy lejos—. Respondió la vocecita.
— ¿pero, quién eres tú?— preguntó Camilo.
— Soy El Principito.
IV
Camilo no entendía por qué la voz de El Principito era tan pequeña, aunque débil sería la expresión correcta si consultamos el diccionario que nos hacen manejar en la escuela; ahora, pidiéndole una disculpa –puesto que también es un libro y los libros son un poquito delicados-, diremos que la voz de El Principito era pequeña.
Como les iba diciendo, Camilo no entendía a qué se debía este cambio de voz en otro libro, que, si Camilo lo hubiera alcanzado a ver desde donde estaba, hubiera notado que no tenía ninguna diferencia con los otros.
Después de dar muchas vueltas en su pecera intentando diluir sus lágrimas en el agua, Camilo volvió a preguntar a El Principito:
-- Dime, Principito, ¿tú has viajado mucho?
-- No, Camilo, como libro yo nunca he viajado, más que de la librería a esta habitación.
-- Entonces –repuso Camilo- ¿cómo sabes del asteroide ese?, ¿qué es un asteroide?
--La Historia que me habita habla de un viajero, un pequeño príncipe de otro planeta que viaja buscando valores. Por eso sé de la existencia de los asteroides, y de las boas, y de las puestas de sol, de las flores y el desierto.
--No entiendo –dijo Camilo muy serio-, Sé lo que es una historia porque ya he convivido con algunos de los libros que habitan esta casa… pero no entiendo lo que es un planeta, lo que es un príncipe, lo que es una boa o una puesta de sol, tampoco sé lo que es un desierto. No te entiendo principito, dime por favor, ¿qué son los valores?
El principito suspiró, como cualquiera de nosotros cuando nos encontramos con alguien a quien hay que explicarle las cosas con mucho cuidado para que nos entienda.
-Los valores son invisibles, no es algo que puedas tocar como lo es tu pecera, la madera sobre la que estamos, las paredes o los niños. Sin embargo, los valores son algo que podemos sentir, en lo que podemos creer, algo con lo que vivimos todos los días.
-Sigo sin entenderte nada.
-A ver, Camilo ¿alguno de nosotros, quiero decir, de los libros que has conocido, te ha dado protección, o te ha demostrado cariño, confianza, o respeto?
Camilo no dudó en responder:
-Claro, La Historia Interminable, desde que llegué, que no hace mucho tiempo, me ha dado todo eso que estás diciendo.
- Bien, entonces podemos decir que La Historia Interminable te ha encontrado valioso para él como amigo.
- Valioso como amigo – repitió Camilo en voz baja y volvió a preguntar- ¿y él cómo sabe que yo soy valioso?
-A lo mejor, porque La Historia Interminable pudo ver lo esencial de ti.
-¡Ay, Principito, y ¿qué es lo esencial?!
-Lo esencial es lo invisible para los ojos.
-Entonces –volvió a preguntar Camilo- ¿cómo podemos verlo?
-Con los ojos que tienes en tu corazón, Camilo, siempre ve con los ojos de tu corazón.
-Con los ojos del corazón… - murmuró Camilo.
Cuando La Historia Interminable se dio cuenta de que la plática entre El Principito y Camilo parecía no tener fin, intervino.
-Mira Camilo, sucede que, aquí nuestro amigo El Principito siempre habla como si todos entendiésemos lo que nos dice, algunos ya lo hemos hecho, pero tú, al ser nuevo en esta habitación es normal que tardes un poco más en comprender todo lo que está diciendo.
El Principito comentó.
-Lo que pasa es que Camilo piensa como los adultos, hay que darle una explicación para todo.
-Pero yo no soy adulto, tan sólo soy un pez muy pequeño…
-Debemos tenerle paciencia a nuestro amigo, Principito, él a penas está conociéndonos y no podemos creer, seríamos necios como los adultos, que Camilo va a entender todo con la primera explicación que le demos. – Concluyó La Historia Interminable.
-Pero –insistió Camilo- ¿qué pasa con los valores?, ¿qué con la flor, los asteroides, el desierto?
-Todas las cosas que te he dicho, Camilo, si sigues mi consejo de mirar con el corazón las vas a ir entendiendo poco a poco, vas a comprender que sólo puede haber una flor única en tu corazón, que ir de asteroide en asteroide te va a enseñar a comprender mejor tu propio mundo, y, que si en algún momento te sientes tan solo como en un desierto, el saber que hay una flor que te espera en algún lugar, el haber conocido tantos mundos, te van a servir de compañía. Todo es cuestión, de que aprendas a mirar con el corazón.
Camilo fue hasta el fondo de su pecera para pensar en todo lo que le había dicho El Principito. Cerró sus ojos con mucha fuerza y trató de ver su corazón… no pasó nada, cuando volvió a abrirlos, se dio cuenta de que lo único que había logrado era el haber provocado un tipo de resplandor a donde dirigiera su vista. Volvió a cerrar sus ojos. Se concentró. En alguna parte de él mismo distinguió, con dolor, el cansancio de El Fantasma de Canterville, también vio a La Historia Interminable cobijarlo con sus letras mientras dormía, y se alegró. Se empezó a dar cuenta que podía ver sin abrir los ojos. Eso es lo que nosotros podemos hacer continuamente cuando nos acordamos de algo que nos pasó, o cuando soñamos, por ejemplo, y es muy simple para uno como ser humano… pero, para un bicho rojo la cosa puede ser más complicada de lo que nos pudiéramos imaginar.
Camilo pasó toda aquella mañana tratando ver con los ojos de su corazón. Sonrió y lloró. De algún modo estaba aprendiendo algo nuevo. Los libros, aunque sea poquito, siempre nos enseñan algo nuevo. Y, Camilo no fue la excepción, y tú, ¿has aprendido algo?

martes, febrero 07, 2006

Plantas Locas


Sucede que uno cree conocer perfectamente su entorno hasta que nota cambios inimaginables en el mismo, situación que también pasa con las personas: me ha tocado participar de fenómenos extrañísimos de evolución e involución afectiva, intelectual, religiosa o física en seres muy cercanos a mí e incluso ser parte de tales fenómenos; y ahora puedo comprobar que las plantas no son la excepción.

Desde hace aproximadamente un mes, estoy sola en mi casa; esto ha permitido que desarrolle ciertas habilidades domésticas, hasta ahora desconocidas en mí. Una de estas actividades a las cuales me he visto obligada es a regar las plantas todos los días, sin duda una tarea relajante que me ha permitido conocer el comportamiento de algunas de las plantas que viven dentro y fuera de mi casa. Por ejemplo, el árbol-arbusto "huele de noche", huele más si lo riego por la tarde que por la mañana, los alcatraces están floreando de uno en uno y requieren de muy poca agua para sobrevivir, el limón tiene acelerado el proceso de maduración de sus frutos y la azalea está plagada de flores blancas, tan blancas que lastiman la vista bajo el sol.

En diciembre tuvimos un golpe bajo en materia de plantas de ornato; en la parte exterior de la casa tenemos una maceta con una bugambilia "original fucsia color", era la primera vez que floreaba y todos estábamos felices ante la explosión morada que nos recibía o nos despedía --según el caso-- en la puerta de la casa. Un lunes, como cualquier lunes cualquiera, nos dimos cuenta de que el 70% de las flores estaban en el piso y las hojas se iban desprendiendo a la menor provocación; el martes la planta estaba totalmente seca. El suceso consternó a toda la familia, mi padre, el protector principal de las plantas de la casa, echó un poco de agua en la maceta y observó la reacción: una pantalla de gasolina emergió de la tierra. Alguien, no sabemos quién ni por qué motivos, había vertido gasolina en esa maceta matando la maravilla colorida que se nos regaló por unos días. El viejerío ofrecimos soluciones: cambiar la tierra de la maceta, llevar la planta al vivero, poner fertilizante, utilizar cáscaras de huevo para fortalecer la tierra o ya de perdis, los restos del café; la respuesta de mi padre fue contundente: "no hay nada qué hacer, la bugambilia está muerta", silencio sepulcral, casi doloroso de tan profundo.

La pena nos duró realmente poco, ante la inminencia del viaje programado al exterior de mis padres, poco a poco dejamos de sentir la muerte de la bugambilia y sólo de vez en cuando hacíamos algún comentario altisonante lanzado al aire, en contra de quien pudo haber perpetrado tan ignome crímen.

Esta mañana, cuando todo parecía ser una mañana de rutina, cuando la princesa de los rizos furiosos trabajaba por subirse al carro ella solita y pedirle a su oso que la abrazara hasta llegar a la escuela, cuando la prisa por ser martes de inicio de semana y vamosavercómoestáeltráfico, me llevaba a abrir el cancel de la entrada, noté un tímido viso morado en la maceta que habíamos dejado en la entrada de la puerta como una tumba a la que por 3 días había sido una planta gloriosa. Abrí totalmente el cancel y caminé hacia la maceta, la visión fue casi fantasmagórica: de las ramas secas estaban brotando, así como si nada, como no queriendo, pequeñas hojas en color verde tierno, verde nuevo y para mi sorpresa, para mi gran sorpresa, había pequeñísimas florecitas moradas pegadas a las ramas; sobreviviendo al frío, al olvido, como damnificadas en zona de desastre.

viernes, febrero 03, 2006

"Píntame un cordero"



Exposición plástica, velada literaria y música, en la galería Chucho Reyes de la Universidad de Guadalajara en Lerdo de Tejada 2117, el jueves 9 de febrero de 2006 a las 20:00hrs. Evento organizado por la celebración del segundo aniversario de la revista carpeta de arte Casiopea.

El evento consistirá en lo siguiente:

Exposición plástica de alrededor de 25 piezas de mediano formato dedicada y basada en la obra de "El Principito" de Antoine de Saint-Exupéri.

Los artistas confirmados hasta el día de hoy son: Lourdes Covarrubias, Michele Freyría, Nila Pérez, José Zepeda, Felipe Serrano, Alma Albineda, Di Paola Blum, Rocío González "La Chía", Patrícia García, Augusto Metztli, Roberto Aceves, María Inés, Montserrat Ramos, Osvaldo Suárez, Claudía García, Claudía Perenzales, Rocío Gallegos, Victor Joseph, Yolliztli Ruíz, Ismael Fino, Leticia Schmidt, Luis Rodriguez Alvidrez, Julio Sahagún Pentrexyl, Carlos Arriola, Paola Palacios Elisa Ramirez, Rocío Cantú, Daniel Neufeld, Yunuen Ledesma, Cecilia Fernández, Ipsaím Ruiz y Livier Fernández Topete.

Lectura de algunos fragmentos del "Principito" y de textos hechos inspirados en dicha historia. Por los siguientes escritores: Gabriel Torsan, Ramsés Figueroa, Arnau Muría y Georgina Torres.

Música a cargo de la cantante: Ro Jiménez.

miércoles, febrero 01, 2006

Date de Besos

No pido más que un beso:

un beso dador de vida
un beso que quite el sueño
un beso que me demude
un beso que me refresque
un beso que me atormente
un beso que me redima
un beso que me atarante
un beso que me ilumine

Un beso, nada más. Un beso

que me tirite el calor
que no me deje en paz
que fluya por mis labios
por mis rincones,
en mis secretos
Que viva dentro,
fuerte.
Que flote afuera,
suave.
un beso que no se apague
un beso sin prórrogas
que se entregue a domicilio
y tenga llave de la puerta
un beso que no sea a plazo fijo,
ni me llegue envuelto en cuentas
o en cuentos.

No pido más, tan solo, tan sólo, un beso.

Un beso que sea robado
Un beso que sea salado
Un beso que sepa a mí
Un beso que sea de ti
Un beso tabacoso
Un beso cabernet
Un beso de vodka y arándano
Un beso tequilero
Un beso cafetero
Un beso de madrugada
Un beso que no se aprenda
Un beso que no se fije
Un beso que me perdone
Un beso que no reclame
Un beso que llegue solo
Y se pierda en mi boca
y me inunde los sueños

Un beso, no pido nada, tan solo un beso.

martes, enero 24, 2006

Crossroads


Entonces lo básico se concentraba en 10 puntos esenciales para estar tranquila:

  1. Prefiero un buen amigo que un mal novio.

  2. Cuida tu salud, tendrás larga vida y calidad para disfrutarla.

  3. La cama es para descansar, para dormir.

  4. La cocina es centro de reunión.

  5. Ten presente lo que deseas hacer de tu vida.

  6. Ten fé.

  7. Cree en ti misma para que los demás puedan confiar en ti.

  8. Sé buena

  9. Inténtalo otra vez.

  10. El dinero no es la felicidad.

Así, la vida era más sencilla: había deseos reprimidos, porque así debía ser; no fumaba, tampoco tomaba; mi cama era el mejor refugio, sabía perfectamente que siguiendo las instrucciones de la moral en turno, a los 20 estaría casada, a los 22 tendría un hijo y a los 30 estaría celebrando la primera comunión del primogénito. Mi educación religiosa estaba en las manos del Padre Luis y me sensibilizaban, casi hasta las lágrimas, las visitas frecuentes a México, del entonces Papa; mi educación impedía cualquier manifestación de disgusto o inconformidad ante casi cualquier situación; los conceptos “no puedo” o “ahorita” estaban fuera de mi vocabulario y  por lo único que debía preocuparme era por estudiar.

Si todo era tan perfecto, si todo era tan sencillo, ¿cuándo se complicaron las cosas?, ¿cuándo dejé la simplicidad para mejor ocasión?, ¿cuándo me dio por fumar?, ¿cuándo le tomé gusto al sabor del vino, al tequila, al vodka?, ¿cuándo comenzó a ser  más importante un buen faje que un buen cuate?, ¿cuándo cambié la cocina por la cama como punto de encuentro?, ¿cuándo perdí la brújula y me convertí en una estudiante de Letras?, ¿cuándo me descubrí de 30 y soltera?, ¿cuándo empecé a cuestionar?, ¿cuándo empecé a cuestionarme?, ¿cuándo dejé de ponerle buena cara al mal tiempo?, ¿cuándo colgué mis brazos?, ¿cuándo el dinero fue una preocupación?

Debió ser aquella mañana que me descubrió desnuda, esperando tus manos sin ataduras, invitándome un cigarro que no era mío y al que tomé con tanta fuerza entre mis dedos, que me dolió sentirme viva. O quizá fue en aquel beso cabernet que me robaste después de leerme un texto de Neruda que nunca comprendí y tampoco me explicaste. Tal vez fue cuando me confesaste, sin Cristo de por medio, que no podías dar el paso siguiente por si fracasáramos en el intento. Y entonces dejé de pensar en los hijos, en la vida en común, y me quedé disfrutándote por el tiempo que te me quedaras; sin cuestionarte, sin presionarnos, sabiéndonos juntos, queriéndonos juntos, sin tiempo, sin lugares para encontrarnos y creías en la dirección de mi mirada como si fuera la única luz, la única guía para tus pasos defectuosos.

Todo era tan sencillo, que no me di cuenta de que era el interludio para los desvelos, la fiebre, el llanto y las preguntas; rompiste moldes prehistóricos en mi comportamiento y la noche de pronto tuvo soles y el día se vistió de luna, sólo porque estábamos tú y yo juntos. Los preceptos que seguía con la firmeza de los pasos de mi padre, poco a poco fueron quedándose atrás de mí, como si fueran parte de una galería de buenas intenciones y mejores consejos que empezaron a diluirse, sutilmente, como lágrimas bajo un aguacero, como tinta saliéndose del repuesto, como gritos ahogados por el estruendo del tren.

Un día nos descubrimos adultos en el otro. Tu trabajo robaba las horas que me dabas y un espiral de números y citas por confirmar sustituyeron mis manos entre las tuyas. Nos fuimos quedando solos. Y las noches volvieron a tener 8 horas para dormir y los días comenzaron a tener 16 horas para trabajar y hacer un poco de vida familiar. Tus visitas empezaron a espaciarse, las llamadas fueron para disculparnos, las conversaciones parecían concursos de oratoria en los que ninguno prestaba atención al que traía las nuevas de las leyes fiscales o el descubrimiento de aquellos textos inéditos de Mark Twain. Nos fuimos alejando, nos dejamos.

Con nuevos paradigmas por seguir, con nuevas hipótesis por comprobar, una noche me descubrí pensándote casi sin querer, casi sin pensarte, como queriendo recuperar un poco de lo que fui contigo, de lo que fui antes de ti, de lo que soy sin ti.


viernes, enero 20, 2006

Ojalá que el deseo se vaya tras de ti





Y que no se le ocurra volver.
Que no vuelva el tormento,
el infinito desvelo,
insomnio enfebrecido
en manos como si peces
nadando en mi cuerpo.

Ojalá que el deseo se vaya tras de ti

Y que no vuelva sobre sus pasos,
que se olvide de mi,
que deje de jugar
al escondite:
un, dos, tres por mí
y por tu nombre tatuado en mi piel.

Ojalá que el deseo se vaya tras de ti

Porque no puedo seguir deseándote,
porque no quiero desearte más
con este deseo que vuelve a crecer
dentro de mi vientre
y me ataranta
..............y me desvela
...........................y me ataruga
..............y me destapa
y me aletarga
..............y me descubre
...........................hembra

Ojalá que el deseo se vaya tras de ti

Porque es muy feo estar así:
con la mitad de mí dentro de mí
y la otra yo, buscándote rabiosa,
perdida, loca.


Ilustración de Gustavo Aranguiz de la colección "Memorias del Cuerpo"

martes, enero 17, 2006

viernes, enero 13, 2006

No todos son Tom Hanks, o de lo que te puedes encontrar en una vuelta por los perfiles personales de interné.



Tarde de ocio. Fin de un inventario exhaustivo en los que estuve revisando una colección de literatura catalana que llegó a la biblioteca. Estoy en Off. Las intenciones están divididas entre leer el libro más atractivo que llegó con la colección, "Canciones de amor en Lolita's Club" de Juan Marsé; buscar la información que necesito para completar mi trámite de la visa norteamericana o ponerme a dar una vuelta para recrearme el morbo virtual que de vez en cuando me acecha.

Podría en este momento parafrasear al Chiva y decirle que si eligió cualquiera de las dos primeras opciones, mejor ni siga leyendo, pudiera ser que mi morbo se convirtiera en un atentado contra su buena conciencia y la poquita simpatía que ha desarrollado para este sitio se precipitara en un abismo tan negro como mi opinión ante los libros de autoayuda y superación personal que algunos adultos todavía leen como si en ellos pudieran encontrar la justificación ante algunos de sus más perversos devaneos e himeneos.

Pues bien, aclarado el punto, le diré que mi morbo es una fuerza motora muy especial y necesita ser saciada de vez en cuando mediante cualquier medio disponible, en este caso, fue el interné, me gusta pensarlo así, en masculino. El interné: en donde me pierdo y me encuentro, en donde me descubro y me odio, en donde me disfrazo y me hago cierta, en donde me recreo y me aburro. (Cualquier analogía de mi relación con el sexo masculino, es mera coincidencia).

Así pues, puse en marcha mis dedos, un click para ver mi perfil personal y de ahí hacerle click al link marcado como "búsqueda avanzada". Los parámetros que ofrece para ayudar a encontrar a las personas son tan comunes como los que generalmente se encontrarían en cualquier servicio de búsqueda. Los campos que utilicé fueron 5, para ser más precisa:

Sexo: Hombre (por supuesto)
Edad: 30-39 años
País: México
Estado civil: Indiferente.

Si uno está convencid@ de que es cuestión visual, curiosidad mórbida llevada al extremo de los dedos de la mano, el estado o la ciudad donde residan las posibles víctimas es lo de menos, lo importante era ver quiénes suben sus perfiles a internet, qué información manejan, qué ofrecen. Todo el que se anuncia es porque quiere hacerse presente o bien, porque tiene algo que vender. (Habrá que hacer un post relativo a los perfiles femeninos en los que más de alguna se anuncia como prostituta).

Otro click y empieza la búsqueda, cerca de 500 registros aparecen ordenados en 10 páginas siderales. La mayoría son del D.F., otros tantos de Guadalajara, muchos regiomontanos y los menos de estados tan remotos como Quintana Roo, Campeche, Tabahco, Chiapas. Los nicks son lo de menos, la mayoría carece de sentido, nombres tomados al azar, en su mayor parte concentrados en temas eróticos o deportivos, en mitos urbanos o leyendas rurales, como "el coco", "el chupacabras", etc. Las fotografías vienen a ser, lo que para los escritores podrían ser los epígrafes: dicen todo o no dicen nada del que las sube, pero por algo estarán ahí.

Entre los más folclóricos podría manejar a los casados en busca de "experiencias refrescantes", y no es un anuncio de algún refresco, no, se trata de sexo, el tema general entre los perfiles por los que me di la vuelta. Todos buscan sexo, las formas son lo de menos: en línea, por teléfono --incluso hay algunos que dan el número de su celular--, en persona. Por supuesto que muchos de ellos aclaran que sólo buscan "la experiencia", no planean ningún tipo de relación o comportamiento afectivo con quien podría leer su perfil, sencillamente "déjate llevar y mándame un mensaje". De acuerdo, podría dejarme llevar y enviarle el mensaje... regreso a ver su fotografía y me encuentro con un prófugo del show de la barandilla. Desisto. Aunque mi madre me ha dicho muchas veces que lo importante es lo que el hombre lleva por dentro, y puede que esté de acuerdo, hay parámetros, caray... No todo en esta vida se rige por sentimientos... menos cuando el que propone la experiencia me promete tragos de amargo licor, música de banda y motelito barato.

Además del sexo, tan promovido por estos medios, el común denominador entre los perfileros, es que son hombres que anuncian "saber lo que quieren en la vida", qué es eso?, si la vida cambia con el vértigo con el que cambia la delimitación geográfica y política de África, cómo puede un hombre saber qué es lo que quiere en la vida, podrá tener una vaga idea, podrá sostener que se ha preparado académicamente para enfrentar un mundo competitivo, podrá señalar incluso que es un empresario de éxito y que el dinero es lo que menos le preocupa en este momento, pero de ahí a saber lo que se quiere en la vida, me resulta muy confuso, incoherente e inconexo.

Debo aclarar que no critíco el que uno se "promocione" en internet, yo también tengo mi perfil, y defino dos de tres cosas de la personalidad que me sitiaba en el momento de abrir ese perfil, tal vez haya cambiado mucho a estos días, tal vez no; pero queda como recuerdo de lo que fue hasta hace unos meses, días, horas.

Debemos agradecerle a Tom Hanks y a Meg Ryan el que nos hayan sugerido en aquella película "You've got mail", la cual he visto en 4 ocasiones de principio a fin y al final sigo tarareando por varias horas somewhere over the rainbow blue birds sing... la motivación de encontrar esa voz que responda detrás de un monitor a nuestra voz digital, la que pregunta y sueña, la que se enoja y se ríe.

Aunque en lo personal, salvo muy contadas excepciones, sigo creyendo fielmente que no hay nada mejor que ver a los ojos a tu interlocutor, saber de sus gestos, de sus expresiones, del contacto físico, aunque esté lejos de ser erótico, de su olor, de sus manías y sus fobias. Seres de carne, seres de huesos, con quien compartir el cine, el cigarro, la cena, las velas y uno que otro quebranto.

jueves, enero 05, 2006

Rescatando a Elizabet Barret Browning

Für Karsten Essen, der Rhine Knight, mit Liebe.

En el 98 visité Alemania. Fue un viaje realmente alucinante, conocí un poco de todo o quizá llegué a conocer más de Alemania que muchos alemanes. Varios amigos de allá llegaron a reconocer que había recorrido, en tres meses, más kilómetros dentro de su país, de lo que ellos pudieron haber viajado en Alemania durante los últimos 10 años. Pero lo que realmente me traje conmigo, fue a las personas que conocí, uno de ellos, con quien llegué a compartir un poco más que la mesa, el vino y la plática; me regaló un libro de poemas de Elizabeth Barret Browning, (Inglaterra, 1806), el libro estaba en inglés y se llamaba "Sonnets from the Portuguese", hoy lo rescaté de mi librero y tuvo casi el mismo efecto que si hubiera rescatado una fotografía de aquel viaje, de golpe me trajo la risa, las conversaciones en voz baja sobre Octavio Paz, Walt Whitman y John Keats, los silencios que nos hacían cómplices ante el azul mortuorio con que nos cobijaba la luna y el ruido del tren de las 5 de la mañana pasando a unos metros de aquel departamentito de la calle Schrimann, en donde pasamos largas horas escuchando "Das Reihn Gold" de Richard Wagner, o aquel disco triste triste de canciones de amor de Strauss, tan tristes como la mirada de aquellos ojos verdes que me despidieron en la Haupbahnhopf de Mainz y me entregaron el librito para que lo leyera en el avión de regreso a México.

Y esto fue lo que leí de regreso a la realidad pero que me mantuvo en el viaje durante más tiempo de lo que pude llegar a pensar:

V

I lift my heavy heart up solemnly,
As once Electra her sepulchral urn,
And, looking in thine eyes, I overturn
The ashes at thy feet. Behold and see
What a great heap of grief lay hid in me,
And how the red wild sparkles dimly burn
Through the ashen greyness. If thy foot in scorn
Could tread them out to darkness utterly,
It might be well perhaps. But if instead
Thou wait beside me for the wind to blow
The grey dust up,...those laurels on thine head,
O my Belovèd, will not shield thee so,
That none of all the fires shall scorch and shred
The hair beneath. Stand farther off then! go.


VI

Go from me. Yet I feel that I shall stand
Henceforth in thy shadow. Nevermore
Alone upon the threshold of my door
Of individual life, I shall command
The uses of my soul, nor lift my hand
Serenely in the sunshine as before,
Without the sense of that which I forbore--
Thy touch upon the palm. The widest land
Doom takes to part us, leaves thy heart in mine
With pulses that beat double. What I do
And what I dream include thee, as the wine
Must taste of its own grapes. And when I sue
God for myself, He hears that name of thine,
And sees within my eyes the tears of two.

La vida de esta mujer fue un tanto trágica, tal vez se pueda percibir algo de esa angustia en sus poemas, fue traductora y se pasó más de 10 años en una cama debido a problemas en su columna y pulmones. Robert Browning se enamoró de sus escritos --curiosamente conozco a varios que se han enamorado de cómo escriben sus actuales mujeres-- y comenzó a escribirle elogiando sus poemas, en 1846, la pareja huyó a Florencia y Elizabeth recobró la salud. En 1850, se publicaron los Sonetos para el Portugués, dedicados a su marido, escritos en secreto durante su noviazgo. Fue una luchadora por la libertad intelectual de las mujeres y apoyó la unificación de Italia. Murió en Florencia en 1860.

martes, enero 03, 2006

Para empezar el año...


No cantaré una canción que te haga daño, lo prometo. Tampoco comenzaré diciendo "el año pasado...", no, para empezar el año te voy a dedicar estas líneas, sabiendo de antemano que si acaso llegaras a leerlas de poco o nada servirán; al menos para ti, que tanto tiempo te has aferrado a vivir aquí adentro. Empezaré por decirte que te agradezco los años que has pasado dentro de mi, también tengo que agradecer las veces que he sentido que te me quieres salir --curiosamente en esas ocasiones te he sentido más nítidamente que cuando vives apaciguadito entre mis vísceras--, tu funcionar casi perfecto, el arrullo que me proporcionas cuando me concentro en tus movimientos en cada insomnio que has provocado... o que ha provocado el cerebro al desvelarme pensando qué hacer contigo. Hay tanto qué agradecerte... el que definas filias de fobias, esa punzadita que me saca de mi letargo habitual cada que algo me regresa al animal de sentimientos que muchas veces he presumido ser.

Empezando el año, dicen que es bueno hacer propósitos, tú y yo nos conocemos y sabemos que eso nomás no se me da, así que no propongo nada en concreto, lo que sí es que intentaré ser más benevolente contigo, no tratarte como lo he venido haciendo de un tiempo a la fecha, siempre molestándote, lastimándote, hiriéndote... sí, ya me convencí que si bien eres un músculo, no tienes porque acostumbrarte al dolor... intentaré llevármela leve, apapacharte, hacerte sentir bien, no atormentarte ni discutirte las decisiones que vayas tomando; le diré al cerebro que se ponga en paz de vez en cuando y te deje hacer lo tuyo cuando sea necesario.

Para empezar el año, me reconcilio contigo y conmigo, sé que estarás uraño un tiempo, sé que no me crees del todo y tienes razón, pero a fuerza de años una se va dando cuenta de que la riega y de que a veces es bueno respirar profundo, detenerse un poco, dar un vistazo a lo andado y ver si todavía es tiempo de retomar el camino más sencillo, el que menos lastime, el que más nos conforte, el que mejor nos haga sentir, que a fin de cuentas, todo es un juego de sentir.

viernes, diciembre 16, 2005

Ególatra


Si ya hace mucho frío, pero hoy amaneció soleado.
Si tienes algo que estrenar.
Si ya depositaron el aguinaldo.
Si hay dinero en el cajero.
Si te lavas las manos y hay una toalla a la mano.
Si pasó el perro del vecino y no se orinó en tu arbolito.
Si te tocaron todos los semáforos en verde.
Si no se estancaron los carros en donde regularmente se estancan.
Si encontraste lugar donde estacionar tu automóvil en la puerta de tu trabajo.
Si todos te saludan con buen ánimo.
Si el café te sabe excepcionalmente bien.
Si recibiste la llamada que no esperabas.
Si vas a hacer el amor hoy por la noche.
Si comiste lo que se te antojó.
Si llegó el amor a tu vida.
Si se fue quien debía salir de tu vida.
Si entraste / saliste y no chocaste con nadie.
Si te pareció ver un ángel tomando un taxi,

No te extrañes.

Hoy es mi cumpleaños y por eso todo es correcto.

33


33 años de vida
33 motivos para celebrarlos
33 shots de vodka en las rocas con arándano y limón
33 besos que me dieron sin pedirlos
33 caricias que me tatuaron
33 olvidos que se me olvidaron
33 lágrimas que no salieron de mis ojos
33 deseos impostergables
33 sueños que me despertaron en la madrugada
33 libros que me definen
33 ideas que me vuelven loca
33 líneas que dijeron casi todo
33 tentaciones que me ruborizan
33 orgasmos que me hicieron infinita
33 estrellas que me hipnotizaron
33 latidos que me hicieron sentir viva
33 puntos que cerraron el lugar por donde surgió la vida
33 rizos furiosos que me recuerdan cada mañana por qué no sé peinarme.
33 películas que he visto más de una vez
33 canciones que me han hecho tripear
33 ciudades que no conozco
33 ciudades que han sentido el peso de mis pasos
33 chocolates que me han consolado
33 sentimientos por definir
33 sensaciones por sentir
33 verdades que me han sacudido
33 mitos que no he resuelto
33 años viviendo donde mismo
33 primaveras de mañanas limpias y flores amarillas.
33 veranos de tormentas y pies descalzos
33 otoños rojos, brillantes, con vientos moderados.
33 inviernos fríos, secos, y algunos de ellos solos.
33 lunas que han acompañado mis madrugadas
33 situaciones que me han hecho más fuerte
33 momentos que me han devuelto la infancia
33 bendiciones por cada uno de los años que hoy se cumplen.

martes, diciembre 13, 2005

Stand-by

Diciembre, si bien a uno le da gusto que llegue, a mí en lo particular me provoca cierto vértigo; es el único mes del año en el que tengo una fecha límite, a dead-line time para entregar todo lo entregable, todo lo escribible, todo lo que no se hizo durante 12 meses.

Este fin de año, si bien no llegó la lana que esperaba, llegó una impresionante lista de informes a presentar el próximo jueves, por lo que en vía de mientras, los invito a que me relean o lean algunos de los blogs amigos (lito, rencoria, yohualli, lord cheselin), o me esperen pacientemente sentados con un cafecito-chocolate-champurrado-atolito-tequilita-whiskito-sidra-cogñaquito, un buen suéter porque está haciendo mucho frío y la mente abierta.

No se preocupen lectores amigos, si en un arrebato de nostalgia por lo que no he escrito, quisieran alcanzar mi cuello con sus manos e intentan estrangularme, es comprensible, y si en algún momento los imagino en tales circunstancias, procuraré no poner demasiada resistencia, dejarles hacer, para que al menos les quede la sensación de que una vez muerta, no hay por qué esperar que escriba nada más, nunca más.

Tal vez la solución, para evitar tales desvaríos es que busquen compañía este diciembre, para que no estén tan al pendiente de lo que pueda decir o no en este espacio en el espacio creado por el gusto de intentar perpetrarme a través de la transgresión de sus ideas, fantasías, sueños, deseos, pensamientos y sentidos.

lunes, diciembre 05, 2005

Decembrino


Y llegó diciembre, y con él los rollos navideños. Si bien el año pasado argumenté con mis amistades más cercanas que me esperaba la mejor navidad de mi vida gracias a la llegada a mi vida de la princesa de los rizos furiosos, este año en parte creo que será más o menos igual, salvo algunas –27, para ser más exacta-- pequeñas excepciones:


1. El año pasado me dieron en el trabajo una suculenta gratificación económica que permitió que me fuera 2 semanas de vacaciones a Puerto Vallarta. Este año, si tengo suerte, me llegará el aguinaldo completo.


2. Ergo, este fin de año estoy totalmente en contra de los bonos navideños.


3. Mi tío C, el preferido por mucho, aunque a muchos les duela, decidió exiliarse a L.A., víctima de una depresión monumental.


4. Mi primo D, anda divorciándose y extraño el no ver a mi sobrino favorito y a la buena amiga que ha sabido ser su exesposa.


5. No he podido hacerle ver a ciertas personas que el Pavo Horneado Congelado y vendido en WM, G, CM, etc., está congelado desde antes del que se comieran el año pasado.


6. Temo que el pavo horneado, comprado en las cadenas antes mencionadas, volverá a ser la comida favorita en esta temporada.


7. No cumplí ni la tercera parte de mis propósitos de 2004 y 2005. Empiezo a creer en el concepto de “bolsa acumulable”.


8. Se fundió una de mis series favoritas de foquitos rojos.


9. Se descompuso mi horno de microondas.


10. Mi cafetera está fallando.


11. El invierno viene frío y los hombres nomás no llegan. Pienso empezar a poner algún tipo de señalamiento, de mensaje: “duermo sola y con la ventana abierta, casa absurdamente naranja, altura del balcón: 2.5 mts., soga “piñatera” atrás de la segunda maceta abriendo el cancel, no se preocupe por el perro, es amigable”.


12. Conozco a una señora que anda toda tensa tensa por su próximo viaje al extranjero, tan tensa que pelea o se enferma y eso me deprime.


13. No llegó el hombre de mis sueños a mi vida. Llegaron muchos otros, pero menos al que estaba esperando y que me auguró una gitana.


14. Tampoco llegó el hombre de mi vida a mis sueños, por si tenían curiosidad al respecto.


15. Señora Gitana: si es cibernauta y de casualidad o causalidad puede leer este textículo le informo, no sin pesar, que el hombre moreno que vio en las cartas que interpretó para mí, no está interesado en tener otro tipo de relación con quien suscribe, salvo que sea amistosa.


16. Señora Gitana (2): si ya leyó el punto anterior, tendrá que leer este: el hombre blanco, que vive cerca de Guadalajara, y que usté auguró como “regalo de la vida”, este año no llegó y la verdad no sé si valga la pena esperar otro regalo por parte de la vida.


17. Empiezo a no creer en las gitanas.


18. Mi mano no me dice nada.


19. El punto anterior no es una insinuación erótica, es una afirmación literal: mi mano no tiene nada escrito en su palma. También me lo dijo la gitana.


20. No pienso tener propósitos para fin de año. Con la bolsa de los dos años anteriores es más que suficiente.


21. No hay muérdago en mi casa ¿pa qué?


22. La decoración navideña se la dejé a mis papás.


23. No podré comprarme mi botella de Chivas 12 años.


24. Mitigaré el frío con Tequila don Valente, manufacturado en Arenal, Jalisco.


25. Mi lectura para la vacación: “Mujeres que aman demasiado”, he descubierto a partir de las letras de mi nueva mentora: Robin Norwood, que soy adicta a las relaciones difíciles porque:


a) Como me aterra que me abandonen, hago cualquier cosa para evitar que una relación se disuelva.

b) Casi ninguna cosa es demasiado problemática, tarda demasiado tiempo o es demasiado costosa si “ayuda” al hombre con el cual estoy involucrada.

c) Acostumbrada a la falta de amor en las relaciones de pareja, estoy dispuesta a esperar, conservar esperanzas y esforzarme más por complacer.

d) Estoy dispuesta a aceptar mucho más del cincuenta por ciento de la responsabilidad, la culpa y los reproches en cualquier relación.

e) En una relación, estoy mucho más en contacto con mi sueño de cómo podría ser que con la realidad de mi situación.

f) Soy adicta –uuuy, qué palabra tan terrible—a los hombres y al dolor emocional.

g) Al verme atraída hacia personas que tienen problemas por resolver, o involucradas en situaciones que son caóticas, inciertas y emocionalmente dolorosas, evito concentrarme en mi responsabilidad conmigo misma.


26. Pienso ensayar e intentar distintas maneras para entrar en estado cosificado y que parezca que no me entero. Por lo tanto advierto: si me hablas y no te pelo, si me buscas y no me encuentras, puede que esté ejercitando mis facultades cosificativas, no es que no te quiera hacer caso.


27. El número de excepciones es como el melate, acumulable.


Nota aclaratoria: Todo aquel o aquella que se sienta identificado con alguno de los puntos o personajes expuestos, ha acertado, se habló precisamente de ustedes. No piensen que me voy a justificar con decirles que “no es personal”, todo lo que se haga, se diga o se piense dentro de este blog es personal, aunque sea personalmente figurativo, imaginativo, fantástico. Por favor, considérense afortunados por haber sido mencionados en un blog que trasciende fronteras de tiempo y espacio. Gracias.

viernes, diciembre 02, 2005

De risa o muerte...


Tan peligroso es
que se nos vaya la vida
en cada letra que escribimos,
en cada palabra que decimos,
en cada pienso que nos atormenta,
como el poner la vida
en el sexo con/sin amor,
en la Rayuela de Cortázar,
en la maldita canción
que nos hace tripear
una vez que nos encuentra
en la mitad de la radio.

...Mejor fuera que se nos fuera la vida así, muriéndonos de risa.

Para el Mostro, por lo que me hace decir, reír, sentir y pensar. (Pensado con anterioridad en Yohualli.blogspot.com, noviembre durante la FIL)

jueves, diciembre 01, 2005

FILings...



Sigue la FIL y yo sigo con ella, pero es necesario hacer una pequeña pausa, breve, sólo para recapitular un poco lo que me ha traído la FIL este año y que creo ha sido más de lo que me ha regalado en 12 años de asistencia ininterrumpida.

z) El domingo 27 de noviembre se presentó en el salón Agustín Yáñez del centro de negocios de la Expo, la revista CASIOPEA, en la cual tuve el privilegio de participar con un pequeño pero divertido cuentito. La invitación la hizo el buen Gabo, mi primo del alma, y durante más de un mes me olvidé casi por completo de que había sido requerida para esta publicación. Debo reconocer que salvo uno o dos comentarios que había escuchado de voz de Gabriel sobre la revista, nunca antes la había visto. El concepto es novedoso: se tiran 40 ejemplares, nada más, con obra original de artistas plásticos de Guadalajara; en esta ocasión y a consecuencia de la FIL se invitaron a escritores a participar y tuve el honor de estar entre las invitadas. Durante el evento se improvisó la lectura de algunos de los cuentos y poemas que fueron incluídos en la revista, me sorprendió gratamente que una peque de 6 años estuviera participando también en la revista. Lo mejor, pero realmente lo mejor fue:
  1. que mi gran y maravillosa amiga Lula me hubiera acompañado.
  2. que el buen Fletes también se hubiera dado una vuelta por allá y que me "animara" para leer el cuentito.
  3. haber conocido al maravilloso Víctor Joseph, quien ilustró con un fotograma el texto y quien es realmente maravilloso. Gracias Víctor, mil gracias otra vez.
  4. haber conocido a Ramsés Figueroa, otro gran personaje de la literatura tapatía, súper agradable, súper chambeador, muy chido. Seguiremos en contacto, mi estimado; fue un privilegio colaborar con el equipo de Casiopea.
  5. haber sabido y escuchado, después de conocerlo durante 10 años, de la risa de Arnau.

y) Luego, el 28 de noviembre comenzó, también adentro de la FIL, el Coloquio de Bibliotecarios, saludé a Sergio López Ruelas, Martha Enciso, Helen Ladrón de Guevara, etc., etc. amigos y compañeros de vocación durante el tiempo que he estado involucrada con los libros y los servicios bibliográficos. Fue un gustazo volver a verlos.

x) Por la tarde, el mismo lunes, tuvo lugar la primera reunión de bibliotecarios de la Red de Bibliotecas Especializadas en Ciencias Sociales, en El Colegio de Jalisco. Debo reconocer que siendo anfitriona no dejaba de sentir cierta tensión al invitar a LOS GRANDES, como lo son el Colegio de la Frontera Norte, El Colegio de México, El Instituto Mora, El Colegio de Michoacán; sin embargo, durante la reunión pude darme cuenta y agradecer infinitamente, que contrario a mis temores, nadie padece síndrome de "diva" entre los bibliotecarios; todos demostraron una actitud abierta y con muchas ganas de trabajar en equipo. De esta reunión se formó una mesa directiva y varias comisiones, así que nos espera un 2007 de mucho trabajo. Entre las personas con quienes conviví más y con quienes me identifiqué más, fueron Carlos Arellano, director de la biblioteca del Mora y Martha Hano, coordinadora de colecciones del CIDE, ojalá pronto nos volvamos a encontrar en Zamora para las jornadas o en la segunda reunión de la red.

w) Sigo caminando entre los pasillos de la FIL, y el martes me topo con el colectivo editorial Letra Negra, un grupo de chavos centroamericanos, libros de calidad, editados por manos y mentes jóvenes; fue un gustazo compartir el vino con Mauro, Víctor y Armando; espero logren encontrar un espacio en México y que nuestro sueño de colaboración en conjunto se concrete a corto plazo.

Hasta aquí voy en la FIL, conociendo, reconociéndome, inventando y reinventándome. Comprando libros que juré que jamás leería, revoloteando entre editores, sonriendo, viviendo, pero ante todo y sobre todo, caminando, caminando mucho aunque nunca sea realmente demasiado.

lunes, noviembre 28, 2005

De Reencuentros


"la fil es como la familia que tenemos fuera de la ciudad: la esperamos todo el año y cuando llega, ya queremos que se vaya..." Toño Venzor, durante alguna plática en la Sala de Prensa de una de las muchas FIL que hemos compartido.

Desde el sábado en la noche quedé de acuerdo con los Payes de endosarles a la hija el domingo. Lavinia se despertó a las 9:00 y entre que quiso escuchar su "múkika" y se puso a jugar un rato sobre mi cama, nos dieron las 10 de la mañana, por fin, el hambre le hizo ruido en el estómago y bajamos a desayunar, huevo, tortillita, pan dulce, cafecito... todo como buen domingo. Terminando de desayunar subimos a vestirla para que se fuera a la granja con los abuelos y dejara a su madre preparándose para el reencuentro.

Porque aunque muchos me digan que la FIL es la feria más importante de libros a nivel nacional, que es una exposición bibliográfica comparable con las mejores de Europa y todos los motivos lógicos, profesionales, comerciales e intelectuales que le quieran dar, la verdad, acá entre nos, entre compas que somos, la FIL es un reencuentro. Desde que uno pisa la explanada de la Expo se empieza a encontrar con gente que "ya había visto en otro lugar" y el juego mental de "dónde lo he visto, dónde lo he visto..." termina siempre en sonrisa o en un "qué guey estoy": pos aquí, en la FIL el año pasado... pos sí, mi chavo, ¿en dónde más? y aquí es importante hacer un paréntesis para hacer una breve relación de las personas que casi todos los que vamos a la FIL hemos conocido:

-La señora de las papas fritas que se pone justo abajo del espectacular gigante
-Los hippies postmodernos que venden velas aromáticas también sobre la explanada.
-El cuate alto del turbante naranja-blanco.
-Carlos Monsiváis -con su chamarrita de mezclilla y su consabida greña-
-Raúl Padilla rodeado de edecanes siempre buenísimas.
-Toño Venzor
-Los trajeados
-Los darketos
-Las chicas FIL: pantalón de mezclilla viejo, zapatos viejos, blusa de cuello de tortuga, bufanda rastafari, cabello sucio y enmarañado, vasito de café en la mano izquierda y cigarrito entre los dedos índice y medio de la derecha, caminado indiferente, mirada perdida, y gorila flaco e indiferente caminando a su lado.

Y entonces, cuando uno va caminando y se va reencontrando con todos estos personajes, si bien la excitación inicial va diluyéndose entre el ruido natural de la feria y las voces en acentos variadísimos con los que uno va chocando, mezclándose, en ese momento todo parece tomar el orden necesario, la dimensión propicia para sentirse como en casa. Aquel bodegón inmenso, con carriles y carriles de stands, viene a ser como el patio donde llegan a recrearse los niños: venimos a ver libros, a tocarlos, a manosearlos, a sobarlos, a olerlos, a ver si no nos cachan y nos podemos meter entre la ropa la edición bilingüe del Ulises de Joyce, o la antología de Borges, o el Varón Rampante de Italo Calvino... tantos que han estado en una lista durante al menos 12 años y nunca me he animado, debo confesarlo, a hacer como que se me pegó al forro del saco, de la chamarra, de la bolsa... triste egresada de Letras que nunca ha podido salir de la FIL con algo que no haya comprado, salvo la cantidad inigualable de folletos y periódicos que a uno le regalan a lo largo de las visitas de todos los días.

Este año la FIL me trae a Perú: César Vallejo, Mario Vargas Llosa, Alfredo Bryce-Echenique, entre un montón de escritores más. Me trajo mi publicación en CASIOPEA, revista-carpeta de arte; y como a penas va empezando, no puedo decir qué más me dará o me quitará, habrá que darle su tiempo y su espacio y al final ver cómo terminamos. En este inter, me pongo los zapatos cómodos, la ropa holgada, me cuelgo la mochila, y me dispongo a caminar, a perderme durante 7 días por los pasillos torcidos de FIL.

jueves, noviembre 24, 2005

Presentación de Casiopea

Presentación de CASIOPEA
Revista / carpeta de arte
>Conversación entre un plástico y un escritor<
27 de noviembre, 20:00 horas.
Salón Agustín Yáñez en la Feria Internacional del Libro, FIL.

Artistas invitados: Nino Magaña, Ramsés Figueroa, Antonio Cisneros, Ruiz Rojo, Alessandra Tenorio, Lourdes Covarrubias, Belinda Medina, Roberto Zamarripa, Carlos Varela, Irene Pérez, Dante Medina, Maldonado, Georgina Torres, Víctor Joseph, Hilda Figueroa, Patricia García, Antonio Marts, Sandra Carvajal, María Luisa Burillo, Diana Martín Segura, Melissa Cisneros, Sergio Araht, Gabriel Sánchez, Raúl Bañuelos, Augusto Metztli.

miércoles, noviembre 23, 2005

Llegando a los 33


Es una bendición el no tener líneas de expresión en el rostro.
Es una aberración que me siga gustando comerme el duvalin sin palita.
Es una fantasía el que llegue el amor a mi vida.
Es karmático que sigan invitándome a romper la piñata.
Es una frustración crónica el haber crecido sin abuelos.
Es una locura seguir trabajando en donde trabajo.
Es una cosa fantástica haber aprendido a manejar automóvil estándar.
Es una maravilla que mis padres se sigan preocupando por mí.
Es muy placentero despertarse en la mitad de la noche y no darle mayor importancia.
Es angustiante la necesidad de estar preocupada por alguien.
Es siempre indecente la línea escrita después del sexo.
Es fascinante mi parecido con la hija.
Es triste no dedicarle más tiempo a mis filias.
Es mórbido contestar una llamada después de las 12 de la noche.
Es una delicia despertar acompañada en cama propia o ajena.
Es mágico el irme descubriendo en lo que he escrito.
Es una tontería no darle crédito a mis ideas.
Es extrañísimo dejar guardada a la imaginación.
Es sugestivo delinear mis ojos y mis labios.
Es (sigue siendo) pecado el pan, los chocolates, la coca-cola, las pastas.
Es un cumplido que me digan que me veo más joven que mi hermana menor.
Es una perversión pensar en otros fines para el Hershey’s, las fresas y la crema batida.
Es hilarante que las amistades de mis padres me sigan viendo como “la niña”.
Es un acto de tenacidad, para los demás, mi manera de proceder ante ciertas situaciones.
Es inaudito el que me gusten los huevos revueltos aderezados con catsup.
Es de buen gusto el sonreír, mirar a los ojos y ser atenta con los demás.
Es un escándalo cada texto erótico que publico.
Es inconfesable mi soledad a crédito.
Es inconfundible mi risa entre la gente.
Es impensable el viajar más de 2 meses continuos.
Es insólito el uso que se le puede dar a un chocolate.
Es inconveniente dejar de soñar.
Es meritorio seguir preguntando.
Es común que me aburran los adultos.
Es oportuno reflexionar sobre lo que se ha dicho.

La Gripa(e)

Una terrible Invasión de bichos minúsculos pero no menos letales, ha tenido lugar en Torreslandia, motivo por el cual las ideas están sitiadas y los piensos por más que lo han intentado, parecen más bien aletargados ante la presión craneal provocada por la congestión nasal.

Será cuestión de uno o dos días para volver a tener la mente libre de obstáculos fisiológicos que me dejen escribir más o menos legible, más o menos coherentemente.

Me retiro a tomarme mi tecito, mi pastillita, mis 2 litros de agua, andar bien cobijada, darle tregua al tabaco y permanecer lo más tranquila que se pueda a 4 días de la presentación de Casiopea y 5 del maratón FILístico, que este año me trae a Alfredo Bryce-Echenique, César Vallejo, Mario Vargas Llosa... promete más que la del año pasado y lo agradezco a pesar de la gripa, del estornudo y la congestión.

lunes, noviembre 21, 2005

El que quiera
azul celeste
que se acueste.

Carlos Pellicer

viernes, noviembre 18, 2005

De regazón y cosas piores...

Entonces resulta que una va metiendo la pata, regándola, jodiéndose de a poquito… pero también es un hecho de que una no se da cuenta de la situación, hasta que tiene el agua o la mierda hasta el cuello. Una empieza como jugando, como no queriendo la cosa, a regarla, no se da cuenta hasta dónde le está permitido llegar, en dónde están los límites… de hecho no se da cuenta si hay límites, cree que todo está permitido, que todo es parte del juego y un buen día, cuando el sol está totalmente desperezado en lo alto del cielo, cuando los pájaros cantan encerrados en su felicidad matutina, cuando los árboles se van pintando de amarillo y el viento empieza a ser más frío, más de invierno, ese día cuando todo parece que la vida seguirá su rumbo, su tiempo, su risa, todo se detiene y empieza a retroceder. La tahona empieza a dar la vuelta en dirección contraria y el jiote, el que ya fue machacado una vez, ve con temor que viene de regreso esa mole de madera, esa trituradora viene una vez más a pisarlo, a lastimarlo… pobre jiote, él que pensó que ya la había librado, que pronto sería feliz desecho en el campo, resulta que la tahona se está regresando y lo volverá a pisar, le dará una segunda o una tercera vuelta y volverá a sufrir de la opresión, del sentimiento de no ir a ninguna parte, de no tener salida ni remedio.

Y entonces, una se da cuenta de que se ha perdido terreno, y quiere creer que sería bueno tener “de lo perdido lo recuperado”, pero sigue doliendo, sigue la espinita de querer gritar que son chingaderas, que las cosas pueden ser más maduras, que si no se entendió el juego es porque no se quiso entender como lo que era, un juego tonto…

Me queda recoger mis juguetes, irme al jardín y divertirme yo solita; es invierno, el frío ya me está llegando a los huesos, pero no pienso entumirme, voy a seguir jugando, voy a seguir queriendo, yo sólo quise jugar pero creo que mi compañerito de recreo era demasiado serio, demasiado formal para los juegos que quise inventar con él.

Me duele el retroceso, la pérdida de alguien con quien había logrado identificarme en la risa, en el llanto, alguien con quien había logrado una comunicación de fondo, esencial… pero cuando una la riega de esta manera… ¿qué sigue?, cuando una se da cuenta de que fue una gran ofensa lo que se consideró travesura, risa compartida… ¿qué se hace?, ¿cómo se sigue adelante?...

No me quiero amargar, ni amargaré tampoco al lector, al fiel lector que me lee de cuando en cuando, usted lector, que no ha dejado de llegar hasta esta tierra en donde se ha enterado de deseos, sueños, discusiones y tormentos, no le amargaré el día, le contaré el chiste del pollito que se llamaba Resistol, que se cayó y se pegó, o el chiste al revés: primero ríase… ya ve qué fácil?, verdad que no lo he amargado?, verdad que no le destrocé su día?, usted ríase, lector amigo, lector cómplice, lector de minutos en los que le comparto, el día de hoy, dos chistes malos por una buena idea de lo que significa quedarse, otra vez, sola.